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sábado, 28 de noviembre de 2020

DECLARACIÓN FINAL DEL FORO EUROPEO DE FUERZAS VERDES, PROGRESISTAS Y DE IZQUIERDA

 Europa está experimentando una situación de emergencia causada por la propagación de la pandemia provocada por COVID-19. La crisis sanitaria y la explosión del desempleo y la pobreza están agravando todas las tensiones y problemas provocados por las políticas neoliberales que no habían resuelto positivamente la crisis de 2008.

Esta crisis pone de manifiesto las graves consecuencias producidas por los recortes y las privatizaciones de los servicios públicos que han devastado todos los países europeos, así como la pérdida de capacidad de producción debido a las deslocalizaciones realizadas por las multinacionales y el carácter dependiente de las relaciones exteriores de la Unión Europea.

El análisis de la evolución de las consecuencias de la crisis nos lleva a considerar que ni Europa ni el resto del mundo serán iguales después de la pandemia de COVID-19. Por lo tanto, debemos asumir el reto de dar un nuevo sentido al proyecto europeo. A partir de una Asociación de todos los pueblos europeos, sean o no miembros de la Unión Europea, trabajamos para la construcción de un nuevo modelo social ecológico democrático, libre de la lógica del beneficio económico del capital sobre los hombres, las mujeres y la naturaleza.

Esta alternativa debe ser el resultado de la convergencia de varias historias políticas: ecologistas, progresistas, comunistas, socialistas, feministas… A nosotros nos corresponde defender y promover una Europa construida sobre bases sociales, igualitarias y sostenibles, plenamente democráticas y solidarias en la construcción de un mundo en paz.

Para lograrlo, la protección de los seres humanos, la naturaleza y el derecho a una vida digna deben ocupar un lugar central en las políticas y acciones de todas las instituciones nacionales e internacionales.

A partir de estos objetivos, proponemos luchar para que todos los pueblos europeos tengan derecho a un escudo social permanente que los proteja de la precariedad, las desigualdades y la violencia que produce el sistema actual, empezando por garantizar el derecho a la salud.

En este período, la coordinación y la convergencia entre todos los Estados es necesaria para garantizar la protección social y económica de millones de trabajadores de toda Europa que ven sus salarios y condiciones de trabajo, así como su modo de vida, afectados negativamente. Esto requiere, en particular, el fin de los pactos de austeridad fiscal, las políticas de endeudamiento sin fin pagadas por los trabajadores y, a la inversa, la promoción de políticas de inversión pública y social masiva financiadas por gravámenes sobre los ingresos financieros.

En este sentido condenamos el veto del primer ministro de Hungría Víctor Orban y el presidente de Polonia Andrzej Duda que intentan detener el Plan de Recuperación Económica de la UE. Solo el Gran Capital (bancos, empresas del complejo militar, grupos empresariales extraterritoriales) y las fuerzas de la derecha están interesadas en desacelerar el reparto de recursos financieros entre los Estados de Europa, al tiempo que condenamos este veto reclamamos reglas económicas nuevas basadas en la solidaridad y el comercio justo.

Proponemos la aprobación de salarios e ingresos mínimos en toda Europa que combatan la creciente desigualdad y el dumping social. También proponemos el desarrollo de experiencias nacionales sobre la creación de un ingreso mínimo vital, o cualquier otro medio para asegurar el empleo, la formación y un salario digno, incluida una mejora de las profesiones relacionadas con la atención, los servicios públicos, la producción de bienes comunes, y medidas que garanticen las oportunidades de equilibrio entre el trabajo y la vida privada.

Proponemos que se adopten medidas para dar prioridad a los mercados internos y regionales, acortando las cadenas de suministro para reducir la dependencia de los países extranjeros mediante planes económicos, sociales y ambientales.

Exigimos una garantía para que todos los seres humanos del mundo tengan acceso a los tratamientos y vacunas disponibles, de manera que sean gratuitas para todos, sin limitaciones debidas a problemas de privatización de patentes o expectativas de beneficios económicos.

Queremos desarrollar una nueva política migratoria justa y sostenible basada en la solidaridad y la elaboración de un estatuto de inmigración que permita su regularización.

