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martes, 8 de diciembre de 2020

Piden más ambición al actual proyecto de Ley de Residuos del ministerio de Teresa Ribera

 4/12/2020. Ecologistas en acción

domingo, 6 de diciembre de 2020

Mujer, explotación y naturaleza

 «…el hombre vive de la naturaleza, es decir, la naturaleza es su cuerpo y debería mantener un diálogo continuo con ella si no quiere morir. Decir que la vida física y mental del hombre está vinculada a la naturaleza significa, sencillamente, que la naturaleza está relacionada con ella misma, puesto que el hombre forma parte de la naturaleza» K. Marx. “Manuscritos de Economía y Filosofía”

“... las mujeres eran en todas partes las primeras en protestar contra la destrucción del medio ambiente”. Maria Mies y Vandana Shiva, 1993

La situación de supervivencia se da en muchos hogares, pero especialmente en aquellos de familias desfavorecidas, pero también en los de las clases trabajadoras cada vez más vulnerables por la precariedad del empleo; hogares sostenidos mayoritariamente por mujeres. Supervivencia que las mujeres sobrellevan mediante el ajuste de necesidades, el ahorro y aprovechamiento, conocimientos globales, el respeto a los ciclos de la vida… en suma, una concepción natural de las cosas. Lo contrario a esto es el mercado: acumulación hasta el crecimiento infinito.

La unión entre vida doméstica y medio ambiente es íntima, incluso en nuestro urbano y tecnificado mundo occidental basado en un sistema que se mantiene por medio de la subordinación y explotación de los trabajadores y trabajadoras, de las mujeres sin trabajo remunerado, indispensables en el sistema capitalista para la reproducción social y, por supuesto de la naturaleza.

El sistema de producción capitalista trae consigo la explotación de las clases trabajadoras, hombres y mujeres –estas en su doble condición de trabajadoras y mujer-, y para ello tiene al patriarcado como uno de sus mejores instrumentos para el mantenimiento del sistema pues consigue a través de la división sexual del trabajo el sostenimiento y reproducción de su modo de producción.

Junto con la explotación directa de la clase obrera e indirecta del conjunto de las clases trabajadoras, la destrucción de la naturaleza y la opresión de la mujer a favor de la acumulación capitalista no sólo son consustanciales al actual modo de producción, sino que, tanto una como la otra, son imprescindibles para su reproducción aún a costa de una crisis ecológica y social que afectando a la vida del planeta, la sufren especialmente las mujeres y  muy especialmente las mujeres pobres. Ése es el escenario actual y el punto del que debemos partir, la realidad que se quiere cambiar.

Junto con la relación capital trabajo, y no en grado inferior a esta, hay que poner la cuestión social, la cuestión ecológica y la desigualdad real entre mujeres y hombres, en el primer plano de una política transformadora ya que es necesario hacer cambiar una sociedad basada en la explotación de mujeres trabajadoras y cuidadoras, de hombres trabajadores, además de la que sufren las mujeres por el hecho de serlo y de la apropiación y destrucción de la naturaleza por parte del capital. No habrá emancipación social si simultáneamente no hay emancipación de la mujer y la naturaleza deja de ser un recurso más para la acumulación capitalista.

Como dice Yayo Herrero en Mundo Obrero, "No se puede hablar de ecologismo ni de feminismo sin hablar de lucha de clases".

Cualquier solución a la crisis ecológica no puede basarse sólo en el ambientalismo; por el contrario debe estar asentada en el socialismo y el feminismo. Pero también  el socialismo debe ser tanto feminista como ecologista e, igualmente, el feminismo que aboga por la igualdad de oportunidades siempre estará muy limitado si no critica la insostenibilidad de las sociedades capitalistas actuales, basadas en la explotación de las clases trabajadoras y el expolio de los recursos naturales. Para ser socialista hay que ser al mismo tiempo ecologista y feminista; así como para ser feminista o ecologista hay que luchar por superar el modo de producción capitalista.

Igual que hay un Ecosocialismo, existe un Ecofeminismo

El ecofeminismo es una filosofía y una práctica que nace de la cercanía histórica de mujeres y naturaleza; una corriente de pensamiento y de activismo que analiza críticamente el artificio teórico que apuntala el modelo de vida capitalista, y por tanto ecocida y patriarcal; una corriente que denuncia los riesgos a los que somete a las personas y al resto del mundo vivo y propone miradas alternativas para poder revertir esta guerra contra la vida.

 El ecofeminismo, un 'nuevo término para designar un saber antiguo', se desarrolló a partir de diversos movimientos sociales --los movimientos feminista, pacifista y ecologista-- a finales de los años 70 y principios de los 80. Aunque la primera que utilizó el término fue Françoise d'Eaubonne, éste sólo se popularizó en el contexto de las numerosas protestas y actividades contra la destrucción del medio ambiente, iniciadas por la chispa de los repetidos desastres ecológicos. De la introducción de "Ecofeminismo". Maria Mies y Vandana Shiva, 1993.

El ecofeminismo socialista, reconoce que la destrucción ambiental afecta en especial a las mujeres y al conjunto de las poblaciones pobres de los países del “Tercer Mundo” y aúna los temas claves de la política transformadora. Por un lado, está la tarea de llegar a una sociedad y a una cultura que sean realmente igualitarias; una sociedad y una cultura que no sean  androcéntricas; una sociedad y una cultura para salir de una crisis ecológica y social que ha generado el actual modo de producción; detener la cuenta atrás del cambio climático y de la destrucción de la biodiversidad.

Un ecofeminismo socialista es el que mantiene que los problemas medioambientales son inherente al capitalismo que justifica la explotación de la naturaleza para un supuesto progreso concebido como crecimiento económico. Según  las ecofeministas socialistas el objetivo es una sociedad socialista en donde exista una relación de igualdad entre los géneros, que garantice una buena calidad de vida para todos y todas  basada en un nuevo metabolismo entre el hombre y la naturaleza (K. Marx).

Feminismo y ecologismo serán dos movimientos sociales fundamentales en el siglo XXI. El primero porque, adquirida la autoconciencia como colectivo y la formación necesarias ya no es posible detenernos (aunque se puede siempre retrasar la llegada a las metas emancipatorias con diversas estrategias); el segundo por la cada vez más evidente insostenibilidad del modelo de desarrollo tecno-económico… Alicia H. Puleo. El Ecologista (número 31, verano del 2002).

El proyecto de sociedad al que aspira el ecofeminismo es ir avanzando hasta conseguir un sistema social donde hombres, mujeres y naturaleza no se vean sometidas a las prácticas de explotación y dominio del capital. Ambiciosa tarea.

Diciembre 20202. Conil de la Frontera

José Ramón Mendoza.

Entrevista a Yayo Herrero sobre ecofeminismo: https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8386

 

 

 

sábado, 5 de diciembre de 2020

l alcalde conil sobre los acantilados y las falacias del PP

 MALDITA HEMEROTECA.

