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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Reconvertir ecológicamente nuestra sociedad y nuestros pueblos

La adopción de medidas políticas y económicas de carácter ecológico impulsa la generación de puestos de trabajo

José Ramón Mendoza

“... en el industrialismo, las fuerzas productivas tienden a convertirse en fuerzas destructivas, en fuerzas de destrucción de la naturaleza”.

(K. Marx. Crítica de la Economía Política)

La duda no está de moda y mucho menos la disidencia. Proponer vías alternativas o repensar soluciones estatales, autonómicas y/o municipales han sido y siguen siendo, objeto de críticas más o menos mordaces, sibilinas, agrias, fundamentadas o no. Críticas que sugieren ignorancia, d

esconocimiento, insolidaridad o atrevimiento, cuando no intereses económicos.

Estar contra los Organismos Genéticamente Modificados (vulgarmente llamados transgénicos) es como negarse a solucionar el problema del hambre en el mundo, recelar del tren de alta velocidad es como ser un talibán de la bici, un neardenthal en su cueva y sin billete.

Sin embargo, la idea de un cambio de modelo social, económico y político en el marco de unas nuevas relaciones con la naturaleza, puede sintetizar muy bien por donde se debe caminar para dirigirnos hacia un modelo de desarrollo sostenido. Un nuevo modelo de desarrollo económico y social que de más capacidad de decisión, más poder, a los ciudadanos y ciudadanas, y que garantice un sistema democrático que suponga efectivamente el autogobierno, por los vecinos y vecinas, de las poblaciones y los territorios.

La realidad de la existencia de una crisis ecológica y social es ya inocultable y afecta al agotamiento de recursos; a la pérdida irreparable de biodiversidad; a la degradación medioambiental de zonas crecientes del planeta, incluido el primer mundo, ajeno hasta ahora a esta degradación de las constantes vitales de la Tierra; a los fenómenos asociados al cambio climático; a los ritmos decrecientes de la producción agrícola; a la escasez crónica de agua potable en cada vez más lugares del planeta; a nuevas formas de feminización de la pobreza y del hambre.

No hay duda de que hemos cruzado umbrales de irreversibilidad en procesos físicos y biológicos que hacen nuestro modo de producir y consumir abiertamente insostenible. Además, naturalmente, de ser un modelo no exportable a todo el planeta. Hoy sabemos a través de los estudios sobre la “huella ecológica” de nuestro modo de producir que necesitaríamos tres planetas Tierra para hacer este modelo extensible y generalizable a toda la humanidad y no hay ni habrá tres planetas tierra. Este modelo que ya era inaceptable en las condiciones de un mundo poco habitado se convierte, ya desde la década de los sesenta del pasado siglo, en completamente inviable, insostenible e injusto en un mundo repleto de seres humanos y con un modo de producción, el capitalista, mundializado.

En la actualidad, los problemas ecológico/sociales se han convertido en parte sobresaliente de la agenda política, tanto supranacional (Unión Europea), estatal o municipal, gracias sobre todo a la existencia de un movimiento social que ha influido poderosamente sobre la opinión pública y las prioridades de los gobiernos.

La idea de un cambio de modelo social y económico que también tiene que ser político en el marco de unas nuevas relaciones con la naturaleza, puede sintetizar muy bien el centro de gravedad de una propuesta de desarrollo sostenido...

Por todo ello, tanto en el nivel estatal, como en el autonómico y el local, es necesario apostar por una  economía productiva y sostenible frente al predominio actual de la economía del consumo (incluido el sector turístico) y la especulación. La creación de empleo estable y de calidad debe ser el objetivo prioritario de la política económica en una democracia avanzada y, por ende de un gobierno que se autodefine de izquierdas. Una política macroeconómica que contribuya a elevar el potencial de crecimiento sostenible de nuestra economía, promueva el pleno empleo y procure una distribución más justa de la renta y la riqueza. España sigue ostentando el récord europeo del paro y la precariedad en el empleo, que afectan sobre todo a la juventud y a las mujeres. Los servicios sociales, escasamente desarrollados en nuestro país, deben formar parte de una estrategia por el empleo.