Defendemos un Plan que concentre todas las medidas necesarias para garantizar la protección de las mujeres, para que no sufran las consecuencias de la crisis agravada por la sociedad patriarcal y especialmente cuando son víctimas de cualquier forma de violencia, luchando contra los estereotipos de género y defendiendo los valores igualitarios e inclusivos.

La Nueva Europa necesita fortalecer un sector público muy degradado por las políticas neoliberales, y una nueva industrialización que respete el medio ambiente y asegure una mayor soberanía, proponiendo un nuevo modelo productivo y un nuevo sistema fiscal más justo y progresivo que permita aumentar el gasto social. Proponemos que el gran capital y las empresas multinacionales sean gravadas, y la abolición de los paraísos fiscales dentro y fuera de la UE.

Es fundamental contar con recursos suficientes para garantizar las prestaciones sociales, el fortalecimiento de la Seguridad Social para asegurar una salud pública de calidad.

Proponemos una conferencia europea sobre la anulación de la parte ilegítima de la deuda pública, un debate abierto sobre los criterios de su clasificación y sobre las nuevas condiciones de financiación de las economías, en el marco de una refundición del papel y la misión del Banco Central Europeo.

Los Fondos emitidos por el BCE o los planes de recuperación europeos deben ser redireccionados para financiar los servicios públicos, el sistema de salud pública, el empleo al servicio de una transición ecología socialmente justa, la protección social y los ingresos de los trabajadores, los pensionistas y los jóvenes. No le corresponde al pueblo pagar por la crisis.

Las políticas sociales y ecológicas están intrínsecamente ligadas. Lo vemos en todas partes: la lucha por el clima sin tener en cuenta la emergencia social es tan frágil como la lucha contra las desigualdades ignorando la emergencia ecológica a la que nos enfrentamos, cuando acabamos de vivir el septiembre más caluroso de la historia de la Humanidad. La nueva Europa necesita un plan verde que garantice el respeto del Acuerdo de París y logre la neutralidad climática a partir de 2040, garantizando la transición a una energía 100% renovable, vinculando todas las ayudas verdes a la creación de empleo con salarios justos y derechos laborales.

Nos oponemos a quienes traten de llevar al Planeta a una nueva Guerra Fría con un mundo dividido en Bloques cerrados y enfrentados económica y militarmente: para ello consideramos importante comprometerse en el pleno desarrollo de la Carta Fundamental de las NN.UU. rechazando las medidas de bloqueo y embargo que los EE.UU. mantienen contra Cuba y otros países que han sido rechazadas por las NN.UU. como contrarias al derecho internacional.

Planteamos también un reforzamiento de sus agencias, especialmente de la O.M.S. para que pueda desempeñar un papel independiente y eficaz como garantía de una mejor salud para todos los Pueblos del Planeta, la reactivación de los acuerdos internacionales de desarme en todos los ámbitos, y el apoyo a las iniciativas que se plantean en favor de una nueva política de seguridad colectiva, basada en la distensión, la paz, y la cooperación entre Europa y sus vecinos, sí como el desmantelamiento de las bases militares y la reducción del gasto militar.

Sobre la base de estos planteamientos, el Cuarto Foro Europeo de Fuerzas de Izquierda, Verdes y Progresistas se ha comprometido a elaborar un plan de acción que movilice a los pueblos de Europa en defensa de la nueva Europa que nos proponemos construir juntos.

PLAN DE ACCIÓN:

Los planteamientos debatidos en este IV Foro que se plasman en las diversas declaraciones de las Asambleas y en la Declaración Final se concretar en una propuesta de Plan de Acción que se propone ser un llamamiento para la movilización de los pueblos europeos que referencie la amplia convergencia alcanzada en este Foro, junto a las propuestas que ha salido desde algunas de las Asambleas celebradas. Proponemos de:

1.- Apoyar la campaña en defensa del acceso gratuito a la vacuna como un derecho social y en consecuencias llamamos a sumarnos a la campaña de recogida de firmas “Right2Cure”.

2.- Realizar una acción el 8 de marzo que manifieste nuestra defensa de una Europa libre de Patriarcado.

3.- Reclamar junto a Sindicatos y fuerzas sociales una salida social de la crisis que implique una fiscalidad de las grandes empresas para el aporte de fondos para Planes dedicados a los sectores más afectados por la crisis. En este sentido nos sumaremos a las movilizaciones que se celebren el próximo 1 de mayo.

