TOCAR EN LA IMAGEN PARA ESCUCHAR LA CANCIÓN DEL GALLO ROJO Y EL GALLO NEGRO

martes, 28 de enero de 2020

El problema del transporte:La movilidad y la accesibilidad sostenibles.

La producción y el comercio de cercanía
esun objetivo primordial en una
política de movilidad con orientación ecológica

José Ramón Mendoza
Nadie, excepto Alcaldes como el de Madrid o Presidentas como la de esa Comunidad Autónoma, niegan que el tráfico y la movilidad de personas y mercancías en base al transporte por vehículos movidos por motores de combustión interna trae consigo graves consecuencias de salud, sociales y ecológicas, y dentro de estas muy especialmente las de su influencia sobre la contaminación del aire y el calentamiento global. Tampoco a nadie se le escapa que son la causa principal de los aspectos más conflictivos del medio ambiente urbano tales como la contaminación, el ruido, el consumo excesivo de recursos o la ocupación extensiva del espacio.
La sociedad es consciente de la necesidad cada vez más apremiante de disminuir esas consecuencias. Surge entonces la pregunta ¿cómo hacerlo? Y la conclusión inmediata: Sin transformar la movilidad no parece posible racionalizar o hacer más habitables nuestras ciudades y nuestro entorno.
Inmediatamente nos damos cuenta de que hay respuestas diferentes, pero sobre todo de que no todas ellas parten de las mismas premisas ni todo tienen los mismos objetivos ya que de entrada, esa aparentemente sencilla pregunta puede responderse desde dos puntos de vista diferentes aunque complementarios pero que parten de premisas opuestas.
La primera de esas premisas se basa en la idea de que lo que hay que hacer es paliar los inconvenientes del tráfico a través de la sustitución de unos medios de transporte motorizados por otros que dispongan de mayor eficacia ambiental como los vehículos eléctricos o híbridos; y social, en particular, la potenciación del transporte colectivo como alternativa al automóvil privado y de la del ferrocarril como medio de transporte de menor impacto que el que se lleva a cabo por carretera.
El segundo punto de vista parte de una premisa sino contraria, sí diferente a la anterior; ya que se basa en reducir las consecuencias ambientales y sociales del tráfico no mediante la sustitución de un tipo de transporte por otro, sino mediante la reducción al máximo posible de la movilidad motorizada, tanto en lo que se refiere al número como a la distancia de los desplazamientos.
Esta diferencia de puntos de vista de partida y, por lo tanto de respuestas, se corresponde bastante aproximadamente con la distinción existente entre los conceptos de movilidad y accesibilidad manejados en la planificación del transporte desde hace más de veinte años.
Decía la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, en el Parlamento Español, en 2008: “Señoría, cuando definimos la movilidad estamos hablando de flujos de personas y de mercancías”.
La movilidad, es un concepto que se utiliza indistintamente para expresar la facilidad de desplazamiento o como medida de los propios desplazamientos realizados (pasajeros/km o Tm/km) Movilidad es la cualidad de movible. Es actividad, agilidad, inestabilidad,…
La denominada movilidad sostenible es el concepto más utilizado en nuestra sociedad para intentar reducir los efectos ambientales del transporte motorizado.
“Accesibilidad es la facilidad de alcanzar los bienes, servicios y contactos por parte de todas las personas. La accesibilidad es la cualidad de tener las cosas a mano. Este enfoque de la accesibilidad es el que corresponde a la visión ecológica de la ordenación del territorio y del sistema de transporte”.
La accesibilidad es un concepto vinculado a los lugares, a la posibilidad de obtención del bien, del servicio o del contacto buscado desde la perspectiva del desplazamiento mínimo; y por extensión se utiliza el término para indicar la facilidad de acceso de personas y mercancías a un determinado lugar. La accesibilidad, por consiguiente, se valora o bien en relación al coste o dificultad de desplazamiento que requiere la satisfacción de las necesidades, o bien en relación al coste o dificultad de alcanzar el lugar al que se quiere acceder.
Contrastando estos dos conceptos, desde en mi opinión opuestos, los problemas, económicos, logísticos, de planificación y ambientales derivados  del tráfico cobran un nuevo aspecto. Si el objetivo que se persigue es el de facilitar el movimiento de personas y mercancías desde sus lugares de residencia y producción hasta sus lugares de trabajo, ocio, etc…, entonces no cabe duda de que hay que buscar una supuesta sostenibilidad de la movilidad mediante la promoción de los medios de transporte que faciliten los desplazamientos con un menor impacto ambiental y social, es decir mediante la mejora de la movilidad.
Pero, si por el contrario, si el objetivo del transporte es facilitar el acceso a bienes, servicios y contactos, la sostenibilidad debe enfocarse a partir de la reducción de las necesidades de desplazamiento motorizado y del aprovechamiento máximo de la propia capacidad de trasladarse que tiene el ser humano andando o en bicicleta.
El tráfico y el transporte son una parte importante de lo que podríamos llamar “núcleo duro” de la crisis climática, y ello es especialmente significativo en Comunidades Autónomas cuyo modelo de de ordenación del territorio es el de la urbanización residencial dispersa y de una terciarización de nuevo cuño, sufriendo una auténtica convulsión en lo que se refiere a una creciente necesidad de la movilidad de personas, bienes y servicios, a un cada vez mayor uso del automóvil privado y, consecuentemente a la demanda de infraestructuras de transporte.
Para intentar resolver los problemas que este modelo territorial genera en cuanto al transporte se refiere, el modelo que se ha elegido es el de la mejora de la movilidad ya una menor insostenibilidad de la misma, aumentando y mejorando, que duda cabe, las infraestructuras de transporte, eso sí eligiendo mayoritariamente el modelo de carretera y sin atender demasiado a la búsqueda de otras alternativas que provocasen un menor daño ambiental. No debería suponer, sin embargo, una sorpresa el que el balance ambiental y social de la mayoría de las medidas arroje un resultado globalmente poco satisfactorio.
Desde el concepto de accesibilidad se perciben con nitidez las otras facetas que cualifican la sostenibilidad y, en particular, la propia generación de necesidades de bienes, servicios y contactos que da lugar a su vez a la necesidad de desplazamiento.
Como un enfoque al problema ambiental y social de transporte, frente a la movilidad se yergue el concepto de accesibilidad sostenible que, de esta manera se configura como un enfoque del problema de mayor calado y envergadura que el que significa el de la movilidad sostenible.
Efectivamente, mientras que este último se limita a poner sobre la mesa soluciones de tipo técnico que haga más rápida y cómoda la posibilidad de acceder de un punto a otro, el de la accesibilidad, al facilitar la reflexión sobre las necesidades, facilita la reflexión sobre la construcción de las relaciones urbanas y, por tanto, la reflexión sobre el modelo de territorio. Se pone así, de nuevo, sobre el tapete la conveniencia y urgencia de explicitar los objetivos y propósitos del sistema ordenación del mismota que tanto la planificación urbanística, como la idea más amplia de ordenación del territorio se traduce en determinadas necesidades de desplazamiento motorizado y en un patrón de accesibilidades concreto. Un urbanismo disperso genera mayores necesidades de desplazamiento, reduce la accesibilidad y termina exigiendo, por tanto, mejoras en la movilidad que, la mayoría de las veces se llevan a cabo mediante el aumento del transporte y la creación y ampliación de vías de comunicación para el transporte motorizado.
Rompiendo con esto, es decir cuestionando que la solución sean más y supuestamente mejores vías de comunicación y medios de transporte menos contaminantes, la accesibilidad sostenible se convierte en un concepto a partir del cual se pueden filtrar, analizar y criticar las construcciones ideológicas y los intereses económicos, que hay detrás de la planificación urbanística y territorial e incluso detrás de la gestión cotidiana de las administraciones implicadas en la ciudad, desbordando el limitado campo de soluciones técnicas en el que se encorsetan o a quienes desde los intereses urbanísticos y constructores encorsetan a quienes se ocupan del tráfico y del transporte.
Resumiendo, la movilidad sostenible presenta como objetivo principal la reducción del impacto ambiental y social de la movilidad motorizada existente, es decir, la búsqueda de la mejora en la eficacia ambiental y social de los desplazamientos motorizados que se realizan en las ciudades y entre las localidades.
Por su parte, la accesibilidad sostenible formula como objetivo principal la reducción de la demanda de desplazamientos motorizados. Para ello se recurre tanto a la reducción de los desplazamientos de larga distancia que requieren el concurso del motor para su realización, como a la creación de unas condiciones favorables para que se desarrollen los desplazamientos no motorizados.
La creación de proximidad o de cercanía es, por tanto, un objetivo primordial en cualquier política de movilidad con orientación ecológica, ya que reduce la movilidad, y por tanto la presión del transporte sobre el medio ambiente, a la vez que mantiene o mejora la accesibilidad.
Enero 2020