Juan Bermudez, Alcalde de Conil

Nunca he utilizado mi perfil en las redes sociales para hablar de alguien o desacreditar una acción. Pero es la segunda vez que el Partido Popular de Conil organiza una rueda de prensa a la que asisten diputados para decirnos a los conileños lo que tenemos que hacer con nuestros acantilados y acusarme a mí de pasividad por no presionar para que se ejecute el pretendido proyecto que Antonio Sanz presentó en Conil en 2017 y que por lo visto es la solución para nuestros acantilados.
(Os animo a que veáis la lamentable rueda de prensa que han dado hoy en nuestro pueblo y luego vean las imágenes y el video que os dejo aquí ).

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sábado, 28 de noviembre de 2020

DECLARACIÓN FINAL DEL FORO EUROPEO DE FUERZAS VERDES, PROGRESISTAS Y DE IZQUIERDA

 Europa está experimentando una situación de emergencia causada por la propagación de la pandemia provocada por COVID-19. La crisis sanitaria y la explosión del desempleo y la pobreza están agravando todas las tensiones y problemas provocados por las políticas neoliberales que no habían resuelto positivamente la crisis de 2008.

Esta crisis pone de manifiesto las graves consecuencias producidas por los recortes y las privatizaciones de los servicios públicos que han devastado todos los países europeos, así como la pérdida de capacidad de producción debido a las deslocalizaciones realizadas por las multinacionales y el carácter dependiente de las relaciones exteriores de la Unión Europea.

El análisis de la evolución de las consecuencias de la crisis nos lleva a considerar que ni Europa ni el resto del mundo serán iguales después de la pandemia de COVID-19. Por lo tanto, debemos asumir el reto de dar un nuevo sentido al proyecto europeo. A partir de una Asociación de todos los pueblos europeos, sean o no miembros de la Unión Europea, trabajamos para la construcción de un nuevo modelo social ecológico democrático, libre de la lógica del beneficio económico del capital sobre los hombres, las mujeres y la naturaleza.

Esta alternativa debe ser el resultado de la convergencia de varias historias políticas: ecologistas, progresistas, comunistas, socialistas, feministas… A nosotros nos corresponde defender y promover una Europa construida sobre bases sociales, igualitarias y sostenibles, plenamente democráticas y solidarias en la construcción de un mundo en paz.

Para lograrlo, la protección de los seres humanos, la naturaleza y el derecho a una vida digna deben ocupar un lugar central en las políticas y acciones de todas las instituciones nacionales e internacionales.

A partir de estos objetivos, proponemos luchar para que todos los pueblos europeos tengan derecho a un escudo social permanente que los proteja de la precariedad, las desigualdades y la violencia que produce el sistema actual, empezando por garantizar el derecho a la salud.

En este período, la coordinación y la convergencia entre todos los Estados es necesaria para garantizar la protección social y económica de millones de trabajadores de toda Europa que ven sus salarios y condiciones de trabajo, así como su modo de vida, afectados negativamente. Esto requiere, en particular, el fin de los pactos de austeridad fiscal, las políticas de endeudamiento sin fin pagadas por los trabajadores y, a la inversa, la promoción de políticas de inversión pública y social masiva financiadas por gravámenes sobre los ingresos financieros.

En este sentido condenamos el veto del primer ministro de Hungría Víctor Orban y el presidente de Polonia Andrzej Duda que intentan detener el Plan de Recuperación Económica de la UE. Solo el Gran Capital (bancos, empresas del complejo militar, grupos empresariales extraterritoriales) y las fuerzas de la derecha están interesadas en desacelerar el reparto de recursos financieros entre los Estados de Europa, al tiempo que condenamos este veto reclamamos reglas económicas nuevas basadas en la solidaridad y el comercio justo.

Proponemos la aprobación de salarios e ingresos mínimos en toda Europa que combatan la creciente desigualdad y el dumping social. También proponemos el desarrollo de experiencias nacionales sobre la creación de un ingreso mínimo vital, o cualquier otro medio para asegurar el empleo, la formación y un salario digno, incluida una mejora de las profesiones relacionadas con la atención, los servicios públicos, la producción de bienes comunes, y medidas que garanticen las oportunidades de equilibrio entre el trabajo y la vida privada.

Proponemos que se adopten medidas para dar prioridad a los mercados internos y regionales, acortando las cadenas de suministro para reducir la dependencia de los países extranjeros mediante planes económicos, sociales y ambientales.

Exigimos una garantía para que todos los seres humanos del mundo tengan acceso a los tratamientos y vacunas disponibles, de manera que sean gratuitas para todos, sin limitaciones debidas a problemas de privatización de patentes o expectativas de beneficios económicos.

Queremos desarrollar una nueva política migratoria justa y sostenible basada en la solidaridad y la elaboración de un estatuto de inmigración que permita su regularización.

Defendemos un Plan que concentre todas las medidas necesarias para garantizar la protección de las mujeres, para que no sufran las consecuencias de la crisis agravada por la sociedad patriarcal y especialmente cuando son víctimas de cualquier forma de violencia, luchando contra los estereotipos de género y defendiendo los valores igualitarios e inclusivos.

La Nueva Europa necesita fortalecer un sector público muy degradado por las políticas neoliberales, y una nueva industrialización que respete el medio ambiente y asegure una mayor soberanía, proponiendo un nuevo modelo productivo y un nuevo sistema fiscal más justo y progresivo que permita aumentar el gasto social. Proponemos que el gran capital y las empresas multinacionales sean gravadas, y la abolición de los paraísos fiscales dentro y fuera de la UE.

Es fundamental contar con recursos suficientes para garantizar las prestaciones sociales, el fortalecimiento de la Seguridad Social para asegurar una salud pública de calidad.

Proponemos una conferencia europea sobre la anulación de la parte ilegítima de la deuda pública, un debate abierto sobre los criterios de su clasificación y sobre las nuevas condiciones de financiación de las economías, en el marco de una refundición del papel y la misión del Banco Central Europeo.

Los Fondos emitidos por el BCE o los planes de recuperación europeos deben ser redireccionados para financiar los servicios públicos, el sistema de salud pública, el empleo al servicio de una transición ecología socialmente justa, la protección social y los ingresos de los trabajadores, los pensionistas y los jóvenes. No le corresponde al pueblo pagar por la crisis.

Las políticas sociales y ecológicas están intrínsecamente ligadas. Lo vemos en todas partes: la lucha por el clima sin tener en cuenta la emergencia social es tan frágil como la lucha contra las desigualdades ignorando la emergencia ecológica a la que nos enfrentamos, cuando acabamos de vivir el septiembre más caluroso de la historia de la Humanidad. La nueva Europa necesita un plan verde que garantice el respeto del Acuerdo de París y logre la neutralidad climática a partir de 2040, garantizando la transición a una energía 100% renovable, vinculando todas las ayudas verdes a la creación de empleo con salarios justos y derechos laborales.

