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jueves, 15 de septiembre de 2022

UNA VIA VERDE PARA CONIL

Como ya lo es la calle Laguna, la Rosa de los Vientos será una calle ganada al automóvil en beneficio del peatón, el comercio, la hostelería y el Medio Ambiente

José Ramón Mendoza

Conil y su Ayuntamiento de Izquierda Unida siguen, desde hace veinte ocho años
, recuperando el pueblo para los vecinos haciendo realidad que esta localidad sea una fábrica de “Bien Común”; un paso más para ir avanzando hacia ello es el proyecto de convertir, desde “El Punto” hasta Blas Infante la calle Rosa de los Vientos en una “Arteria Verde” urbana que, según el proyecto presentado y debatido en los actos de participación pública con vecinos, comerciante y hosteleros, producirá claros beneficios ambientales, de movilidad, así como para vecinos y comerciantes.

Mejora del Medio Ambiente y la movilidad

Los beneficios ambientales del proyecto saltan a la vista: una calle sin un solo árbol a excepción de los existentes entre El Punto y el cruce con la calle Laguna, es una aportación importante para la mejora ambiental de la zona. Lo árboles dan sombra por lo que crean frescor, favorecen la lucha contra el cambio climático al ser sumideros de anhídrido carbónico (CO2) y al mismo tiempo generadores de oxígeno.

Asimismo, la limitación del tráfico que se desarrollará en un solo sentido, como se ha hecho en la calle Laguna, hará disminuir en la zona la contaminación tanto por reducción de la emisión de partículas contaminantes, como por un menor emisión de CO2, gas que es una de las causas principales del cambio climático, y ambas emitidas por los vehículos de motor de combustión interna.

Se favorece algo que la mayoría de la gente considera positivo en la lucha contra el cambio climático,  es que si tenemos que desplazarnos hagámoslo andando o en bici.

El comercio y la hostelería

Es comprensible la preocupación de comerciantes y hosteleros por los perjuicios temporales que les acarrearán unas obras que, por su importancia durarán inevitablemente varios meses, así como por su preocupación por las plazas de aparcamiento que desaparecerán que, hay que reconocer son escasas, o por los cambios que habrá en los mecanismos de carga y descarga, soluciones a ambos puntos que ya fueron planteadas en las jornadas participativas.

Cuando esto se ha planteado en distintas localidades, las protestas de comerciantes y hosteleros siempre han coincidido: no hay donde aparcar y haber menos espacio para la circulación de automóviles los clientes no vienen, etc.

Sin embargo, estos colectivos, deben reconocer lo positivo de las experiencias que para el comercio y la hostelería ha traído tanto la peatonalización en sus distintas modalidades, como la ampliación -en este caso la importante de las áreas peatonales- con eliminación de plazas de aparcamiento y limitación de circulación en otras ciudades y localidades.

Donde se ha procedido a transformar una vía pensada para la circulación a motor, en un eje de preferencia peatonal, con aceras amplias, nada más  concluir las obras esos colectivos han terminado reconociendo que esas transformaciones les han favorecido. Las aceras amplias permiten la circulación tranquila de peatones, lo que favorece que estos puedan prestar más atención a los escaparates; asimismo la hostelería sale beneficiada ya que no solamente se favorece el acceso a los locales al hacerlos más visibles, sino también porque puede ampliar sus terrazas ¿soñarían los hosteleros de la calle Laguna, que hay que reconocer que han sufrido mucho por el retraso de las obras, con el número de mesas y unas terraza de la envergadura que ahora tienen?

Y si a esto le unimos la actuación que se está llevando a cabo en el Mercado de Abastos, creando en su planta superior un “Espacio Gastronómico”, la futura Arteria Verde de la Rosa de Los Vientos se convertirá en un verdadera Centro Comercial Abierto al que potenciará la posibilidad de pasear cómodamente por él, con menos ruidos y humos.

Recuperar espacio para los vecinos

Son los vecinos y vecinas de Conil quienes sobre todos recuperan su ciudad frente a los automóviles y, muy especialmente los que habitan los barrios adyacentes como los de Las Virtudes y La Bodega. Sí antes les separaba una vía pensada para la circulación motorizada, ahora les unirá un paseo en el que el automóvil no dominará el espacio y tendrá que circular lentamente; una vía en la que el peatón y la bici tienen la preferencia, que permitirá realmente la movilidad peatonal, lo que hasta ahora era una misión en algunos casos podría definirse más que complicada, teniendo en algunos casos que salir a la calzada para poder seguir avanzando con el riesgo que eso conlleva para algunas personas.

En la “Arteria Verde” de la Rosa de los Vientos, así como en el nuevo espacio de la calle Laguna los carritos de la compra, las sillitas de los niños, las sillas de ruedas y las personas con dificultades de movilidad, e incluso sin ellas, podrán transitar con seguridad por aceras amplias, alejados de los vehículos a motor y de sus gases.

Convivencia ciudadana

Uno de los factores que hacen que una ciudad sea habitable es la de que exista una
convivencia real, algo imposible en localidades donde el automóvil es el amo, donde los viales están diseñados para su circulación y estacionamiento como ocurre en la actual Rosa de los Vientos. Recuperar gran parte de ese espacio tal como está diseñado en el proyecto que se conoce no sólo lo recupera para ir por él andando o en bici; lo recupera para que en él sea más fácil la convivencia entre vecinos, para hacer de Conil una ciudad habitable.

Llegar a ello tendrá su coste para los vecinos y transeúntes, no sólo para los comerciantes y hosteleros. Serán meses de incomodidades, de dificultades para transitar, de aceras levantadas de ruidos por las obras, etc. Pero el resultado hará que sufrir esos trances merezca la pena.

En resumen, la transformación del espacio que comprenderá la “Arteria Verde” de Rosa de los Vientos y la reformada calle Laguna contribuirá a la mejora del Medio Ambiente, a una mayor posibilidad de negocio para el comercio y la hostelería locales; y muy especialmente  a la calidad de vida de los vecinos que así recuperan su derecho su ciudad, reinventando ésta conforme a las necesidades colectivas.