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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Ecodesarrollo: lo socialmente deseable, económicamente viable y ecológicamente conveniente


 Medio Ambiente y desarrollo se perciben hoy como parte de un binomio indisoluble, ya que los enfoques fragmentados y sectoriales que se han aplicado a los problemas del desarrollo se han revelado incapaces de resolverlos. El modelo general de desarrollo industrializado productivista-consumista que ha proliferado en las últimas décadas ha surgido como auténtico generador de un fuerte desequilibrio en las relaciones sociales y ambientales”.

Desarrollo, medio ambiente y calidad de vida

Dominga Márquez Fernández. Dpto. Geografía Humana. 

Universidad de Sevilla

 

José Ramón Mendoza

¿Qué es el ecodesarrollo?  En sentido estricto, en términos globales, podríamos definirlo como aquel tipo de desarrollo que, en cuanto que alternativo al desarrollismo dominante e incluso al denominado “Desarrollo Sostenible[1]”, pretende ser ambientalmente sano, socialmente equitativo y participativo, económicamente viable, eficaz y generador de empleo y riqueza; científica y teóricamente racional, técnicamente controlable y fácil, políticamente libre y democrático, culturalmente creativo y crítico, éticamente justo y estéticamente bello.

“Pensar globalmente, actuar localmente”, es la esencia de una política transformadora. Sí en términos globales, ecodesarrollo puede definirse como lo dicho anteriormente, en términos locales el “ecodesarrollo” tiene también su expresión.

Ecodesarrollo es poner la ecología en el papel central de la política como garante del desarrollo futuro y como motor de un desarrollo creador de riqueza local y generador de empleos dignos. Ecodesarrollo es también, en el ámbito de lo local, poner el desarrollo de los pueblos como un objetivo central de las políticas municipales basadas en lo ecológico.

También es poner por delante la accesibilidad, creando localidades y territorios equilibraos donde todo, o casi todo sea accesible: trabajo, comercio, ocio, administración,etc…; y hacerlo poniendo frente a la denominada movilidad, es decir favorecer las grandes infraestructuras que nos permiten llegar rápido a lo que nos han puesto lejos la accesibilidad que no es otra cosa que tener cerca un comercio donde comprar los productos de proveedores de cercanía, un restaurante donde comer, un bar “donde tomar algo”, una administración cercana[2] etc…; movilidad es tener una autopista para llegar pronto a un gran centro comercial, donde estará instalada una multinacional del cine o de la gran superficie que, lógicamente no generará riqueza local, ni puestos de trabajo dignos, sino beneficios para sus accionistas; accesibilidad es todo lo contrario.

Como consecuencia de todo ello, desde la actuación de una concejalía de desarrollo local, ecodesarrollo se traduce en apoyo a la pequeña y mediana empresa y específicamente al pequeño comercio local, buscando modelos comerciales opuestos totalmente a los basados en las grandes superficies y los macrocentros comerciales que generan serias dificultades cuando no la ruina de mucho pequeño comercio, además del .consumo de energía que conlleva el mantenerlos y el acceder a ellos.

Ecodesarrollo es potenciar la vida económica del municipio apoyando actividades como las semanas gastronómicas, incentivando de esta manera la iniciativa local surgida de los propios empresarios locales.

Creando y desarrollando vida económica local, ya sea en un municipio, o en un territorio –comarca- homogéneo, se generan puestos de trabajo en la localidad. Puestos de trabajo endógenos que ocuparán personas que no tendrán que trasladarse -trasportarse- a o desde otras localidades, disminuyendo así el uso de combustibles, contaminando menos y luchando contra el Cambio Climático, siendo necesarios menos metros cuadrados de autopista o de aparcamientos. Esto también es ecodesarrollo.

Ecodesarrollo es, potenciar los recursos naturales, artísticos y culturales endógenos; terminologia que, para un pueblo como Conil, no es estar contra el progreso, es apostar por nuestro progreso, por nuestras potencialidades, por ser como somos.

El término ecodesarrollo fue formulado en 1973 y ha venido interpretándose desde distintos puntos de vista. Uno de ellos lo define como "el desarrollo en el ámbito regional o local, debe ser consciente de las potencialidades del área en cuestión, prestándose atención al uso adecuado y racional de los recursos naturales y a la aplicación de estilos tecnológicos (innovación y asimilación) y formas de organización que respeten los ecosistemas naturales y los patrones socioculturales".

Significa un nuevo acercamiento al desarrollo, una búsqueda en la armonización de objetivos sociales y económicos, asegurando, al mismo tiempo, un manejo adecuado del medio ambiente. Y puesto que la población es el recurso más apreciado de todos, el ecodesarrollo deberá contribuir principalmente a su satisfacción, no sólo de las necesidades materiales sino también del desarrollo de sus valores. Este concepto incluye empleo, seguridad y mejora de las relaciones humanas con respecto a la diversidad cultural.

La compleja integración conceptual y pragmática entre desarrollo y medio ambiente se perfila en el marco de un desarrollo ambientalmente sano, económicamente viable y socialmente justo, que de manera sintética se quiso expresar inicialmente mediante el término ecodesarrollo.

Esto, y es casi nada, es el ecodesarrollo, algo por lo que se debe apostar desde las responsabilidades locales de desarrollo económico. Ahora bien, ¿Por qué este nombre y no el de desarrollo sostenible, mucho más común?

Para aclararlo atendamos a lo que escribe José Manuel Naredo “la aceptación generalizada del propósito de hacer más "sostenible" el desarrollo económico es, sin duda, ambivalente. Por una parte evidencia una mayor preocupación por la salud de los ecosistemas que mantienen la vida en la Tierra, desplazando esta preocupación hacia el campo de la gestión económica. Por otra, la grave indefinición con la que se maneja este término empuja a hacer que las buenas intenciones que lo informan se queden en meros gestos en el vacío, sin que a penas contribuyan a reconvertir la sociedad industrial sobre bases más sostenibles”. (Sobre el origen, el uso y el contenido del término sostenible)

A principios de la década de los setenta el Primer Informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento se pusieron en tela de juicio la viabilidad del crecimiento como objetivo económico planetario y se propuso la palabra "ecodesarrollo" como término de compromiso que buscaba conciliar el aumento de la producción, que tan perentoriamente reclamaban los países del Tercer Mundo, con el respeto a los ecosistemas necesario para mantener las condiciones de habitabilidad de la tierra. Este término empezó a utilizarse en los círculos internacionales relacionados con el "medioambiente" y el "desarrollo", hasta que Henry Kissinger manifestó, como jefe de la diplomacia norteamericana, su desaprobación en un telegrama enviado al presidente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: había que retocar el vocabulario y, más concretamente, el término "ecodesarrollo" que quedó así vetado en estos foros.


Noviembre 2020



[2] En este sentido habría que hablar de lo que algunos denominan la “Segunda Descentralización”, transfiriendo competencias y recursos a los Ayuntamientos como

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