Día a día crece una sensibilidad ambiental; sensibilidad que debe transformarse en una conciencia ecológica-política basada en el convencimiento de que el actual modelo económico es social y ambientalmente insostenible a medio plazo lo que hace necesario un compromiso de cambio de dimensiones estratégicas, en el que la participación y la transparencia no pueden quedarse sólo en palabras. Y es en este contexto de mayor sensibilización ambiental entre la ciudadanía donde los Ayuntamientos pueden asumir el liderazgo político en el ámbito de la ecología política, del desarrollo sostenido.

Desarrollo sostenido y sostenible y empleo son dos conceptos íntimamente ligados por lo que se hace necesario establecer una batería de medidas que tengan por objetivo ampliar el campo de la actividad económica, satisfaciendo necesidades sociales que mejorando nuestro entorno natural no sólo no frenen, sino que potencien el desarrollo del municipio, necesidades que necesariamente se deben territorializar al máximo, preferiblemente sobre bases locales y/o comarcales, de carácter público, dada las dificultades de medir su rentabilidad.

Estas medidas perseguirán la eficiencia y suficiencia de la economía del territorio donde se apliquen, municipio, comarca, etc... , sirviendo para la disminución de nuestras necesidades energéticas y de materias primas de nuestra economía, teniendo en cuenta que algunas medidas no implican necesariamente mayor empleo, pero si llevan consigo mejor empleo.

Aunque la adopción de medidas políticas y económicas de carácter ecológico favorece la generación de puestos de trabajo, es preciso reconocer que una auténtica política ecológica podría reducir los puestos de trabajo en algunos sectores cuya reconversión ecológica es imposible o muy difícil.

Sin embargo proyectos derivados de la introducción de medidas ecológicas son generalmente, más intensivos en mano de obra, ya que tienden a sustituir el uso de energía y de recursos naturales por trabajo y conocimiento humano. La introducción de nuevas tecnologías de mayor eficiencia para la corrección ambiental en las industrias favorecerá un incremento de la productividad y por ello una menor intensidad de trabajo; aunque en la economía capitalista esto no sucede prácticamente nunca.

La introducción de políticas y medidas ambientales, por otra parte, generan normalmente un volumen importante de empleo en nuevas actividades que antes no existían: energías renovables, equipos industriales para la depuración de aguas o la descontaminación, sistemas de gestión ambiental en las empresas, realización de estudios de evaluación ambiental y de vigilancia y control, protección del medio natural, educación ambiental (reglada y no reglada), nuevos productos y servicios de carácter ecológico. Todo ello sin olvidar que el diseño urbanístico tiene una importancia capital para ir hacia una localidad ecológica ya que influye en la gestión de residuos, el consumo energético e hídrico, etc., lo que merece un tratamiento aparte.

Es importante tener en cuenta no sólo el volumen, sino también las características de ese empleo. En primer lugar tiene normalmente un marcado carácter local, pues tiende a sustituir productos importados por otros de cercanía ya que se basa en la recuperación de materiales y la reutilización que se suele producir en circuitos más cortos y porque puede generar redes de trabajo y actividad más territoriales. Los procesos de globalización económica generan, por el contrario, desequilibrios sociales y ecológicos.

En principio es un empleo menos sujeto a los vaivenes de la economía internacional y de los intereses de las compañías transnacionales, escasamente preocupadas por las condiciones de vida y de trabajo locales. Es también estable ya que las perspectivas para que se sigan desarrollando estos sectores son muy elevadas, tanto en sistemas de corrección ambiental/industrial en lo que queda mucho por hacer, como en sustitución de tecnologías sucias por otras limpias o renovables en lo que también existen amplias perspectivas, o en el estudio y evaluación del medio ambiente o en actividades de reciclaje y recuperación, por poner solo algunos ejemplos para ilustrar esta afirmación.