4.- Realizar el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente acciones que referencien la defensa de una Europa Verde, que frene la degradación medioambiental que desarrolle políticas para frenar el cambio climático.

5.- Celebrar el próximo 8 de mayo el día de la victoria de Europa frente al nazifascismo con una acción en el campo de concentración de Mauthausen en el que reclamemos la defensa de las libertades públicas y derechos ciudadanos frente al autoritarismo.

6.- Realizar una acción que referencie la Europa solidaria frente al racismo y la xenofobia.

martes, 24 de noviembre de 2020

El feminismo es nuestra vacuna. ¡Al virus machista, vacuna feminista!

 Manifiesto de la Red de Feminismo de IU por el 25N de 2020

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres y desde Izquierda Unida reivindicamos nuestro compromiso por la construcción de una sociedad feminista que nos permita a las mujeres vivir sin violencias, subordinación y explotación. Desde IU nos unimos al grito global que recorre el mundo luchando por un cambio de rumbo a nivel internacional. Nosotras lo tenemos claro: para acabar con la violencia machista debemos romper la alianza entre el capitalismo y el patriarcado, que se alimenta de nuestras desigualdades y, a la vez, nos oprime, nos necesita para mantener y aumentar sus beneficios y privilegios.

Este año, marcado por la
pandemia del coronavirus, lo está siendo de crisis sanitaria, económica y social. La lucha contra el COVID nos ha llevado a sufrir restricciones de movilidad, confinamiento y precariedad, y las mujeres hemos estado como siempre en primera línea luchando por la vida. Durante estos meses se ha puesto en evidencia que esta sociedad está construida desde la desigualdad, la subordinación y las violencias, a la vez que hemos visto que quienes sostienen la vida y defienden lo que es esencial tienen rostro de mujer.

Nosotras estamos sufriendo el virus del COVID y el del machismo. Debemos parar el contagio de la violencia, de la reproducción de roles y estereotipos que, tras dañarnos de forma invisible, se justifica. Este virus también lo paramos juntas y juntos, haciendo visibles las violencias y siendo conscientes de que todas las actuaciones machistas cumplen un papel relevante en perpetuar la desigualdad. Por ello, desde Izquierda Unida hemos reclamado en la nueva Ley de Educación una visión transversal feminista y una asignatura de Educación Afectivo-sexual, desde la diversidad y por la igualdad entre hombres y mujeres que sea obligatoria en todas las etapas educativas. No podemos seguir contando asesinadas. ¡Educación feminista ya!

La situación de confinamiento y las medidas tomadas para afrontar la crisis sanitaria han intensificado el riesgo de violencia de género. Muchas mujeres se han encontrado en una especial situación de vulnerabilidad e incertidumbre, como demuestran los datos de la última Macroencuesta de Violencias contra las mujeres: aumento en más del 50% del uso telefónico del 016, de más de un 100% de su uso online, así como las más de 4.000 detenciones por violencia machista durante las primeras seis semanas de cuarentena. Y es que, según los datos del Ministerio de Igualdad, las llamadas al 016 se incrementaron el pasado abril en un 60% con respecto al 2019 y las consultas online aumentaron casi un 600% en relación a abril del año anterior. Multitud de medidas se han puesto en marcha, pero debemos redoblar esfuerzos y entender socialmente que el terror que sufren las mujeres encerradas con sus maltratadores es una cuestión de todas y todos.

En lo que llevamos de año en España se han cometido 79 feminicidios, asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. No podemos olvidarnos de las 32.000 mujeres que viven hoy en nuestro país con protección policial, ni de las 137 mujeres que son asesinadas cada día en el mundo por un miembro de su familia. No es un caso aislado, se llama patriarcado y, pese al negacionismo de una ultraderecha que ignora nuestras violencias y nos quiere solas y aisladas, estas cifras nos hablan de la urgencia de cambiar los cimientos de nuestra sociedad.

ONU Mujeres estima que el 35% de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental o violencia sexual por parte de una persona distinta a este compañero en algún momento de su vida. Más de 750 millones de mujeres menores de 18 años que viven actualmente en todo el mundo se casaron siendo niñas. 120 millones de niñas de todo el mundo (1 de cada 10) han sufrido coito o relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Al menos 200 millones de mujeres y niñas han sufrido la mutilación genital en los 30 países donde existen datos de prevalencia representativos. Las mujeres adultas representan el 51% de las víctimas de trata de seres humanos detectadas a nivel mundial.