Nos oponemos a quienes traten de llevar al Planeta a una nueva Guerra Fría con un mundo dividido en Bloques cerrados y enfrentados económica y militarmente: para ello consideramos importante comprometerse en el pleno desarrollo de la Carta Fundamental de las NN.UU. rechazando las medidas de bloqueo y embargo que los EE.UU. mantienen contra Cuba y otros países que han sido rechazadas por las NN.UU. como contrarias al derecho internacional.

Planteamos también un reforzamiento de sus agencias, especialmente de la O.M.S. para que pueda desempeñar un papel independiente y eficaz como garantía de una mejor salud para todos los Pueblos del Planeta, la reactivación de los acuerdos internacionales de desarme en todos los ámbitos, y el apoyo a las iniciativas que se plantean en favor de una nueva política de seguridad colectiva, basada en la distensión, la paz, y la cooperación entre Europa y sus vecinos, sí como el desmantelamiento de las bases militares y la reducción del gasto militar.

Sobre la base de estos planteamientos, el Cuarto Foro Europeo de Fuerzas de Izquierda, Verdes y Progresistas se ha comprometido a elaborar un plan de acción que movilice a los pueblos de Europa en defensa de la nueva Europa que nos proponemos construir juntos.

PLAN DE ACCIÓN:

Los planteamientos debatidos en este IV Foro que se plasman en las diversas declaraciones de las Asambleas y en la Declaración Final se concretar en una propuesta de Plan de Acción que se propone ser un llamamiento para la movilización de los pueblos europeos que referencie la amplia convergencia alcanzada en este Foro, junto a las propuestas que ha salido desde algunas de las Asambleas celebradas. Proponemos de:

1.- Apoyar la campaña en defensa del acceso gratuito a la vacuna como un derecho social y en consecuencias llamamos a sumarnos a la campaña de recogida de firmas “Right2Cure”.

2.- Realizar una acción el 8 de marzo que manifieste nuestra defensa de una Europa libre de Patriarcado.

3.- Reclamar junto a Sindicatos y fuerzas sociales una salida social de la crisis que implique una fiscalidad de las grandes empresas para el aporte de fondos para Planes dedicados a los sectores más afectados por la crisis. En este sentido nos sumaremos a las movilizaciones que se celebren el próximo 1 de mayo.

4.- Realizar el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente acciones que referencien la defensa de una Europa Verde, que frene la degradación medioambiental que desarrolle políticas para frenar el cambio climático.

5.- Celebrar el próximo 8 de mayo el día de la victoria de Europa frente al nazifascismo con una acción en el campo de concentración de Mauthausen en el que reclamemos la defensa de las libertades públicas y derechos ciudadanos frente al autoritarismo.

6.- Realizar una acción que referencie la Europa solidaria frente al racismo y la xenofobia.

martes, 24 de noviembre de 2020

El feminismo es nuestra vacuna. ¡Al virus machista, vacuna feminista!

 Manifiesto de la Red de Feminismo de IU por el 25N de 2020

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres y desde Izquierda Unida reivindicamos nuestro compromiso por la construcción de una sociedad feminista que nos permita a las mujeres vivir sin violencias, subordinación y explotación. Desde IU nos unimos al grito global que recorre el mundo luchando por un cambio de rumbo a nivel internacional. Nosotras lo tenemos claro: para acabar con la violencia machista debemos romper la alianza entre el capitalismo y el patriarcado, que se alimenta de nuestras desigualdades y, a la vez, nos oprime, nos necesita para mantener y aumentar sus beneficios y privilegios.

Este año, marcado por la
pandemia del coronavirus, lo está siendo de crisis sanitaria, económica y social. La lucha contra el COVID nos ha llevado a sufrir restricciones de movilidad, confinamiento y precariedad, y las mujeres hemos estado como siempre en primera línea luchando por la vida. Durante estos meses se ha puesto en evidencia que esta sociedad está construida desde la desigualdad, la subordinación y las violencias, a la vez que hemos visto que quienes sostienen la vida y defienden lo que es esencial tienen rostro de mujer.

Nosotras estamos sufriendo el virus del COVID y el del machismo. Debemos parar el contagio de la violencia, de la reproducción de roles y estereotipos que, tras dañarnos de forma invisible, se justifica. Este virus también lo paramos juntas y juntos, haciendo visibles las violencias y siendo conscientes de que todas las actuaciones machistas cumplen un papel relevante en perpetuar la desigualdad. Por ello, desde Izquierda Unida hemos reclamado en la nueva Ley de Educación una visión transversal feminista y una asignatura de Educación Afectivo-sexual, desde la diversidad y por la igualdad entre hombres y mujeres que sea obligatoria en todas las etapas educativas. No podemos seguir contando asesinadas. ¡Educación feminista ya!

La situación de confinamiento y las medidas tomadas para afrontar la crisis sanitaria han intensificado el riesgo de violencia de género. Muchas mujeres se han encontrado en una especial situación de vulnerabilidad e incertidumbre, como demuestran los datos de la última Macroencuesta de Violencias contra las mujeres: aumento en más del 50% del uso telefónico del 016, de más de un 100% de su uso online, así como las más de 4.000 detenciones por violencia machista durante las primeras seis semanas de cuarentena. Y es que, según los datos del Ministerio de Igualdad, las llamadas al 016 se incrementaron el pasado abril en un 60% con respecto al 2019 y las consultas online aumentaron casi un 600% en relación a abril del año anterior. Multitud de medidas se han puesto en marcha, pero debemos redoblar esfuerzos y entender socialmente que el terror que sufren las mujeres encerradas con sus maltratadores es una cuestión de todas y todos.

En lo que llevamos de año en España se han cometido 79 feminicidios, asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. No podemos olvidarnos de las 32.000 mujeres que viven hoy en nuestro país con protección policial, ni de las 137 mujeres que son asesinadas cada día en el mundo por un miembro de su familia. No es un caso aislado, se llama patriarcado y, pese al negacionismo de una ultraderecha que ignora nuestras violencias y nos quiere solas y aisladas, estas cifras nos hablan de la urgencia de cambiar los cimientos de nuestra sociedad.

ONU Mujeres estima que el 35% de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia sexual por parte de una persona distinta a este compañero en algún momento de su vida. Más de 750 millones de mujeres menores de 18 años que viven actualmente en todo el mundo se casaron siendo niñas. 120 millones de niñas de todo el mundo (1 de cada 10) han sufrido coito o relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Al menos 200 millones de mujeres y niñas han sufrido la mutilación genital en los 30 países donde existen datos de prevalencia representativos. Las mujeres adultas representan el 51% de las víctimas de trata de seres humanos detectadas a nivel mundial.