Conil de la Frontera. Septiembre 2020.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Gobierno de coalición, un crítico primer balance


Tenemos el Gobierno más de izquierdas de los últimos ochenta años. Santiago Abascal dijo que era el peor de los últimos 80, dictadura incluida, luego rectificó y dijo que seguramente el peor de los últimos 800 años…

No sé, solo estoy seguro de que es el mejor Gobierno que he vivido en las últimas seis décadas y, posiblemente, también sea el mejor de las próximas seis. Si el voto del pueblo no lo impide, es posible que el Gobierno estatal actual pase a la historia como un breve experimento de coalición de izquierdas. Las presiones para que sea eso, un breve experimento, son muchas y en casi todo el arco parlamentario hay adversarios que están por la labor de conseguir su brevedad.

Queda dicho lo anterior para que se entienda mejor lo que viene a continuación. Porque también los errores gubernamentales son numerosos. Los que defienden la labor gubernamental están, estamos, obligados a señalar errores y deficiencias, esperando que no vayan a más, sin olvidar aplaudir los aciertos. Criticar, evaluar, valorar y cribar, desde la libertad de cátedra, es obligación inexcusable en la izquierda. Después de casi nueve meses de Gobierno, con seis de pandemia que lo marca todo, puede ser buen momento para un primer balance. Señalaremos solo algunos aspectos ministeriales del primer Gobierno de coalición perfectamente paritario de la historia.

Carmen Calvo (PSOE), Vicepresidenta primera que ejerce de tal, es la voz más reconocible del Gobierno, mera ampliación de la de Pedro Sánchez. Con competencias en Memoria histórica y democrática, donde se están produciendo algunos avances.

Pablo Iglesias (Podemos), Vicepresidente 2º, es más conocido por las polémicas que provoca y las que le provocan, que por una labor gubernamental concreta. Sometido como secretario general de su formación a una presión constante. El odio y persecución a Podemos desde todos los frentes político-mediáticos sorprende a veces. Es una estrategia nacional e internacional, no vaya a ser que cunda el ejemplo (y haya cambios sociales profundos). Solo desde esta perspectiva es entendible.

Da la impresión de que los dos primeros vicepresidentes están en todo y en nada. Algunos temas que le tocarían al 2º serían la ley de la Eutanasia, que ya está en marcha, y muchos otros están pendientes, reformar la ley de Infancia, que el derecho a la vivienda tenga un desarrollo constitucional adecuado, etc. No está claro que es lo que depende de la Vicepresidencia 2ª, porque no hay una estructura de dirección desde las vicepresidencias, como comentaremos después.

Nadia Mª Calviño (independiente), Vice 3ª y baluarte del centro-derecha económico nacional, pone la voz conservadora de los poderes económicos en un gobierno progresista, en el que se quieren desarrollar políticas sociales avanzadas sustentadas en pilares económicos ortodoxos liberales. Esto ¿es posible? todo un reto, como ya ocurrió con gobiernos de Zapatero y salió medio bien, medio mal. La renuncia a una banca pública estratégica, con su apoyo a las megafusiones -creándose bancos tan grandes que no se les podrá dejar caer, ha sido el último episodio de ese peso neoliberal. En la política económica están pendientes y muy en el aire concretar en los presupuestos el debate sobre los impuestos a las grandes fortunas, la tasa a las corporaciones internacionales (tasa Google), etc. En definitiva, sin subidas de impuestos a los más ricos, de una forma o de otra, no habrá política económica de izquierdas posible.

Teresa Ribera (PSOE), Vice 4ª. Recordemos que se impuso, en el último minuto del pacto de Gobierno, tener cuatro vicepresidencias, para que la de Iglesias quedara diluida como una más. Impulsó novedosas medidas medioambientales en el Gobierno Zapatero y comenzó con una serie de interesantes propuestas medioambientales que, no sabemos si será por la pandemia, poco se han concretado.