Y es que son múltiples las violencias machistas que se ejercen sobre nosotras. La cultura de la violación que justifica el privilegio masculino para satisfacer sus deseos sexuales con nuestros cuerpos, normaliza, excusa, tolera e, incluso, perdona la violación y, al mismo tiempo, culpabiliza a la víctima. Es imprescindible incidir en ella para acabar con las violaciones y las manadas, y poder caminar por la calle sin miedo. ¡Porque la calle y la noche también son nuestras!

La explotación sexual es un negocio millonario que se sustenta en la feminización de la pobreza, la vulnerabilidad de muchas mujeres y, cómo no, en la creciente demanda masculina de cuerpos de mujeres para su consumo. Un consumo compulsivo que se pone también de manifiesto en el alquiler de vientres de mujeres para gestar aprovechándose de su situación de necesidad y pobreza. Exigimos el cierre de prostíbulos y una alternativa digna para las mujeres prostituidas cualquiera que sea su situación administrativa y procedencia. ¡Nuestros cuerpos ni se compran ni se alquilan!

Debemos abordar de forma integral la violencia institucional: los sesgos de género en la educación y la salud, la corresponsabilidad del Estado en los cuidados, el papel de las religiones y de los medios de comunicación en la transmisión de roles y estereotipos, así como la victimización secundaria al ser agredidas por el sistema que debiera protegernos. Todo esto se multiplica conforme se conjugan las desigualdades de clase, edad, raza, diversidad funcional, orientación sexual… Por lo que solo desde la diversidad de nuestras opresiones y reconociendo las violencias específicas que sufren las mujeres mayores, migrantes, racializadas o trans podemos realmente eliminar el machismo de nuestra sociedad. ¡Queremos una sociedad libre de violencias para todas, todas, todas!

Además, en esta situación de confinamiento, las redes sociales han sido la vía imprescindible de contacto con el exterior y han demostrado que este tampoco es un espacio seguro para nosotras. Ha aumentado el acoso en redes amparado por el anonimato que permite intimidar, insultar e incomodar sin consecuencias. Como pone de manifiesto el caso (que no forma parte de las estadísticas) del suicidio de una mujer  por violencia machista a causa de la difusión en cadena de un video íntimo.

Por todo ello, desde Izquierda Unida entendemos que no solo necesitamos planes integrales que den respuesta a las mujeres víctimas de las diferentes violencias machistas, sino atajar la raíz de nuestras desigualdades. Lideramos las estadísticas del paro, de la precariedad laboral y de la exclusión social, a la vez que sostenemos la reproducción de la vida durante una crisis en la que los Estados se han quedado sin herramientas tras años de políticas neoliberales. La reconstrucción que necesitamos pasa por trabajar codo con codo con el movimiento feminista y  la aplicación de la perspectiva de género de forma efectiva en todas las políticas públicas, entidades e instituciones.

Este 25 de noviembre, desde nuestras casas, nuestros barrios y nuestros pueblos, alzamos nuestra voz recordando que el feminismo es la mirada crítica que necesitamos para juntas y juntos cambiar el mundo.

El feminismo es nuestra vacuna. ¡Al virus machista, vacuna feminista!

viernes, 13 de noviembre de 2020

Se denigra el “desarrollo humano sostenible”[1], pero es la única solución al deterioro ambiental global

 José Ramón Mendoza

“… nadie razonable puede seguir pensando hoy que la salida político-ecológica es la que decía Marx, esperar al inevitable desastre ecológico que va a producir el capitalismo, porque han pasado demasiados años y el mal es demasiado grave. No hay más remedio que actuar ya mismo, como se está actuando”.

Manuel Sacristán Luzón.

Tradición marxista y nuevos problemas.

Ya nadie duda que el rápido y reciente deterioro global de los ecosistemas es consecuencia directa de la acción humana y cada vez mayor número de personas consciente de que el principal responsable de la destrucción es el actual sistema de producción capitalista, al que se ha sumado China, y que para funcionar necesita crecer indefinidamente en un marco físico que, sin embargo es finito. Esta responsabilidad se puede ver claramente a partir del cálculo de la huella ecológica, y esta muestra que una parte muy pequeña de la población mundial que vive en unas pocas naciones "se come el mundo", consume y gasta lo que es de todos.

