Conil
y su Ayuntamiento de Izquierda Unida siguen, desde hace veinte ocho años
,
recuperando el pueblo para los vecinos haciendo realidad que esta localidad sea
una fábrica de “Bien Común”; un paso más para ir avanzando hacia ello es el
proyecto de convertir, desde “El Punto” hasta Blas Infante la calle Rosa de los
Vientos en una “Arteria Verde” urbana que, según el proyecto presentado y
debatido en los actos de participación pública con vecinos, comerciante y
hosteleros, producirá claros beneficios ambientales, de movilidad, así como
para vecinos y comerciantes.
Mejora del Medio Ambiente y la movilidad
Los
beneficios ambientales del proyecto saltan a la vista: una calle sin un solo árbol
a excepción de los existentes entre El Punto y el cruce con la calle Laguna, es
una aportación importante para la mejora ambiental de la zona. Lo árboles dan
sombra por lo que crean frescor, favorecen la lucha contra el cambio climático
al ser sumideros de anhídrido carbónico (CO2) y al mismo tiempo
generadores de oxígeno.
Asimismo,
la limitación del tráfico que se desarrollará en un solo sentido, como se ha
hecho en la calle Laguna, hará disminuir en la zona la contaminación tanto por reducción
de la emisión de partículas contaminantes, como por un menor emisión de CO2,
gas que es una de las causas principales del cambio climático, y ambas emitidas
por los vehículos de motor de combustión interna.
Se
favorece algo que la mayoría de la gente considera positivo en la lucha contra
el cambio climático, es que si tenemos
que desplazarnos hagámoslo andando o en bici.
El comercio y la hostelería
Es
comprensible la preocupación de comerciantes y hosteleros por los perjuicios
temporales que les acarrearán unas obras que, por su importancia durarán
inevitablemente varios meses, así como por su preocupación por las plazas de
aparcamiento que desaparecerán que, hay que reconocer son escasas, o por los
cambios que habrá en los mecanismos de carga y descarga, soluciones a ambos
puntos que ya fueron planteadas en las jornadas participativas.
Cuando
esto se ha planteado en distintas localidades, las protestas de comerciantes y
hosteleros siempre han coincidido: no hay donde aparcar y haber menos espacio
para la circulación de automóviles los clientes no vienen, etc.
Sin
embargo, estos colectivos, deben reconocer lo positivo de las experiencias que
para el comercio y la hostelería ha traído tanto la peatonalización en sus
distintas modalidades, como la ampliación -en este caso la importante de las
áreas peatonales- con eliminación de plazas de aparcamiento y limitación de
circulación en otras ciudades y localidades.
Y si
a esto le unimos la actuación que se está llevando a cabo en el Mercado de
Abastos, creando en su planta superior un “Espacio Gastronómico”, la futura
Arteria Verde de la Rosa de Los Vientos se convertirá en un verdadera Centro Comercial
Abierto al que potenciará la posibilidad de pasear cómodamente por él, con
menos ruidos y humos.
Recuperar espacio para los vecinos
Son
los vecinos y vecinas de Conil quienes sobre todos recuperan su ciudad frente a
los automóviles y, muy especialmente los que habitan los barrios adyacentes
como los de Las Virtudes y La Bodega. Sí antes les separaba una vía pensada
para la circulación motorizada, ahora les unirá un paseo en el que el automóvil
no dominará el espacio y tendrá que circular lentamente; una vía en la que el
peatón y la bici tienen la preferencia, que permitirá realmente la movilidad
peatonal, lo que hasta ahora era una misión en algunos casos podría definirse
más que complicada, teniendo en algunos casos que salir a la calzada para poder
seguir avanzando con el riesgo que eso conlleva para algunas personas.
En
la “Arteria Verde” de la Rosa de los Vientos, así como en el nuevo espacio de
la calle Laguna los carritos de la compra, las sillitas de los niños, las
sillas de ruedas y las personas con dificultades de movilidad, e incluso sin
ellas, podrán transitar con seguridad por aceras amplias, alejados de los vehículos
a motor y de sus gases.
Uno
de los factores que hacen que una ciudad sea habitable es la de que exista una
convivencia real, algo imposible en localidades donde el automóvil es el amo,
donde los viales están diseñados para su circulación y estacionamiento como
ocurre en la actual Rosa de los Vientos. Recuperar gran parte de ese espacio
tal como está diseñado en el proyecto que se conoce no sólo lo recupera para ir
por él andando o en bici; lo recupera para que en él sea más fácil la
convivencia entre vecinos, para hacer de Conil una ciudad habitable.
Llegar
a ello tendrá su coste para los vecinos y transeúntes, no sólo para los
comerciantes y hosteleros. Serán meses de incomodidades, de dificultades para
transitar, de aceras levantadas de ruidos por las obras, etc. Pero el resultado
hará que sufrir esos trances merezca la pena.
En
resumen, la transformación del espacio que comprenderá la “Arteria Verde” de Rosa
de los Vientos y la reformada calle Laguna contribuirá a la mejora del Medio
Ambiente, a una mayor posibilidad de negocio para el comercio y la hostelería
locales; y muy especialmente a la calidad
de vida de los vecinos que así recuperan su derecho su ciudad, reinventando
ésta conforme a las necesidades colectivas.