Margarita Robles (indepen.), Defensa, monárquica a pleno rendimiento. Tenemos un ejército para todo: la UME imprescindible, buen invento del anterior gobierno socialista, ahora también para rastreadores. Durante el estado de alarma se debería haber movilizado aún más a los ejércitos. Los hospitales de campaña podrían haber sido lo habitual, por necesarios, en todas las capitales de provincia al menos. Y haber parado disparates hospitalarios a lo Ayuso. Por cierto, la derecha, el PP cuando ha gobernado ¿han hecho algo positivo en las fuerzas armadas españolas?

María J. Montero (PSOE), Hacienda y Portavoz. Nos la ha liado bien con su ayuntamientos dejarme dinero… Lo más gracioso ha sido ver al exministro Montoro terciar en el debate, explicando que lo mejor hubiera sido suspender temporalmente su ley, la Ley Montoro, así de fácil, sencillo y justo. Montero como ministra lo está haciendo mal y cómo portavoz ídem o peor.

Fernando Grande-Marlaska (indepen) Interior. Una de las carteras ministeriales más difíciles y comprometidas en los gobiernos de izquierdas, de esas que nadie quiere. Al igual que en Justicia y Defensa, tenemos poderes ultraconservadores enquistados, algunos todavía están en los años de la transición hacia la democracia o van hacia atrás, no lo sabríamos decir. Con voxerosbien instalados. Contando todo esto en el balance sale bien parado. El mejor ministro del Interior es el que pasa desapercibido en las noticias. Persona conservadora que está aguantando el espinoso tema del control de fronteras con la presión migratoria. Pero ¿por qué sigue vigente la ley mordaza?

José L. Abalos (PSOE) Trasportes, Movilidad. Peso pesado socialista, secretario de organización, ha ejercido como portavoz del PSOE en el Gobierno. Ha creado estilo propio comunicativo, frío y cortante con la derecha. Le pidieron la dimisión por verse con una vicepresidenta venezolana… ¿os acordáis cuando esa era la principal noticia que abría los telediarios? ¡Qué tiempos aquellos! Ahora bien ¿tenemos políticas a largo plazo? ¿Cambios en la estructura territorial peninsular, en el transporte de la España vaciada? Veremos qué pasa con los presupuestos, porque se conocen pocas iniciativas.

Mª Isabel Celaá (PSOE) Educación y FP. Ha cambiado de opinión sobre la vuelta al cole tantas veces que hemos perdido la cuenta. Diciendo cosas del tipo de que el lugar más seguro para la infancia son los colegios. Se referirá a la salud mental porque desde luego al peligro vírico parece que no. Pedro Sánchez arropándola y apoyando la vuelta al cole como lo más seguro del mundo. Estas declaraciones están fuera de lugar. Ya sabemos que los gobiernos están para tranquilizar a la población y no para asustarla, aunque a veces se hagan las dos cosas a la vez, como táctica política.

Salvador Illa Roca-lávate las manos (PSC-PSOE). Es el ministro que lo ha tenido más difícil durante el último semestre y ha aguantado.

España, en lo relativo a Sanidad, Educación y Servicios Sociales funciona como un país federal. A ver si acabamos de enterarnos. Ni las muertes en las residencias de mayores son responsabilidad de Iglesias (por mucho que lo diga la derecha), ni la seguridad en las aulas depende de Celaá, ni los centros de salud madrileños -en su mayoría colapsados- dependen de Salvador Illa. Para bien o para mal, estas competencias dependen exclusivamente de las Comunidades Autónomas. Está muy bien que desde el Gobierno central se coordinen políticas y se apoye -financieramente sobre todo- a las CC.AA. en los servicios públicos, transferidos al 100%. Pero no se puede asegurar desde el Gobierno que estos servicios están funcionando perfectamente. Es asumir un desgaste y riesgo innecesarios.