La situación es preocupante y compleja. Pero ¿por qué si la situación es tan grave y crítica, una parte importante de la población permanece tranquila, sin reaccionar, sin buscar o exigir medidas radicales que conduzcan a eludir ese negro  e incierto futuro al que nos aboca este modelo? La respuesta, o las respuestas hay que buscarlas en los aspectos que provocan esta pasividad y de los que, entre otros podemos señalar la, hasta ahora, falta de percepción social de la gravedad de la crisis y que los comportamientos y las medidas y propuestas políticas ecológicas y sociales de desarrollo humano sostenible, son percibidas por muchas personas como atrasadas, ineficaces o incómodas.

Empezando por esto último, las propuestas de desarrollo humano sostenible son presentadas por el capital sus representantes políticos y voceros mediáticos como atrasadas e ineficaces, así como que la economía basada en ellas nos lleva a la pobreza y ello, aunque casi todas las personas en las sociedades ricas aspiran a jubilarse y vivir en un lugar más pequeño, de forma más sencilla, la propaganda del sistema presenta la autosuficiencia y la ausencia de tecnología occidental como una desgracia.

El modelo de desarrollo, aún el denominado sostenible, basado en la economía de mercado, considera que las personas son pobres si comen cereales producidos localmente por las mujeres, en lugar de comida basura procesada, transformada y distribuida por las multinacionales del sistema agroindustrial. Se considera pobreza a vivir en casas fabricadas por uno mismo con materiales ecológicos en lugar de hacerlo en casas de cemento y PVC promovidas por las inmobiliarias.

Pero es que además, no es cierto que en las sociedades occidentales cada vez se viva mejor y seamos más ricos. Hemos aumentado la pobreza ambiental y social que se ha puesto de forma trágica más aún en estos momentos de pandemia. Vivimos en un entorno más contaminado, respiramos un aire más sucio, comemos alimentos regados con aguas contaminadas, abonados con productos químicos, producidos por animales enfermos y torturados, no tenemos tiempo para dedicar a las personas que queremos, trabajamos en cosas que no nos gustan, viajamos cada día mucho tiempo para llegar a nuestro trabajo, nos vemos obligados a pagar hasta para que los niños jueguen y la mayor parte de la población vive endeudada con los bancos.

En esta situación, hay ya que decir claramente que el camino hacia la verdadera sostenibilidad implica librarse de un modelo de desarrollo que lleva a la destrucción, así como que la autolimitación individual y colectiva es condición imprescindible para un desarrollo humano sostenible. El uso prudente de los recursos naturales, la recuperación de los valores de la austeridad a la hora de consumir y el poner en valor la cultura que valora aquello que dura y permanece, frente a la que enaltece lo que se desecha y cambia, son tareas pendientes de una sociedad que quiera, no sólo minimizar los impactos de la crisis ambiental, sino sobre todo superarla.

Y una reflexión final. La auténtica sostenibilidad se basa en un modelo de cercanía, en el que el transporte sea mínimo y los productos y recursos que se utilicen sean producidos en lugares lo más cercano posible. Hay que tener la decisión de no ponerse colorado por expresarse en términos utópicos tales como que mientras que el modelo de territorio que impone el capitalismo inmobiliario y constructor obligue a tener coche propio, aunque sea eléctrico, híbrido o similar, y al mismo tiempo la gente siga pensando que tener un automóvil es fundamental, seremos incapaces de construir una sociedad basada en la sostenibilidad, una sociedad no opresora y no destructora de la naturaleza.

 

Noviembre 2020

 

 

 



[1] Desarrollo humano sostenible tiene más que ver con la redistribución que con el crecimiento y significa reconducir la actual situación hacia una nueva lógica que no olvide a los desheredados de la Tierra, ni a las generaciones futuras. Significa poner en cuestión el modelo de crecimiento y exigir una radical redistribución y reducción de los recursos utilizados por una minoría rica y despilfarradora, mientras que el término “Desarrollo Sostenible” no pone en cuestión el modelo de crecimiento actual.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Ecodesarrollo: lo socialmente deseable, económicamente viable y ecológicamente conveniente


 Medio Ambiente y desarrollo se perciben hoy como parte de un binomio indisoluble, ya que los enfoques fragmentados y sectoriales que se han aplicado a los problemas del desarrollo se han revelado incapaces de resolverlos. El modelo general de desarrollo industrializado productivista-consumista que ha proliferado en las últimas décadas ha surgido como auténtico generador de un fuerte desequilibrio en las relaciones sociales y ambientales”.

