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lunes, 1 de febrero de 2021

HOY 2 DE FEBRERO DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES: CONSERVEMOS LOS NUESTROS

Humedal de Castillnovo
 El 2 de febrero se celebra el “Día Mundial de los Humedales”, fecha que es un recordatorio de la que se firmó en 1971el Convenio Internacional sobre Zonas Húmedas en la ciudad iraní de Ramsar de la que toma el nombre. Uno de los principales logros de este Convenio fue la creación de una lista de humedales de importancia internacional. 

Garcilla frente a ala playa 



Humedal del paseo marítimo
En España se han declarado 74 zonas húmedas bajo el paraguas del Convenio Ramsar desde 1982, con un total de 303.090 hectáreas, convirtiéndose así en el tercer país con más espacios de estas características, aunque no designa nuevos lugares de protección desde el año 2010; desgraciadamente algunos como el de las “Lagunas de Janda”[i] no figuran en ese listado.

Los humedales, junto con los ríos pueden considerarse uno de los mayores  proveedores de los denominados servicios “ecosistémicos”; o lo que es lo mismo generadores de los que mayores beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas, con la particularidad de que son generados por el propio funcionamiento de los ecosistemas.

Los humedales son sumideros de carbono y estabilizadores climáticos esenciales a escala local y mundial ya que ejercen un papel importante en la protección de las costas y, en las zonas urbanas de los paseos marítimos[ii], suponen un freno a las inundaciones y ayudan a paliar las sequías. Asimismo nos proveen de aguas limpias, y recargan los acuíferos subterráneos, son por tanto vitales tanto para la naturaleza y biodiversidad como para la supervivencia de personas.

Los humedales son soportes de una importante biodiversidad, desempeñando un papel paisajístico de primer orden ya que son hábitats únicos para una importante número de especies vegetales y animales como anfibios, reptes, aves, mamíferos, insectos, etc., al proporcionar hábitats únicos que, además de su importante valor ecológico, pueden ser aprovechados para la en la proporcionar servicios culturales, educativos y recreativos.

A pesar de su importancia ecológica estos ecosistemas acuáticos. Sin embargo, la importancia de este enorme y exclusivo patrimonio natural ha sido tradicionalmente infravalorada y poco percibida por la sociedad que incluso los consideraba insalubres, junto con la escasa conciencia ambiental y la legislación[iii] lo que ha llevado a que hayan sido, e incluso sean, los que más agresiones reciben en todo del mundo y están desapareciendo a un ritmo mayor que el de ningún otro ecosistema.

Las principales amenazas para los humedales son las derivadas de los cambios de los usos del suelo, la urbanización de tipo residencial y turística en los litorales, la alteración de su régimen hídrico, especialmente por sobreexplotación de los acuíferos, pero también por la creación de infraestructuras y la desecación de muchas de su superficie como consecuencia de la presión agrícola. Todo ello sin olvidar que hay otras causas muy importantes que contribuyen a su degradación como la contaminación y la introducción de especies invasoras y, por supuesto el cambio climático, cuyo impacto ya es evidente en los ecosistemas acuáticos.

Los usos agrícolas son una de las principales causas de la desecación, alteración y degradación de estos humedales, tanto gran parte de su superficie ha sido desecada al competir con ellos por los recursos hídricos, superficiales y subterráneos, por el desarrollo de cultivos intensivos, por la masiva utilización de abonos, pesticidas y plaguicidas, que terminan incorporándose a los sistemas acuáticos a través de los excedentes de aguas de riego. Aquí cerca tenemos un ejemplo claro de esas agresiones y esas desapariciones en las ya mencionadas “Lagunas de la Janda”[iv].

Todas estas causas han llevado a que en la segunda mitad del siglo pasado desapareciera alrededor de un sesenta por ciento de la superficie ocupada por lagos y humedales. Proceso que aún no se ha detenido ya que todavía son muchos los humedales que desaparecen cada año o son dañados de manera importante por las actividades anteriormente mencionadas.

Ante esta situación, es imprescindible que las administraciones presten la necesaria atención a la conservación de los humedales, especialmente mediante su protección como zonas protegidas, tanto para evitar la creación de desarrollos urbanísticos en su entorno así como de infraestructuras que les afecten en su regeneración; sin olvidar la regulación y vigilancia de las actividades agrarias en su entorno, una mejor gestión del recurso hídrico impidiendo la sobreexplotación de los acuíferos y mejorando su depuración; mayor vigilancia y denuncia de los vertidos y la caza furtiva, así como un reconocimiento público de la importancia ecológica de nuestros humedales como los que en Conil tenemos con fochas, ánades, garzas y garcillas, etc. frente al paso marítimo y entre el río Salado y Castillnovo, donde la protección municipal del prado ha evitado la presión urbanística sobre el mismo.

Cuidarlos y restaurarlos es muestra de madurez y responsabilidad hacia las generaciones futuras y además una estrategia inteligente y rentable.

José Ramón Mendoza 

Conil 2 de febrero de 2021

 

Ver la publicación de hoy en ecologistasenacción:

https://www.ecologistasenaccion.org/161287/los-humedales-ramsar-siguen-amenazados-por-la-mala-gestion-del-agua/

 

 

 

 

 



[i] La Laguna de la Janda fue durante muchos años el humedal interior más extenso de España y uno de los de mayor importancia ecológicamente de Europa y que, siendo un paraíso para las aves carece de protección legal. Ver: https://www.lagunalajanda.org/

[ii] Como es el caso de Conil y su paseo marítimo.

[iii] La legislación franquista potenciaba la desecación de humedales por considerarlos insalubres

[iv] Esta Laguna fue desecada para la utilización como tierras agrícolas hace más de treinta años, pero las actividades agrarias que se realizan en esa zona no han sido tan rentables como se pretendía. Desde entonces, y con cierta frecuencia, la zona se ha visto inundada por los desbordamientos del río Barbate y Almodóvar en Cádiz. En los últimos años el paisaje agrícola de La Janda, que estaba formado por cultivos poco rentables de maíz, girasol, algodón o sorgo, ha pasado a ser un monocultivo de arroz, lo que supera toda racionalidad: se desecó una laguna para después inundarla para el cultivo de arroz, para lo que a su vez ha sido necesario construir el pantano del Barbate, que ha inundado miles de hectáreas de valiosos bosques y pastizales. Ecologistasenacción 2016.