Desde el Ministerio de Sanidad al menos se ha dicho varias veces que la situación en Madrid es “preocupante”, como antes se dijo de Zaragoza, Catalunya, etc. Si esto es así ¿a qué viene decir que la vuelta al cole en España es totalmente segura, el lugar más seguro dónde puede estar un niño? Es meterse en un terreno que no te toca, y los datos ya lo están desmintiendo.

Constantemente hay quien pregunta “pero el Gobierno ¿qué está haciendo?” (ante la desastrosa situación sanitaria de Madrid, por ejemplo). Siempre habrá quien acuse al gobierno central de lo que pasa. Respuesta: te referirás al Gobierno de la Comunidad ¿no? Porque el Gobierno estatal ¿qué quieres que haga si no tiene competencias? Han enviado a la UME hasta para desinfectar calles y residencias de mayores. Ahora los rastreadores. Qué queremos ¿que manden al ejército a limpiar las calles, a los hospitales a suplir la falta de personal… que hagan de todo? O que se aplique el 155 a la Comunidad de Madrid y se le retire las competencias en Sanidad. Si queremos esto digámoslo claramente. Sería una bomba política, difícilmente aprobable en el Senado.

José Luis Escribá, indepen del PSOE, con Seguridad Social, inclusión y migraciones, debería ir de la mano de Pablo Iglesias, pero el PSOE no dejó que esta área fuera una pata más de las políticas sociales, dirigidas, o al menos coordinadas por Unidas Podemos. Con lo cual, aspectos tan fundamentales y avanzados como el Ingreso Mínimo Vital son dirigidos por un Ministerio fuera de las políticas sociales. El IMV es un avance fundamental, histórico en España, pero deslucido por una gestión ineficiente o desbordada, que mantiene a la mayoría de los solicitantes en espera.

Las Vicepresidencias deberían tener un cierto mando en las áreas que se supone coordinan, con tres cabezas claras: una macroeconómica, otra para las políticas sociales y otra para el resto (cultura, educación, universidad, ciencia…). Pero el PSOE se negó en su momento a dejar las políticas sociales a UP.

Alberto Garzón (Izquierda Unida), Consumo. Seguimos viendo anuncios de casas de apuestas a partir de las diez de la noche, canales de TV nos siguen bombardeando con todo tipo de publicidad animando a la adicción apostadora. Mientras, al ministro Garzón le oímos decir repetidamente durante los últimos ocho meses que estos anuncios solo se podrán emitir de madrugada, a partir de la una de la mañana ¿para cuándo será esto? La prohibición del cobro en líneas 902 y otras protecciones a los consumidores esperemos que pronto sean una realidad. Porque las grandes corporaciones de la comunicación y de servicios esenciales siguen sin respetar los derechos de los consumidores.

Yolanda Díaz (ex IU), Trabajo y Economía Social. Magnífica ministra de Trabajo, seguramente el miembro del Consejo más valorado por la opinión pública que la conoce y la mejor ministra de Trabajo que hayamos tenido. Los ERTES y la negociación laboral pactista con sindicatos y empresarios ha sido dirigida hábilmente, en medio de la peor crisis desde la Guerra Civil-2ª G.M. Queda, entre otras cosas, derogar de una vez la reforma laboral y crear un nuevo marco de relaciones.

Irene Montero (Podemos), Igualdad, con avances claros en políticas sociales igualitarias y de la diversidad sexual.

Y en el resto de los ministros hay de todo: están en el lote de “labor desconocida” ¿Sabemos si han hecho algo interesante o reseñable?

