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martes, 11 de mayo de 2021

NOTAS SUELTAS PARA UNA REFLEXIÓN DESPUES DEL 4M QUE DEBERÍA HABERSE TENIDO ANTES


Lo que a continuación está expresado no son más que reflexiones hechas una semana después de los resultados del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid, preocupaciones que he ido anotando en estos días, que no quise hacer en caliente y por ello he dejado transcurrir este tiempo antes de pasarlas al papel. No pretendo con ellas más que, además de seguramente desahogarme, el que puedan servir para algo. No son un texto completo y la única relación entre unas y otras es la de ser pensamientos sobre una situación que debe ser revertida.

José Ramón Mendoza

Muchos, por no decir la mayoría, de los análisis  que desde la izquierda se hacen estos días centran todo, los aciertos y los fracasos no en los errores de una política de la izquierda alejada de los problemas reales; de lo que preocupa a la gente de zonas y barrios obreros, donde no se la atendía ni se auxiliaba: reforma laboral, vivienda, SMI, Renta Básica Universal y un largo etcétera de necesidades no cubiertas..

Un error fundamental de la denominada “nueva izquierda” de la que ha sido suicidamente  seguidista la izquierda transformadora, es decir IU, ha consistido en rendir culto a la espontaneidad, en no comprender lo que esa espontaneidad y las reivindaciones de las masas (léase 15M) exigen de nosotros y que no es otra cosa que una elevada conciencia. Cuanto más poderoso es el auge espontáneo de las masas, cuanto más amplio se hace el movimiento, tanto mayor, incomparablemente mayor, es la rapidez con que aumenta la necesidad de una elevada conciencia, tanto en el trabajo teórico de Izquierda Unida, como en el político y de organización. No podemos dejar de lado que estamos en minoría y que por lo tanto hay que desarrollar una paciente labor de esclarecimiento y propaganda, propaganda y organización.

Lenin, dijo "que la revolución no se hace, sino que se organiza". Y esto mismo tenemos que decir ahora desde Izquierda Unida: la transformación de la sociedad no se hace “se organiza”: a los gobiernos de Ayuso, Moreno y Cía tenemos que oponer ya la lucha organizada.

Así, parafraseando a Gramsci, debemos instruir porque tendremos necesidad de toda la inteligencia del pueblo; debemos agitar, porque tendremos necesidad de todo su entusiasmo y debemos organizar, porque tendremos necesidad de toda su fuerza. Sólo así podremos acabar con la diferencia que existe entre la representación política en las urnas y la realidad social de los electores.

Esta realidad nos exige plantear un análisis pormenorizado de la realidad social madrileña y una reelaboración y adecuación las estrategias electorales y de movilización política llevadas a cabo hasta el momento, en nuestra búsqueda por defender un modelo de gestión alternativo.

Lo que permanece es la dimensión estructural, configurada por el sistema productivo y las relaciones de producción. Eso supone que la mayoría de los trabajadores, tanto por cuenta propia como asalariados, estén encuadrados en los sectores de servicios, muy sensibles a los efectos coyunturales de la pandemia. Por otra parte, la mayoría del tejido productivo lo configuran pequeñas y medianas empresas, para las que la carga impositiva en un tema sensible, fácilmente manipulable. Conforman una amplia clase media propietaria y asalariada a la que aterra la incertidumbre económica, horroriza la posibilidad de perder patrimonio y empleo. Como consecuencia buscan la seguridad de lo conocido, y son fácil de manipular ideológicamente. De ahí que la propuesta electoral de Gabilondo prometiendo que no se subiría los impuestos y que dejaría abiertos los locales, aunque con el innecesario (y contraproducente veto a Unidas Podemos), estuviera inicialmente enfocada a ganarse no solo a los votantes de ciudadanos huérfanos de partido, sino a los antiguos votantes socialistas que participan de las inquietudes y preocupaciones señaladas. El problema es que no resulta factible, ni creíble, un enfoque coyuntural (ni ahora con la pandemia, ni en 2008 con la Gran Recesión) sin una base estratégica que plantee soluciones realistas a las preocupaciones de la mayoría social acordes con el inevitable desarrollo de las trasformaciones productivas. Ese es el gran desafío.[i]

Hay que comprender el voto del camarero y la camarera que con trabajos precarios como consecuencia de las medidas adoptadas para frenar y acabar con la pandemia, se ven sin ni siquiera esos, vean una salida en las ofertas de Ayuso ya que la extrema derecha es hábil para sacar partida de la falta de expectativas y generar adhesión fomentando identidades nacionalistas y autoritarias.

La ultraderecha, en nombre de la libertad burguesa e individual, está poniendo en marcha una revolución cultural e ideológica, y la está consumando. A la ultraderecha se le combate en la batalla por las ideas, en el trabajo paciente, y sobre todo ofertando una alternativa creíble, que otorgue optimismo y confianza a las clases medias y trabajadoras. Las clases medias, que ahora están asustadas, son las que están aupando al autoritarismo tanto en el Estado como en Europa, porque consideran que hay una escalera social en la que siempre les ha tocado subir, y ahora están bajando y proletarizándose. Si no sabemos entender ese miedo y darles una seguridad, esas clases medias votarán de forma reaccionaria. Las izquierdas necesitan recuperar su relato, su narrativa.

Acerca de Izquierda Unida

Izquierda Unida debe ser una organización política y social con Plena soberanía en todos los aspectos de su práctica política, social e institucional, con plena autonomía para proponer y difundir sus propuestas políticas  estando más presente entre los trabajadores y aumentando su presencia en su organización.