Desarrollo, medio ambiente y calidad de vida

Dominga Márquez Fernández. Dpto. Geografía Humana. 

Universidad de Sevilla

 

José Ramón Mendoza

¿Qué es el ecodesarrollo?  En sentido estricto, en términos globales, podríamos definirlo como aquel tipo de desarrollo que, en cuanto que alternativo al desarrollismo dominante e incluso al denominado “Desarrollo Sostenible[1]”, pretende ser ambientalmente sano, socialmente equitativo y participativo, económicamente viable, eficaz y generador de empleo y riqueza; científica y teóricamente racional, técnicamente controlable y fácil, políticamente libre y democrático, culturalmente creativo y crítico, éticamente justo y estéticamente bello.

“Pensar globalmente, actuar localmente”, es la esencia de una política transformadora. Sí en términos globales, ecodesarrollo puede definirse como lo dicho anteriormente, en términos locales el “ecodesarrollo” tiene también su expresión.

Ecodesarrollo es poner la ecología en el papel central de la política como garante del desarrollo futuro y como motor de un desarrollo creador de riqueza local y generador de empleos dignos. Ecodesarrollo es también, en el ámbito de lo local, poner el desarrollo de los pueblos como un objetivo central de las políticas municipales basadas en lo ecológico.

También es poner por delante la accesibilidad, creando localidades y territorios equilibraos donde todo, o casi todo sea accesible: trabajo, comercio, ocio, administración,etc…; y hacerlo poniendo frente a la denominada movilidad, es decir favorecer las grandes infraestructuras que nos permiten llegar rápido a lo que nos han puesto lejos la accesibilidad que no es otra cosa que tener cerca un comercio donde comprar los productos de proveedores de cercanía, un restaurante donde comer, un bar “donde tomar algo”, una administración cercana[2] etc…; movilidad es tener una autopista para llegar pronto a un gran centro comercial, donde estará instalada una multinacional del cine o de la gran superficie que, lógicamente no generará riqueza local, ni puestos de trabajo dignos, sino beneficios para sus accionistas; accesibilidad es todo lo contrario.

Como consecuencia de todo ello, desde la actuación de una concejalía de desarrollo local, ecodesarrollo se traduce en apoyo a la pequeña y mediana empresa y específicamente al pequeño comercio local, buscando modelos comerciales opuestos totalmente a los basados en las grandes superficies y los macrocentros comerciales que generan serias dificultades cuando no la ruina de mucho pequeño comercio, además del .consumo de energía que conlleva el mantenerlos y el acceder a ellos.

Ecodesarrollo es potenciar la vida económica del municipio apoyando actividades como las semanas gastronómicas, incentivando de esta manera la iniciativa local surgida de los propios empresarios locales.

Creando y desarrollando vida económica local, ya sea en un municipio, o en un territorio –comarca- homogéneo, se generan puestos de trabajo en la localidad. Puestos de trabajo endógenos que ocuparán personas que no tendrán que trasladarse -trasportarse- a o desde otras localidades, disminuyendo así el uso de combustibles, contaminando menos y luchando contra el Cambio Climático, siendo necesarios menos metros cuadrados de autopista o de aparcamientos. Esto también es ecodesarrollo.

Ecodesarrollo es, potenciar los recursos naturales, artísticos y culturales endógenos; terminologia que, para un pueblo como Conil, no es estar contra el progreso, es apostar por nuestro progreso, por nuestras potencialidades, por ser como somos.

El término ecodesarrollo fue formulado en 1973 y ha venido interpretándose desde distintos puntos de vista. Uno de ellos lo define como "el desarrollo en el ámbito regional o local, debe ser consciente de las potencialidades del área en cuestión, prestándose atención al uso adecuado y racional de los recursos naturales y a la aplicación de estilos tecnológicos (innovación y asimilación) y formas de organización que respeten los ecosistemas naturales y los patrones socioculturales".