María Aránzazu Gonzalez (independiente), Exteriores. Juan Carlos Campo (PSOE), Justicia. La renovación del poder judicial está paralizada, en manos de lo más conservador, incluido el Tribunal Constitucional, pero él poco puede hacer ante la negativa del PP, aunque debería intentarlo. Los juicios y resoluciones judiciales con demasiado retraso, y ahí sí faltan recursos y cambios. Reyes Maroto, Industria, intervino con acierto en algunas crisis industriales de grandes empresas a punto de cerrar. Luis Planas, Agricultura, si no hubiera sido por la pandemia el levantamiento del mundo rural agroganadero hubiera ido a más. Carolina Darias, política territorial, ¿quién es, qué hace? La crisis catalana va por otros sitios. José M. Rodriguez, Cultura-Deporte -con enfados sumos de profesionales y artistas. Pedro Duque, Ciencia. Y Manuel Castells, el sociólogo español más conocido en el mundo y ministro desconocido, ausente, como tantos otros de los citados. Primera conclusión: demasiados ministerios en que, si algo es necesario, es mejorar la política de comunicación. Suponiendo que algo se tiene que comunicar, seguro que será que sí, aunque a veces surjan dudas.

Al final el mejor valorado es el Presidente, Pedro Sánchez. Seguido de cerca por Yolanda Díaz. De hecho, Pedro Sánchez sale reforzado de esta primera parte de la crisis pandémica.

La obsesión constante de las derechas ultras con Podemos, diciendo que nada se puede negociar si no sale del Gobierno, solicitando que primero se rompa el Gobierno para poder hablar, etc. lo que hace en la práctica es dar por bueno al Presidente y echarle todas las culpas y males de España a Pablo Iglesias. Magnifican a los dos: por un lado, dejan a Sánchez como el bueno de la película y, por otro, al señalar a Iglesias como principal enemigo a batir, le alzan al primer puesto de oposición de las derechas, lo cual le revalida ante sus votantes.

¿Cuántas nuevas leyes se han aprobado? Realmente ¿se está cambiando el rumbo político-económico-social? Sabemos que en esta pandemia-crisis estaríamos mucho peor si hubiera sido gestionada por el PP, pero esto no es suficiente para contentar, o al menos tranquilizar, a la mayoría de las clases trabajadoras de España. El Gobierno puede durar cuatro años, pero su evidente debilidad solo será compensada actuando en lo concreto, es decir, en definitiva: gobernando.

 

Tomás Alberich, sociólogo 

viernes, 11 de septiembre de 2020

NI EN DIOSES, REYES NI TRIBUNOS

 


Ni en dioses, reyes ni tribunos

está el supremo salvador,

nosotros mismos realicemos

 el esfuerzo redentor

José Ramón Mendoza

Esta estrofa de “La Internacional” que siempre ha debido estar vigente en nuestras mentes, muchas veces ha dejado de estarlo, y creo que en estos tiempos necesitamos reflexionar sobre ella y lo que quiere trasmitir.

La libertad religiosa es un derecho, por ello de dioses no voy a decir nada. Que cada uno y cada una, según sus creencias, valore su actitud salvadora en esta vida y no en otra, si creen que existe, hacia los pobres de la tierra de su deidad.

De reyes ¿qué decir? Por hacerlo sólo de los que aquí nos han impuesto, varias veces por las fuerzas de las armas: a Fernando VII los 100.000 hijos de San Luis, a Alfonso XII el General Pavía entrando con su caballo en el Congreso, su hijo el XIII sostenido por el general golpista Primo de Rivera; o al ahora huido, Juan Carlos I, primero de la actual monarquía designado por un general felón, dictador y asesino. No creo que entre ellos se encuentre el “supremo salvador” de la citada estrofa.

Hoy en España tenemos un gobierno de izquierda moderada (alguno lo calificaríamos de centroizquierda) que incluso podríamos denominar como de progreso. Un gobierno en el que por primera vez desde el fin de la dictadura hay ministras y ministros de la izquierda transformadora, uno de ellos militante del PCE, algo que no ocurría desde la guerra civil.

Aunque la Izquierda, incluso la moderada[1], llegue a tener el gobierno ello no supone detentar el poder real y eso es algo que se le plantea a cualquier fuerza de izquierdas que llegue a gobernar y es el problema en el que se encuentra el actual gobierno español mientras que para la derecha, la clase capitalista tener el gobierno es además seguir teniendo el poder económico que siempre ha tenido, además de controlar los principales órganos del Estado como el judicial[2], el ejército y los medios de comunicación.