Y es que son múltiples las violencias machistas que se ejercen sobre nosotras. La cultura de la violación que justifica el privilegio masculino para satisfacer sus deseos sexuales con nuestros cuerpos, normaliza, excusa, tolera e, incluso, perdona la violación y, al mismo tiempo, culpabiliza a la víctima. Es imprescindible incidir en ella para acabar con las violaciones y las manadas, y poder caminar por la calle sin miedo. ¡Porque la calle y la noche también son nuestras!

La explotación sexual es un negocio millonario que se sustenta en la feminización de la pobreza, la vulnerabilidad de muchas mujeres y, cómo no, en la creciente demanda masculina de cuerpos de mujeres para su consumo. Un consumo compulsivo que se pone también de manifiesto en el alquiler de vientres de mujeres para gestar aprovechándose de su situación de necesidad y pobreza. Exigimos el cierre de prostíbulos y una alternativa digna para las mujeres prostituidas cualquiera que sea su situación administrativa y procedencia. ¡Nuestros cuerpos ni se compran ni se alquilan!

Debemos abordar de forma integral la violencia institucional: los sesgos de género en la educación y la salud, la corresponsabilidad del Estado en los cuidados, el papel de las religiones y de los medios de comunicación en la transmisión de roles y estereotipos, así como la victimización secundaria al ser agredidas por el sistema que debiera protegernos. Todo esto se multiplica conforme se conjugan las desigualdades de clase, edad, raza, diversidad funcional, orientación sexual… Por lo que solo desde la diversidad de nuestras opresiones y reconociendo las violencias específicas que sufren las mujeres mayores, migrantes, racializadas o trans podemos realmente eliminar el machismo de nuestra sociedad. ¡Queremos una sociedad libre de violencias para todas, todas, todas!

Además, en esta situación de confinamiento, las redes sociales han sido la vía imprescindible de contacto con el exterior y han demostrado que este tampoco es un espacio seguro para nosotras. Ha aumentado el acoso en redes amparado por el anonimato que permite intimidar, insultar e incomodar sin consecuencias. Como pone de manifiesto el caso (que no forma parte de las estadísticas) del suicidio de una mujer  por violencia machista a causa de la difusión en cadena de un video íntimo.

Por todo ello, desde Izquierda Unida entendemos que no solo necesitamos planes integrales que den respuesta a las mujeres víctimas de las diferentes violencias machistas, sino atajar la raíz de nuestras desigualdades. Lideramos las estadísticas del paro, de la precariedad laboral y de la exclusión social, a la vez que sostenemos la reproducción de la vida durante una crisis en la que los Estados se han quedado sin herramientas tras años de políticas neoliberales. La reconstrucción que necesitamos pasa por trabajar codo con codo con el movimiento feminista y  la aplicación de la perspectiva de género de forma efectiva en todas las políticas públicas, entidades e instituciones.

Este 25 de noviembre, desde nuestras casas, nuestros barrios y nuestros pueblos, alzamos nuestra voz recordando que el feminismo es la mirada crítica que necesitamos para juntas y juntos cambiar el mundo.

El feminismo es nuestra vacuna. ¡Al virus machista, vacuna feminista!

viernes, 13 de noviembre de 2020

Se denigra el “desarrollo humano sostenible”[1], pero es la única solución al deterioro ambiental global

 José Ramón Mendoza

“… nadie razonable puede seguir pensando hoy que la salida político-ecológica es la que decía Marx, esperar al inevitable desastre ecológico que va a producir el capitalismo, porque han pasado demasiados años y el mal es demasiado grave. No hay más remedio que actuar ya mismo, como se está actuando”.

Manuel Sacristán Luzón.

Tradición marxista y nuevos problemas.

Ya nadie duda que el rápido y reciente deterioro global de los ecosistemas es consecuencia directa de la acción humana y cada vez mayor número de personas consciente de que el principal responsable de la destrucción es el actual sistema de producción capitalista, al que se ha sumado China, y que para funcionar necesita crecer indefinidamente en un marco físico que, sin embargo es finito. Esta responsabilidad se puede ver claramente a partir del cálculo de la huella ecológica, y esta muestra que una parte muy pequeña de la población mundial que vive en unas pocas naciones "se come el mundo", consume y gasta lo que es de todos.

La situación es preocupante y compleja. Pero ¿por qué si la situación es tan grave y crítica, una parte importante de la población permanece tranquila, sin reaccionar, sin buscar o exigir medidas radicales que conduzcan a eludir ese negro  e incierto futuro al que nos aboca este modelo? La respuesta, o las respuestas hay que buscarlas en los aspectos que provocan esta pasividad y de los que, entre otros podemos señalar la, hasta ahora, falta de percepción social de la gravedad de la crisis y que los comportamientos y las medidas y propuestas políticas ecológicas y sociales de desarrollo humano sostenible, son percibidas por muchas personas como atrasadas, ineficaces o incómodas.

Empezando por esto último, las propuestas de desarrollo humano sostenible son presentadas por el capital sus representantes políticos y voceros mediáticos como atrasadas e ineficaces, así como que la economía basada en ellas nos lleva a la pobreza y ello, aunque casi todas las personas en las sociedades ricas aspiran a jubilarse y vivir en un lugar más pequeño, de forma más sencilla, la propaganda del sistema presenta la autosuficiencia y la ausencia de tecnología occidental como una desgracia.

El modelo de desarrollo, aún el denominado sostenible, basado en la economía de mercado, considera que las personas son pobres si comen cereales producidos localmente por las mujeres, en lugar de comida basura procesada, transformada y distribuida por las multinacionales del sistema agroindustrial. Se considera pobreza a vivir en casas fabricadas por uno mismo con materiales ecológicos en lugar de hacerlo en casas de cemento y PVC promovidas por las inmobiliarias.

Pero es que además, no es cierto que en las sociedades occidentales cada vez se viva mejor y seamos más ricos. Hemos aumentado la pobreza ambiental y social que se ha puesto de forma trágica más aún en estos momentos de pandemia. Vivimos en un entorno más contaminado, respiramos un aire más sucio, comemos alimentos regados con aguas contaminadas, abonados con productos químicos, producidos por animales enfermos y torturados, no tenemos tiempo para dedicar a las personas que queremos, trabajamos en cosas que no nos gustan, viajamos cada día mucho tiempo para llegar a nuestro trabajo, nos vemos obligados a pagar hasta para que los niños jueguen y la mayor parte de la población vive endeudada con los bancos.

En esta situación, hay ya que decir claramente que el camino hacia la verdadera sostenibilidad implica librarse de un modelo de desarrollo que lleva a la destrucción, así como que la autolimitación individual y colectiva es condición imprescindible para un desarrollo humano sostenible. El uso prudente de los recursos naturales, la recuperación de los valores de la austeridad a la hora de consumir y el poner en valor la cultura que valora aquello que dura y permanece, frente a la que enaltece lo que se desecha y cambia, son tareas pendientes de una sociedad que quiera, no sólo minimizar los impactos de la crisis ambiental, sino sobre todo superarla.