La transformación de la sociedad no pasa por la universidad, pasa por las calles, las plazas, las fábricas y lugares de trabajo, por el campo y también por las aulas; y esto hay que entenderlo; los cambios los hacen la gente; la hacen los pueblos y los hacen, o los deben hacer esencialmente, los trabajadores.

Trabajar por una política de alianzas unitaria, que puede incluir acuerdos electorales y de Gobierno, sobre la base de programas políticos pactados desde la soberanía política y orgánica y el equilibrio democrático entre las fuerzas firmantes, y la unidad de acción en la movilización con los movimientos sociales y otras fuerzas, de acuerdo con los objetivos concretos de cada lucha y sus circunstancias específicas.

Las políticas de alianzas y de convergencia son necesarias, tanto para gobernar, como para crear y fortalecer formas de unidad popular, teniendo claro que tanto unas como otras no deben ser confundidas con fusiones organizativas con otras fuerzas, con la finalidad de  construir frentes amplios sobre programas de mínimos en el que todas las izquierdas, las de ámbito estatal y las de escala regional e, incluso local, tienen un espacio amplio para colaborar.

La Unidad Popular no es Unidas Podemos, es algo más y es otra cosa, hay más fuerzas políticas y sociales. La unidad popular no es organizativa, es social y política, plural y democrática; incluye una gran variedad de fuerzas y de formas según las condiciones de cada lugar, que van desde la confluencia con los sindicatos o las organizaciones sociales para una movilización hasta un acuerdo de coalición electoral o de gobierno.

Para terminar

Al comenzar estas reflexiones decidí no hablar de Pablo Iglesias pero la realidad es la que lo que me obliga a hacer una, aunque breve última meditación: En su despedida, que personalmente respeto, pero que políticamente no puedo aceptar, dijo “dejo la política, ya no sumo”. Con esta frase se puede resumir cual ha sido  y es el problema de la “nueva izquierda” y que no es otro que el del “hiperliderazgo”. Y de nuevo, en lugar de reflexionar, más de lo mismo. Ahora se busca sustituir un hiperliderazgo (PI) por otro, la compañera Yolanda que debe tener todo el apoyo para que coordine -no lidere que no es lo mismo- un proyecto colectivo. Desde mi modesto punto de vista, en esos análisis y comentarios, de nuevo falta autocrítica y sobra personalismo. Pablo Iglesias no ha sido el responsable de esa derrota sin paliativos, como tampoco lo hubiera sido de unos buenos resultados.



[i] De “El espejismo de Madrid”. Carlos Tuya. Nueva Tribuna 6 de mayo de 2021

lunes, 3 de mayo de 2021

REDUCIR EL IMPACTO DE LAS INSTALACIONES RENOVABLES

Alianza por el Clima, en la que participa Ecologistas en Acción, preocupada por la
manera en que se está produciendo en España el desarrollo de las energías renovables, plantea al Ministerio para la Transición Ecológica  (MITECO) medidas para reducir su impacto ambiental y territorial.

Publicado por Ecologistas en Acción 29/04/2021

Artículo completo en: https://www.ecologistasenaccion.org/8352/reducir-el-impacto-de-las-instalaciones-renovables/

Ver también: https://www.eoi.es/blogs/lauranavas/2012/05/18/impactos-ambientales-de-las-energias-mas-limpias/

 


 

 

sábado, 1 de mayo de 2021

LA ESTRATEGIA CONTRA VOX NO SE PUEDE BASAR EN DECIR QUE SON FASCISTAS.

Una reflexión sobre VOX de mi amigo y compañero de IU Tomás Alberich que comparto totalmente[i]:

La estrategia contra Vox no se p
uede basar solo ni principalmente en decir que son fascistas. Porque, primero, ellos rechazan este término. Han rechazado el término “fascismo” en mociones y propuestas concretas, y nunca lo utilizan como su referencia ideológica, aunque jamás han rechazado ni criticado el franquismo. La manipulación en el lenguaje político da para mucho. Otro ejemplo: el sindicato que ha creado Vox se llama “Solidaridad” (recordando al de Polonia). Su nombre oficial es "Sindicato para la defensa de la solidaridad con los trabajadores de España” (SPDSTE). Se presentó a mediados del pasado septiembre, de la mano del líder de Vox, Santiago Abascal ¿Se imaginan que CCOO o UGT se hubieran presentado en público por el líder del PSOE o de IU? ¿Qué se diría de ellos? Vox se mueve en otra lógica y en otras redes de comunicación. Crean directamente un sindicato antisindical y no pasa nada. No se cortan, quieren volver a una sociedad franquista, simplemente. Lo más eficaz es denunciar sus mentiras en lo concreto, con datos. El posfascismo se vende en base a un radical populismo que promete lo inexistente y lo imposible (además de horrible para la mayoría), pero hay que denunciarlo en lo concreto, no simplemente diciendo que hay que parar el fascismo. Quieren una España sin migrantes en un mundo globalizado, sin violencia ni delincuencia gracias a su mano dura -es decir en una dictadura-, sin diversidad sexual ¿prohibiéndola?, sin derecho al aborto, etc. Políticas tan fracasadas como las de Trump.



[i] Esto es un párrafo completo del artículo “4 de mayo, Pedro y Pablo ganan”, publicado en “Pensamientos Tomás Alberich” que puede leerse completo en: http://tomasalberich.blogspot.com/2021/04/4-de-mayo-pedro-y-pablo-ganan.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+PensamientosTalberich+%28Pensamientos+Talberich%29