Un gobierno de izquierda, incluso moderada, que quiera hacer transformaciones en beneficio del pueblo no tendrá más remedio que enfrentarse a los poderes económicos e, indudablemente habrá resistencias a los cambios que desde ese gobierno se quieran llevar a cabo y más fuertes aún a aquellos que se quieran implementar desde Unidas Podemos; esa es la actual situación en la que se encuentra el gobierno de España.

Tener el gobierno es una herramienta de gran importancia para que las fuerzas progresistas puedan iniciar el camino de avanzar hacia la realización de transformaciones en las estructuras económicas, así como en la `protección social, la igualdad de género y la transición hacia un modelo productivo más ecológico que contemple la emancipación social, en definitiva iniciando cambios profundos en favor  la mayoría de la población.

¿Basta con tener el gobierno? ¿Basta como decía Cayo Lara con tener el BOE? Con frecuencia he escuchado en conversaciones con personas inequívocamente de izquierdas que “el Gobierno lo que tiene que hacer esto y lo otro”; derogar la Reforma Laboral, hacer lo mismo con la “Ley Mordaza”; acabar y revertir las privatizaciones de la sanidad, de lo socio sanitario, de lo social y de la educación; instaurar pensiones dignas y blindadas por Ley, crear una banca pública[3], una fiscalidad progresiva y justa, iniciar una transición verdaderamente ecológica, etc…. Y es cierto que el gobierno actual tiene que hacer todo esto y más, pero ¿puede hacerlo sólo? ¿Le basta con tener el BOE?

Un gobierno de izquierdas incluso con mayoría absoluta, lo tendría difícil pues no hay que olvidar que los poderes del estado y supra estatales –judicatura, ejército, fuerzas de orden público, Comisión Europea, Banco Central Europeo, FMI, etc.-, así como otras estructuras como la banca, las grandes corporaciones empresariales, los medios de comunicación privados, siguen en manos de la clase capitalista. La posesión de la mayoría absoluta no es el caso del actual gobierno de España cuyas medidas siempre estarán sometidas al apoyo de fuerzas que, como el PNV, no están precisamente por el cambio de modelo productivo y menos de la emancipación social.

A esto, en nuestro caso hay necesariamente que añadir que el gobierno PSOE y Unidas Podemos tiene entre sus miembros ministros claramente de izquierdas, otros de centro izquierda y otros de carácter claramente neoliberal, cuya más clara representante sería la Vicepresidenta Tercera y ministra de Asuntos Económicos Nadia Calviño.

Cualquier intento de realizar cambios estructurales que vayan exclusivamente de arriba abajo está condenado al fracaso. Para llevar a cabo este tipo de cambios reales en las estructuras productivas y de reproducción social es indispensable una relación estrecha y de mutua interrelación, diálogo y trabajo conjunto entre un gobierno de izquierdas, como se autodenomina el actual, y la población; colaboración que debería ser aún más intensa entre los ministros de Unidas Podemos y los colectivos sociales y sindicales.

Esta relación que en España es tremendamente débil puede llegar a romperse e incluso transformarse en conflictiva si el gobierno no pone en práctica las medidas por las que fue elegido, lo que puede suceder incluso sí simplemente duda en hacerlo; y mucho nos tememos que en casos como por ejemplo la Reforma Laboral o en la puesta en marcha de una fiscalidad más justa, está sucediendo, y aún más en esto último con el giro del PSOE hacia Ciudadanos que no deja de ser una muestra más de la tendencia de ese partido a inclinarse hacia la derecha.