Y una reflexión final. La auténtica sostenibilidad se basa en un modelo de cercanía, en el que el transporte sea mínimo y los productos y recursos que se utilicen sean producidos en lugares lo más cercano posible. Hay que tener la decisión de no ponerse colorado por expresarse en términos utópicos tales como que mientras que el modelo de territorio que impone el capitalismo inmobiliario y constructor obligue a tener coche propio, aunque sea eléctrico, híbrido o similar, y al mismo tiempo la gente siga pensando que tener un automóvil es fundamental, seremos incapaces de construir una sociedad basada en la sostenibilidad, una sociedad no opresora y no destructora de la naturaleza.

 

Noviembre 2020

 

 

 



[1] Desarrollo humano sostenible tiene más que ver con la redistribución que con el crecimiento y significa reconducir la actual situación hacia una nueva lógica que no olvide a los desheredados de la Tierra, ni a las generaciones futuras. Significa poner en cuestión el modelo de crecimiento y exigir una radical redistribución y reducción de los recursos utilizados por una minoría rica y despilfarradora, mientras que el término “Desarrollo Sostenible” no pone en cuestión el modelo de crecimiento actual.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Ecodesarrollo: lo socialmente deseable, económicamente viable y ecológicamente conveniente


 Medio Ambiente y desarrollo se perciben hoy como parte de un binomio indisoluble, ya que los enfoques fragmentados y sectoriales que se han aplicado a los problemas del desarrollo se han revelado incapaces de resolverlos. El modelo general de desarrollo industrializado productivista-consumista que ha proliferado en las últimas décadas ha surgido como auténtico generador de un fuerte desequilibrio en las relaciones sociales y ambientales”.

Desarrollo, medio ambiente y calidad de vida

Dominga Márquez Fernández. Dpto. Geografía Humana. 

Universidad de Sevilla

 

José Ramón Mendoza

¿Qué es el ecodesarrollo?  En sentido estricto, en términos globales, podríamos definirlo como aquel tipo de desarrollo que, en cuanto que alternativo al desarrollismo dominante e incluso al denominado “Desarrollo Sostenible[1]”, pretende ser ambientalmente sano, socialmente equitativo y participativo, económicamente viable, eficaz y generador de empleo y riqueza; científica y teóricamente racional, técnicamente controlable y fácil, políticamente libre y democrático, culturalmente creativo y crítico, éticamente justo y estéticamente bello.

“Pensar globalmente, actuar localmente”, es la esencia de una política transformadora. Sí en términos globales, ecodesarrollo puede definirse como lo dicho anteriormente, en términos locales el “ecodesarrollo” tiene también su expresión.

Ecodesarrollo es poner la ecología en el papel central de la política como garante del desarrollo futuro y como motor de un desarrollo creador de riqueza local y generador de empleos dignos. Ecodesarrollo es también, en el ámbito de lo local, poner el desarrollo de los pueblos como un objetivo central de las políticas municipales basadas en lo ecológico.

También es poner por delante la accesibilidad, creando localidades y territorios equilibraos donde todo, o casi todo sea accesible: trabajo, comercio, ocio, administración,etc…; y hacerlo poniendo frente a la denominada movilidad, es decir favorecer las grandes infraestructuras que nos permiten llegar rápido a lo que nos han puesto lejos la accesibilidad que no es otra cosa que tener cerca un comercio donde comprar los productos de proveedores de cercanía, un restaurante donde comer, un bar “donde tomar algo”, una administración cercana[2] etc…; movilidad es tener una autopista para llegar pronto a un gran centro comercial, donde estará instalada una multinacional del cine o de la gran superficie que, lógicamente no generará riqueza local, ni puestos de trabajo dignos, sino beneficios para sus accionistas; accesibilidad es todo lo contrario.

Como consecuencia de todo ello, desde la actuación de una concejalía de desarrollo local, ecodesarrollo se traduce en apoyo a la pequeña y mediana empresa y específicamente al pequeño comercio local, buscando modelos comerciales opuestos totalmente a los basados en las grandes superficies y los macrocentros comerciales que generan serias dificultades cuando no la ruina de mucho pequeño comercio, además del .consumo de energía que conlleva el mantenerlos y el acceder a ellos.

Ecodesarrollo es potenciar la vida económica del municipio apoyando actividades como las semanas gastronómicas, incentivando de esta manera la iniciativa local surgida de los propios empresarios locales.

Creando y desarrollando vida económica local, ya sea en un municipio, o en un territorio –comarca- homogéneo, se generan puestos de trabajo en la localidad. Puestos de trabajo endógenos que ocuparán personas que no tendrán que trasladarse -trasportarse- a o desde otras localidades, disminuyendo así el uso de combustibles, contaminando menos y luchando contra el Cambio Climático, siendo necesarios menos metros cuadrados de autopista o de aparcamientos. Esto también es ecodesarrollo.

Ecodesarrollo es, potenciar los recursos naturales, artísticos y culturales endógenos; terminologia que, para un pueblo como Conil, no es estar contra el progreso, es apostar por nuestro progreso, por nuestras potencialidades, por ser como somos.

El término ecodesarrollo fue formulado en 1973 y ha venido interpretándose desde distintos puntos de vista. Uno de ellos lo define como "el desarrollo en el ámbito regional o local, debe ser consciente de las potencialidades del área en cuestión, prestándose atención al uso adecuado y racional de los recursos naturales y a la aplicación de estilos tecnológicos (innovación y asimilación) y formas de organización que respeten los ecosistemas naturales y los patrones socioculturales".

Significa un nuevo acercamiento al desarrollo, una búsqueda en la armonización de objetivos sociales y económicos, asegurando, al mismo tiempo, un manejo adecuado del medio ambiente. Y puesto que la población es el recurso más apreciado de todos, el ecodesarrollo deberá contribuir principalmente a su satisfacción, no sólo de las necesidades materiales sino también del desarrollo de sus valores. Este concepto incluye empleo, seguridad y mejora de las relaciones humanas con respecto a la diversidad cultural.

La compleja integración conceptual y pragmática entre desarrollo y medio ambiente se perfila en el marco de un desarrollo ambientalmente sano, económicamente viable y socialmente justo, que de manera sintética se quiso expresar inicialmente mediante el término ecodesarrollo.

Esto, y es casi nada, es el ecodesarrollo, algo por lo que se debe apostar desde las responsabilidades locales de desarrollo económico. Ahora bien, ¿Por qué este nombre y no el de desarrollo sostenible, mucho más común?