sábado, 25 de enero de 2020

Nueva película sobre la historia de La Vía Campesina


La esperanza campesina" (1h 13 mins)

Sinopsis:
La Vía Campesina es un movimiento internacional que reúne a millones de campesinas, campesinos, sin tierra, jóvenes, mujeres, pueblos originarios, trabajadores agrícolas, y migrantes de todos los rincones del mundo. Los convoca bajo su bandera de lucha por la Reforma Agraria Popular y la Soberanía alimentaria, con el fin de defender su legitimidad y dignidad en un mundo neoliberal que las está destruyendo.
Muchos gobiernos están permitiendo cada vez más que la Organización Mundial del Comercio (OMC en la película) y los Acuerdos de Libre Comercio regulen sus políticas agrícolas y alimentarias. Como resultado, la agricultura campesina se encuentra en competencia con los alimentos importados a bajos precios, |no en función de los costos de producción locales. Por lo tanto, la supervivencia de las campesinas y de los campesinos, que representan casi la mitad de la población mundial, está amenazada. Las consecuencias para la humanidad y para los sistemas alimentarios son nefastas.
En los últimos años, la globalización, la falta de políticas públicas, la expansión de los agronegocios y los monocultivos han destruido decenas de millones de pequeñas granjas. Muchas campesinas y campesinos viven en condiciones muy precarias, y bajo la presión de una fuerte criminalización de sus luchas. Actualmente, el campesinado tiene acceso a sólo el 25% de las tierras agrícolas del mundo. A pesar de esto, todavía logra producir el 80% de los alimentos en los países no industrializados.
Debido a que la agricultura campesina lleva consigo las soluciones que la humanidad necesita para enfrentar los desafíos del futuro, la defensa de los derechos de las campesinas y campesinos es esencial. Es así, que esta nueva película narra cómo nació La Vía Campesina, hace más de 28 años, como una vía alternativa que combina luchas, sueños y desafíos para construir colectivamente solidaridad y asegurar nuestro futuro común.
 Selecciona subtítulos en español, francés e inglés dando un clic en la opción "cc".