Significa un nuevo acercamiento al desarrollo, una búsqueda en la armonización de objetivos sociales y económicos, asegurando, al mismo tiempo, un manejo adecuado del medio ambiente. Y puesto que la población es el recurso más apreciado de todos, el ecodesarrollo deberá contribuir principalmente a su satisfacción, no sólo de las necesidades materiales sino también del desarrollo de sus valores. Este concepto incluye empleo, seguridad y mejora de las relaciones humanas con respecto a la diversidad cultural.

La compleja integración conceptual y pragmática entre desarrollo y medio ambiente se perfila en el marco de un desarrollo ambientalmente sano, económicamente viable y socialmente justo, que de manera sintética se quiso expresar inicialmente mediante el término ecodesarrollo.

Esto, y es casi nada, es el ecodesarrollo, algo por lo que se debe apostar desde las responsabilidades locales de desarrollo económico. Ahora bien, ¿Por qué este nombre y no el de desarrollo sostenible, mucho más común?

Para aclararlo atendamos a lo que escribe José Manuel Naredo “la aceptación generalizada del propósito de hacer más "sostenible" el desarrollo económico es, sin duda, ambivalente. Por una parte evidencia una mayor preocupación por la salud de los ecosistemas que mantienen la vida en la Tierra, desplazando esta preocupación hacia el campo de la gestión económica. Por otra, la grave indefinición con la que se maneja este término empuja a hacer que las buenas intenciones que lo informan se queden en meros gestos en el vacío, sin que a penas contribuyan a reconvertir la sociedad industrial sobre bases más sostenibles”. (Sobre el origen, el uso y el contenido del término sostenible)

A principios de la década de los setenta el Primer Informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento se pusieron en tela de juicio la viabilidad del crecimiento como objetivo económico planetario y se propuso la palabra "ecodesarrollo" como término de compromiso que buscaba conciliar el aumento de la producción, que tan perentoriamente reclamaban los países del Tercer Mundo, con el respeto a los ecosistemas necesario para mantener las condiciones de habitabilidad de la tierra. Este término empezó a utilizarse en los círculos internacionales relacionados con el "medioambiente" y el "desarrollo", hasta que Henry Kissinger manifestó, como jefe de la diplomacia norteamericana, su desaprobación en un telegrama enviado al presidente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: había que retocar el vocabulario y, más concretamente, el término "ecodesarrollo" que quedó así vetado en estos foros.


Noviembre 2020



[2] En este sentido habría que hablar de lo que algunos denominan la “Segunda Descentralización”, transfiriendo competencias y recursos a los Ayuntamientos como

domingo, 8 de noviembre de 2020

AYUDA AL COMERCIO DE CERCANÍA, PASA DE AMAZON

 

Las compras navideñas serán extrañas este año...

Al hacer este año –y también los
siguientes- las compras navideñas, en lugar de aumentar los beneficios de plataformas online como AMAZON y similares podríamos pedir a “Papa Noel” y los “Reyes Magos” que los regalos que nos trajesen sean de los comercios locales que están  en riesgo de desaparecer y no de las grandes superficies y las plataforma “on line”.

Librerías, restaurantes, alimentación, peluquerías, artesanos, pequeños comercios de ropa, cualquier cosa que interese, una cena en el restaurante de tu calle, un corte de pelo  en la peluquería del barrio, ese detalle único de un artesano local... Sería un doble regalo si fuese de un comercio de cercanía.

Con esas compras a ellos que, además son nuestros vecinos y que nos atienden personalmente, les daríamos la posibilidad de seguir abiertos el año que viene.

Bonos de fisioterapia, belleza, matrícula de gimnasios, Esas gafas que tanto necesita, esa reparación de electrodomésticos, cualquier aportación en el pueblo será una forma de mantener nuestro comercio vivo. Ayudemos a la economía local

Es un momento importante tanto económico como social en el que el futuro de nuestro comercio de pueblo y de barrio, todos ellos se juegansu futuro y con él de la vida de nuestros pueblos. Imaginemos nuestras calles con los  escaparates vacíos, bares y restaurantes cerrados y las luces apagadas... ¿Te atreves a imaginarlo?

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