Para aclararlo atendamos a lo que escribe José Manuel Naredo “la aceptación generalizada del propósito de hacer más "sostenible" el desarrollo económico es, sin duda, ambivalente. Por una parte evidencia una mayor preocupación por la salud de los ecosistemas que mantienen la vida en la Tierra, desplazando esta preocupación hacia el campo de la gestión económica. Por otra, la grave indefinición con la que se maneja este término empuja a hacer que las buenas intenciones que lo informan se queden en meros gestos en el vacío, sin que a penas contribuyan a reconvertir la sociedad industrial sobre bases más sostenibles”. (Sobre el origen, el uso y el contenido del término sostenible)

A principios de la década de los setenta el Primer Informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento se pusieron en tela de juicio la viabilidad del crecimiento como objetivo económico planetario y se propuso la palabra "ecodesarrollo" como término de compromiso que buscaba conciliar el aumento de la producción, que tan perentoriamente reclamaban los países del Tercer Mundo, con el respeto a los ecosistemas necesario para mantener las condiciones de habitabilidad de la tierra. Este término empezó a utilizarse en los círculos internacionales relacionados con el "medioambiente" y el "desarrollo", hasta que Henry Kissinger manifestó, como jefe de la diplomacia norteamericana, su desaprobación en un telegrama enviado al presidente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: había que retocar el vocabulario y, más concretamente, el término "ecodesarrollo" que quedó así vetado en estos foros.


Noviembre 2020



[2] En este sentido habría que hablar de lo que algunos denominan la “Segunda Descentralización”, transfiriendo competencias y recursos a los Ayuntamientos como

domingo, 8 de noviembre de 2020

AYUDA AL COMERCIO DE CERCANÍA, PASA DE AMAZON

 

Las compras navideñas serán extrañas este año...

Al hacer este año –y también los
siguientes- las compras navideñas, en lugar de aumentar los beneficios de plataformas online como AMAZON y similares podríamos pedir a “Papa Noel” y los “Reyes Magos” que los regalos que nos trajesen sean de los comercios locales que están  en riesgo de desaparecer y no de las grandes superficies y las plataforma “on line”.

Librerías, restaurantes, alimentación, peluquerías, artesanos, pequeños comercios de ropa, cualquier cosa que interese, una cena en el restaurante de tu calle, un corte de pelo  en la peluquería del barrio, ese detalle único de un artesano local... Sería un doble regalo si fuese de un comercio de cercanía.

Con esas compras a ellos que, además son nuestros vecinos y que nos atienden personalmente, les daríamos la posibilidad de seguir abiertos el año que viene.

Bonos de fisioterapia, belleza, matrícula de gimnasios, Esas gafas que tanto necesita, esa reparación de electrodomésticos, cualquier aportación en el pueblo será una forma de mantener nuestro comercio vivo. Ayudemos a la economía local

Es un momento importante tanto económico como social en el que el futuro de nuestro comercio de pueblo y de barrio, todos ellos se juegansu futuro y con él de la vida de nuestros pueblos. Imaginemos nuestras calles con los  escaparates vacíos, bares y restaurantes cerrados y las luces apagadas... ¿Te atreves a imaginarlo?

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viernes, 30 de octubre de 2020

El marxismo ecológico y el comunismo verde de Manuel Sacristán

 


Un libro muy recomendable
Víctor Ríos

Publicado en Movimientos sociales.

Pensamiento 27 agosto, 2020 

El marxismo ecológico 

y el comunismo verde de Manuel Sacristán

Manuel Sacristán (1925-1985) sigue siendo hoy el referente más sólido de la cultura marxista en nuestro país. Leerlo en 2020, a treinta y cinco años de su muerte, sigue aportando un caudal de conocimientos y reflexiones de mucho interés tanto para pensar mejor los problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad como para sustanciar con fundamento el ideal comunista de emancipación de la especie humana.

Pensando en los más jóvenes, en quienes no lo conocieron o no han tenido ocasión de acceder a sus Panfletos y Materiales, como él quiso llamar a cuatro volúmenes que reunían escritos suyos –Sobre Marx y marxismo, Papeles de filosofía, Intervenciones políticas y Lecturas-, a los que dos años después de su fallecimiento se añadiría otro, Pacifismo, ecología y política alternativa, con textos de 1979 a 1985, quizás no esté de más decir que el lazo que unió la triple dimensión intelectual, moral y política de Manuel Sacristán fue su compromiso revolucionario.  Un compromiso que ensambló su obra y su conducta, plasmado en su militancia comunista en el PCE-PSUC, en Comisiones Obreras de la enseñanza, en el Comité Antinuclear de Catalunya, así como en sus clases y en sus múltiples actividades político-culturales.

Manuel Sacristán fue un marxista singular, que cultivó un pensamiento propio y original dentro de la tradición marxista. Durante su estancia en la Universidad de Münster, entre 1954 y 1956, se inició en la lectura de Marx y se puso en contacto con los comunistas alemanes, al tiempo que se especializaba en lógica formal. Su formación lógica y metodológica,  sus conocimientos científico-filosóficos, su estudio sistemático de los clásicos griegos y latinos y de la literatura alemana le dotaron de una cultura enciclopédica que contribuyó al rigor y a la densidad de su pensamiento. Su concienzudo estudio de la vida y la obra de Marx, de Gramsci y de las  corrientes marxistas desde el último tercio del siglo XIX hasta los años ochenta del pasado siglo fueron a la par de una constante reelaboración de su proyecto intelectual. Además, Sacristán fue incorporando a “su” marxismo, los frutos de su reflexión sobre otras culturas emancipatorias, tanto históricas como las más recientes y vinculadas a los movimientos sociales ecologista, feminista y pacifista. Con ello, unido a su atención al análisis concreto de los nuevos problemas y retos planteados por la realidad contemporánea, fue conformando un marxismo singular, en hibridación novedosa con otras ideas de liberación; un marxismo cálido y abierto, en diálogo constante con la ciencia, pero alejado de reducciones cientificistas o positivistas.

El marxismo ecológico de Manuel Sacristán

Una primera aproximación de Sacristán a la importancia y gravedad de la crisis ecológica se encuentra  en algunas de sus reflexiones de inicios de la década de los setenta. En 1966 un biólogo socialista norteamericano que desempeñó un papel relevante en la conformación de la conciencia popular sobre la crisis ambiental, Barry Commoner, había escrito un libro pionero, Ciencia y supervivencia, seguido en 1971 de otro, El círculo que se cierra, que suscitaron un gran interés en Manuel Sacristán. En 1972 se publicó el informe que el Club de Roma encargó al Instituto de Tecnología de Massachusetts, Los límites del crecimiento, en el que colaboraron 17 científicos encabezados por Donella y Dennis Meadows. La lectura de estos textos y la atención a los problemas medioambientales referidos fueron confiriendo a la cuestión ecológica un lugar de relevancia creciente en su reflexión de aquellos tiempos.