Sí el gobierno de coalición PSOE-UP quiere realmente acabar con las políticas de austeridad y de privatización[4] de los últimos tiempos tendrá inevitablemente en contra a las fuerzas conservadoras y a los poderes económicos nacionales y europeos, algo que ocurre con simplemente mencionar algunas medidas como la de una reforma fiscal justa y progresiva, pero es que incluso renunciando a parte del programa gracias al cual gobierna, un ejecutivo de izquierdas encontrará una fuerte oposición, véase el ejemplo de la reforma laboral y su derogación incluso parcial; es de ilusos pretender que se va a convencer a las clases que detentan el poder económico (Banca, eléctrica, COE, etc.), así como a las instituciones económicas nacionales (ej. El Banco de España) y europeas de la bondad de tales medidas.

Para poder llevar a cabo esas medidas un gobierno de izquierdas, incluso uno de izquierdas moderada, debe contar con el apoyo explícito y continuo de quienes les votaron, así como la crítica hacia ellos cuando se alejen de las medidas anunciadas o titubeen a la hora de aplicarlas  y para ello son fundamentales las organizaciones que los sustentan, así como los sindicatos de clase y los colectivos y movimientos sociales transformadores (feminista, ecologista, pensionista, de sanidad educación y servicios sociales, agrario, etc.)

Movimientos colectivos y organizaciones políticas y sindicales que, al mismo tiempo que deben movilizarse ante cualquier ofensiva de la derecha, han de apoyar cualquier medida progresista, también han de mantenerse vigilantes ante los posibles titubeos, retrocesos o cesiones a las clases dominante y movilizarse contra ellas, incluso en estos difíciles momentos para la movilización. Apoyo que por serlo no debe dejar de manifestar una posición crítica cuando ella sea necesaria, algo que seguramente tendrá que hacerse con temas como la derogación de la reforma laboral, la transición ecológica o la reversión de las privatizaciones en los servicios sanitarios, de educación y sociales. Y esto también es de aplicación a las organizaciones políticas que los sustentan. La soledad del gobernante le lleva a alejarse de la realidad y de los suyos, es obligación de la organización política a la que pertenecen que continuamente les estén recordando que, además de ministras y ministros, son miembros de una organización con un programa político que les ha llevado a gobernar.

Pero para que ello sea posible son necesarias organizaciones fuertes, algo que mucho nos tememos no es el caso de nuestro país ni de Europa, pero eso es otra historia.

Quiero terminar como se ha empezado. No podemos confiar en que nuestros tribunos (ministras y ministros) sean los que nos salven, no porque no quieran, sino porque nunca podrán sin el esfuerzo popular.

Conil de la Frontera septiembre 2020



[1] Los anteriores gobiernos del PSOE, especialmente los de Felipe González no pueden ser considerados de izquierda, ni siquiera moderada

[2] Cada vez que el PP pierde las elecciones, bloquea la renovación del Consejo General del Poder Judicial, del Defensor del Pueblo y del Tribunal Constitucional. “No es solo una cuestión política. No se trata solo de la batalla por la hegemonía de la derecha, no es un postureo del PP mirando a Vox. Es algo más profundo y peligroso. Forma parte de una estrategia evidente y declarada, que pretende utilizar a los tribunales como un ariete contra el Gobierno legal y legítimo de la nación”. Ignacio Escolar. @iescolar. eldiario.es 3-9-2020

[3] Mientras se escribe esto se recibe la noticia de la fusión entre Caixa Bank y Bankia (la antigua Caja Madrid) fusión que acaba con la posibilidad de creación de una banca pública basándose en el pilar de Bankia en la que el Estado tiene más del 60% de las accione. Fusión que parece contar con el visto bueno del gobierno, aunque se podría afirmar que sólo de la parte más neoliberlal de la misma Calviño y Cía, pero con el visto bueno del presidente que, por otra parte ha ocultado la negociación a los ministros de Unidas Podemos hasta el momento en que ha saltado a los medios de comunicación.

[4] Algo que no sólo no está claro en el ala más neoliberal del PSOE, sino que más bien están a favor de ellas.