En una interesante conversación con el marxista alemán Wolfgang Harich, Sacristán se preguntaba hasta qué punto esta problemática nueva era asimilable por un análisis marxista convencional y consideraba que hay dos maneras de contestar a esta cuestión. Una, a la que llamaba culturalmente conservadora desde el punto de vista de la tradición del movimiento y de los partidos obreros, consiste en recurrir al núcleo de la tradición marxista clásica, lo que permitiría decir que “en la tradición marxista están ya las claves para pensar correctamente lo nuevo”. La otra manera implica decir que hay que revisar la tradición propia en función de la aportación de otras y, sobre todo, del análisis de la realidad presente. Él afirmaba que prefería esta segunda, por parecerle mejor política cultural para el movimiento socialista al ser más superadora de la tendencia a un enquistamiento dogmático o tradicionalista que reforzase la insensibilidad hacia la novedad de la problemática, alimentando sectarismos, simplificando problemas y ocultando en cierto modo la escasa capacidad de elaboración de las cuestiones nuevas en organizaciones de izquierda. (“Para entender las cosas hay que estudiarlas, y el creerse de izquierdas no da automáticamente comprensión al que no se molesta en estudiarlas” concluyó Sacristán en una entrevista finalmente no publicada y fechada en marzo de 1983).

En realidad, releyendo sus escritos, creo que puede afirmarse que Manuel Sacristán tomó en consideración y cultivó ambos enfoques a la cuestión, aportando valiosas contribuciones en los dos planos: el de desempolvar los conceptos existentes aunque relegados en la tradición marxista para orientar bien la consideración de los nuevos problemas y el de revisar autocríticamente aquellas formulaciones de la propia tradición que dificultaban la comprensión y la respuesta político-programática a la relevancia y urgencia de los nuevos retos y desafíos planteados por la crisis ecológica.

Así, frente a la lectura del marxismo dominante en la IIª Internacional y en la cultura política que preponderó luego en la Unión Soviética, Sacristán rescata y realza las observaciones de Marx sobre el papel también destructivo del desarrollo de las fuerzas productivas sobre la naturaleza en el capitalismo. En la obra de Marx, sobre todo a partir de los manuscritos de 1857-1858, se encuentran consideraciones bastante completas sobre la influencia de la ciencia de la naturaleza en el cambio social moderno. En el libro primero y en el libro tercero de El Capital, Marx estudia y expone los efectos opresivos y destructores del progreso técnico no solo en la clase obrera, sino también en la naturaleza. Al analizar la pérdida de nutrientes de las tierras agrícolas habla de la irracionalidad metabólica que supone la existencia de grandes ciudades que importan de los campos muchos alimentos pero no devuelven los nutrientes a la tierra, sino que los evacúan hacia los ríos, contaminándolos. Para Marx y Engels esto ponía en cuestión tanto la viabilidad económica a largo plazo de la agricultura capitalista como la viabilidad ecológica de las grandes ciudades. Ellos tenían una percepción muy clara de un rasgo esencial del capitalismo: la ruptura de la circularidad de los intercambios entre humanos y medio natural, condición básica de la continuidad de la vida humana sobre la tierra. Y también una convicción: que esta fractura metabólica sólo podría superarse trascendiendo el capitalismo, en una sociedad socialista. En su texto ¿Qué Marx se leerá en el siglo XXI?,  Sacristán destaca que, teniendo en cuenta el grado incipiente en que se hallaba entonces la tecnociencia, en la obra de Marx se encuentran páginas de condena profética del progreso capitalista.

Por otra parte Sacristán plantea la necesidad de revisar la tradición propia. Respecto a la cuestión de revolución y progreso también se encuentran en Marx expresiones confiadamente progresistas muy a tono con el optimismo ilustrado dieciochesco, que ponen el acento en el carácter benéfico del desarrollo expansivo y sin trabas de las fuerzas productivas. En otoño de 1983, Manuel Sacristán cerró una interesante conferencia en L’Hospitalet de Llobregat, Algunos atisbos político-ecológicos de Marx,  con estas palabras: “seguramente que esto no lo explica todo, pero es muy probable que en la raíz del escaso eco que ha tenido en la tradición marxista el atisbo de ecología política  presente en la obra de Marx esté el elemento hegeliano de su filosofía. Cualquier continuación útil de la tradición de Marx tiene que empezar por abandonar el esquema dialéctico hegeliano de filosofía de la historia. Marx mismo parece haberse dado cuenta de eso, más o menos claramente, desde mediados los años setenta del siglo pasado. En 1877, por ejemplo, escribió una carta, hoy ya célebre, a un periódico ruso reclamando que se dejara de entender su pensamiento como una filosofía de la historia. La misma necesidad se le imponía en varios contextos diferentes. Cada uno de ellos necesita su propio estudio”.

Esta forma de aproximarse a la cuestión de la crisis ecológica, rescatando y a la vez revisando autocríticamente la propia tradición y atendiendo simultáneamente al análisis de los problemas nuevos, abordándolos tanto en el plano del conocimiento científico como en el de su dimensión ético-política, fueron conformando lo que podemos llamar el marxismo ecológico de Manuel Sacristán.

El comunismo verde de Manuel Sacristán

La identidad comunista de Manuel Sacristán tuvo siempre unos rasgos muy claros: los propios de un comunismo crítico y autocrítico defensor, como Gramsci, de hacer de la política comunista una ética de lo colectivo. Para este proyecto resultaban –y resultan- imprescindibles ingredientes como la coherencia entre el decir y el hacer, convicciones sólidas, defensa de la veracidad como cualidad revolucionaria, capacidad para fundir la identidad comunista con la identidad ético-política emancipatoria de los movimientos sociales transformadores de nuestros días, siendo comunista “en” y “con” dichos movimientos. Todos estos elementos se daban en Sacristán y en una medida poco frecuente.

En su prólogo al libro de Wolfgang Harich ¿Comunismo sin crecimiento?, Manuel Sacristán lo dice redondo: “está fuera de duda que todo comunista que vea en el problema ecológico el dato hoy básico del problema de la revolución se ve obligado a revisar la noción de comunismo.” En efecto, la sustitución de la perspectiva de un comunismo de la abundancia por un comunismo sin crecimiento, homeostático, en equilibrio dinámico, suponía una rectificación de gran transcendencia. En Harich, esta rectificación iba acompañada de la obligación de prescindir del elemento libertario poniendo el acento en el componente igualitario y aceptando para ello la necesidad de un ejercicio autoritario del poder político. En cambio Sacristán planteaba la conveniencia de vincular la perspectiva igualitaria de un comunismo de la escasez con la defensa de una propuesta de democracia directa radical articulada dando un peso a las pequeñas comunidades y a la democracia de productores, en lo que podría suponer una versión actualizada de un comunismo libertario, además de igualitario.

Sacristán apuntó que “el socialismo va al desastre si no asimila motivación ecológico-revolucionaria”; y consideró la lucha contra la devastación ecológica como la condición de posibilidad del planteamiento de una alternativa civilizatoria socialista realizable. Frente a una izquierda que seguía concibiendo la lucha social como no afectada por los problemas civilizatorios a los que responde el ecologismo, afirmaba que “el futuro de la especie humana –que es el asunto principal de cualquier pensamiento revolucionario- depende fundamentalmente de cómo se resuelvan esos problemas recientemente planteados”. Además consideraba que “una práctica ecologista choca inmediatamente con el presente modo de producción. La unión de esos dos aspectos debería resolver fácilmente la cuestión, mostrando a los grupos revolucionarios que tiene que ser ecologistas, y a los ecologistas que tiene que ser socialmente revolucionarios”.

Todo esto tenía según Sacristán otra implicación de importancia. En una conferencia de 1980 sobre ¿Por qué faltan economistas en el movimiento ecologista? expuso que “el movimiento ecologista tiene que plantearse el problema del poder… no para menospreciar el tipo de actividad que le es hoy característico, la actividad socio-cultural básica, pues esta actividad se encuentra en la raíz de todo, incluso de la cuestión del poder […]. Pero sabiendo que desde ese plano social básico que Gramsci llamaba ‘molecular’ se está dirimiendo la cuestión del poder.”

En esta reformulación del ideario comunista –que incluía también las aportaciones del feminismo y el pacifismo- en favor de un comunismo radicalmente ecologista, de un comunismo verde, las contribuciones de Manuel Sacristán, en aquellos años a contracorriente y en minoría dentro de la cultura marxista tradicional, fueron tan destacadas como anticipatorias.  Su conocimiento hoy puede contribuir a brindar más y mejores motivos para el compromiso, la resistencia y la esperanza  de quienes trabajan por transitar desde esta noche oscura de la crisis de una civilización que no acaba de morir hacia una humanidad más justa y libre en una tierra habitable.

Texto publicado originalmente en el blog Realitat.cat

Bibliografía citada o consultada

De Manuel Sacristán:

 ¿Por qué faltan economistas en el movimiento ecologista? Conferencia organizada por el C.A.N.C. en la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, publicada en BIEN (Boletín de Información sobre Energía Nuclear editado por el CANC) y reproducida en Pacifismo, ecología y política alternativa, Editorial Icaria, 1987, págs. 123-129.

¿Qué Marx se leerá en el siglo XXI? Texto escrito en febrero de 1983, publicado en mientras tanto nº 16-17, octubre 1983, págs. 127-132 y reproducido en Pacifismo, ecología y política alternativa, Editorial Icaria, 1987, págs. 123-129.

Algunos atisbos político-ecológicos de Marx. Conferencia en L’Hospitalet de Llobregat, otoño de 1983, publicada en mientras tanto nº 21, diciembre 1984, págs. 39-49 y reproducida en Pacifismo, ecología y política alternativa, Ed. Icaria, 1987, págs. 139-150.

Comunicación a las Jornadas de Ecología y Política en Murcia, 4-5-6 de mayo de 1979. Publicado en mientras tanto nº 1, noviembre-diciembre 1979, págs. 19-24 y reproducido en Pacifismo, ecología y política alternativa, Ed. Icaria, 1987, págs. 9-17.

El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia. Publicado en mientras tanto nº 2, enero-febrero 1980, págs. 61-96. Incluido en Sobre Marx y marxismo, Panfletos y Materiales I, págs.317-367, Ed. Icaria, 1983.

Entrevista con la revista mexicana Naturaleza, marzo de 1983. Incluida en Pacifismo, ecología y política alternativa, Ed. Icaria, 1987, págs. 130-138.

Karl Marx. Artículo de la Enciclopedia Universitas, Ed. Salvat, 1974. Incluido en Sobre Marx y marxismo, Panfletos y Materiales I, págs.277-308, Ed. Icaria, 1983. Reproducido también por Esquerra Unida i Alternativa en 2018, en edición conmemorativa del 200 aniversario de Marx.

Prólogo a la edición castellana del libro de Wolfgang Harich ¿Comunismo sin crecimiento? Babeuf y el Club de Roma, Editorial Materiales, 1978, págs. 9-28. Reproducido también en el nº 12 de la revista Materiales, noviembre-diciembre de 1978, págs. 115-129.

Tradición marxista y nuevos problemas, conferencia pronunciada el 3 de noviembre de 1983. Recogida, incluyendo el esquema previo y el coloquio, en Seis conferencias. Sobre la tradición marxista y los nuevos problemas, http://tienda.elviejotopo.com/teoria-politica/955-seis-conferencias-sobre-la-tradicion-marxista-y-los-nuevos-problemas-9788496356443.html , págs. 115-155. Ed. El Viejo Topo, 2005. También en  Manuel Sacristán- Francisco Fernández Buey. Barbarie y resistencias. Sobre movimientos sociales críticos y alternativos., https://tienda.elviejotopo.com/pensamiento/3127-barbarie-y-resistencias-9788417700256.html  págs. 133-180. Ed. El Viejo Topo 2019.

Sobre los problemas presentemente percibidos en la relación entre la sociedad y la naturaleza y sus consecuencias en la filosofía de las ciencias sociales. Un esquema de discusión. Comunicación presentada en el Congreso Mexicano de Filosofía, 1981, incluida en Papeles de Filosofía, Panfletos y Materiales II, págs. 453-467, Ed. Icaria, 1984.

Una conversación con Wolfgang Harich y Manuel Sacristán, mayo de 1979. Publicada en el nº 8 de la revista Mientras Tanto, 1981, págs. 33-52. También incluida en López Arnal, Salvador; De La Fuente, Pere (eds.). Acerca de Manuel Sacristán, Barcelona, Destino, 1996, págs. 131-152.

Sobre Manuel Sacristán:                                                                                                                                                        

Capella, Juan Ramón. La práctica de Manuel Sacristán. Una biografía política. Ed. Trotta, 2005.

Fernández Buey, Francisco. Sobre Manuel Sacristán, https://tienda.elviejotopo.com/inicio/1262-sobre-manuel-sacristan-9788416288526.html Ed. El Viejo Topo, 2015.

Ríos, Víctor. El compromiso de Manuel Sacristán, en El legado de un maestro. Homenaje a Manuel Sacristán. Fundación de Investigaciones Marxistas, 2007.

Otros textos citados:                                                                                                                                                            

Commoner, Barry. Ciencia y supervivencia, 1966. Edición castellana de Plaza & Janés, 1970.

Commoner, Barry. El círculo que se cierra, 1971. Edición castellana de Plaza & Janés, 1978.

Meadows, Donella y Dennis. Los límites del crecimiento. Informe al Club de Roma sobre el Predicamento de la Humanidad. Primera edición en inglés y castellano, 1972. Fondo de Cultura Económica.