No sé, solo estoy seguro
de que es el mejor Gobierno que he vivido en las últimas seis décadas y,
posiblemente, también sea el mejor de las próximas seis. Si el voto del pueblo
no lo impide, es posible que el Gobierno estatal actual pase a la historia como
un breve experimento de coalición de izquierdas. Las presiones para que sea
eso, un breve experimento, son muchas y en casi todo el arco parlamentario hay
adversarios que están por la labor de conseguir su brevedad.
Queda dicho lo anterior
para que se entienda mejor lo que viene a continuación. Porque también los
errores gubernamentales son numerosos. Los que defienden la labor gubernamental
están, estamos, obligados a señalar errores y deficiencias, esperando que no
vayan a más, sin olvidar aplaudir los aciertos. Criticar, evaluar,
valorar y cribar, desde la libertad de cátedra, es
obligación inexcusable en la izquierda. Después de casi nueve meses de
Gobierno, con seis de pandemia que lo marca todo, puede ser buen momento para
un primer balance. Señalaremos solo algunos aspectos ministeriales del primer
Gobierno de coalición perfectamente paritario de la historia.
Carmen Calvo (PSOE),
Vicepresidenta primera que ejerce de tal, es la voz más reconocible del
Gobierno, mera ampliación de la de Pedro Sánchez. Con competencias en Memoria
histórica y democrática, donde se están produciendo algunos avances.
Pablo Iglesias
(Podemos), Vicepresidente 2º, es más conocido por las polémicas que provoca y
las que le provocan, que por una labor gubernamental concreta. Sometido como
secretario general de su formación a una presión constante. El odio y
persecución a Podemos desde todos los frentes político-mediáticos sorprende a
veces. Es una estrategia nacional e internacional, no vaya a ser que cunda el
ejemplo (y haya cambios sociales profundos). Solo desde esta perspectiva es
entendible.
Da la impresión de que
los dos primeros vicepresidentes están en todo y en nada. Algunos temas que le
tocarían al 2º serían la ley de la Eutanasia, que ya está en marcha, y muchos
otros están pendientes, reformar la ley de Infancia, que el derecho a la vivienda
tenga un desarrollo constitucional adecuado, etc. No está claro que es lo que
depende de la Vicepresidencia 2ª, porque no hay una estructura de dirección
desde las vicepresidencias, como comentaremos después.
Nadia Mª Calviño
(independiente), Vice 3ª y baluarte del centro-derecha económico nacional, pone
la voz conservadora de los poderes económicos en un gobierno progresista, en el
que se quieren desarrollar políticas sociales avanzadas sustentadas en pilares
económicos ortodoxos liberales. Esto ¿es posible? todo un reto, como ya ocurrió
con gobiernos de Zapatero y salió medio bien, medio mal. La renuncia a una
banca pública estratégica, con su apoyo a las megafusiones -creándose bancos
tan grandes que no se les podrá dejar caer, ha sido el último episodio de ese
peso neoliberal. En la política económica están pendientes y muy en el aire
concretar en los presupuestos el debate sobre los impuestos a las grandes
fortunas, la tasa a las corporaciones internacionales (tasa Google),
etc. En definitiva, sin subidas de impuestos a los más ricos, de una forma o de
otra, no habrá política económica de izquierdas posible.
Teresa Ribera (PSOE),
Vice 4ª. Recordemos que se impuso, en el último minuto del pacto de Gobierno,
tener cuatro vicepresidencias, para que la de Iglesias quedara diluida como una
más. Impulsó novedosas medidas medioambientales en el Gobierno Zapatero y
comenzó con una serie de interesantes propuestas medioambientales que, no
sabemos si será por la pandemia, poco se han concretado.
Margarita Robles
(indepen.), Defensa, monárquica a pleno rendimiento. Tenemos un ejército para
todo: la UME imprescindible, buen invento del anterior gobierno socialista,
ahora también para rastreadores. Durante el estado de alarma se debería haber
movilizado aún más a los ejércitos. Los hospitales de campaña podrían haber
sido lo habitual, por necesarios, en todas las capitales de provincia al menos.
Y haber parado disparates hospitalarios a lo Ayuso. Por cierto, la derecha, el
PP cuando ha gobernado ¿han hecho algo positivo en las fuerzas armadas
españolas?
María J. Montero (PSOE),
Hacienda y Portavoz. Nos la ha liado bien con su ayuntamientos dejarme
dinero… Lo más gracioso ha sido ver al exministro Montoro terciar en el
debate, explicando que lo mejor hubiera sido suspender temporalmente su ley,
la Ley Montoro, así de fácil, sencillo y justo. Montero como
ministra lo está haciendo mal y cómo portavoz ídem o peor.
Fernando Grande-Marlaska
(indepen) Interior. Una de las carteras ministeriales más difíciles y comprometidas
en los gobiernos de izquierdas, de esas que nadie quiere. Al igual que en
Justicia y Defensa, tenemos poderes ultraconservadores enquistados, algunos
todavía están en los años de la transición hacia la democracia o van hacia
atrás, no lo sabríamos decir. Con voxerosbien instalados. Contando
todo esto en el balance sale bien parado. El mejor ministro del Interior es el
que pasa desapercibido en las noticias. Persona conservadora que está
aguantando el espinoso tema del control de fronteras con la presión migratoria.
Pero ¿por qué sigue vigente la ley mordaza?
José L. Abalos (PSOE)
Trasportes, Movilidad. Peso pesado socialista, secretario de organización, ha
ejercido como portavoz del PSOE en el Gobierno. Ha creado estilo propio
comunicativo, frío y cortante con la derecha. Le pidieron la dimisión por verse
con una vicepresidenta venezolana… ¿os acordáis cuando esa era la principal
noticia que abría los telediarios? ¡Qué tiempos aquellos! Ahora bien ¿tenemos
políticas a largo plazo? ¿Cambios en la estructura territorial peninsular, en
el transporte de la España vaciada? Veremos qué pasa con los presupuestos,
porque se conocen pocas iniciativas.
Mª Isabel Celaá (PSOE)
Educación y FP. Ha cambiado de opinión sobre la vuelta al cole tantas veces que
hemos perdido la cuenta. Diciendo cosas del tipo de que el lugar más
seguro para la infancia son los colegios. Se referirá a la salud mental
porque desde luego al peligro vírico parece que no. Pedro Sánchez arropándola y
apoyando la vuelta al cole como lo más seguro del mundo. Estas declaraciones
están fuera de lugar. Ya sabemos que los gobiernos están para tranquilizar a la
población y no para asustarla, aunque a veces se hagan las dos cosas a la vez,
como táctica política.
Salvador Illa
Roca-lávate las manos (PSC-PSOE). Es el ministro que lo ha tenido más difícil
durante el último semestre y ha aguantado.
España, en lo relativo a
Sanidad, Educación y Servicios Sociales funciona como un país federal. A ver si
acabamos de enterarnos. Ni las muertes en las residencias de mayores son
responsabilidad de Iglesias (por mucho que lo diga la derecha), ni la seguridad
en las aulas depende de Celaá, ni los centros de salud madrileños -en su
mayoría colapsados- dependen de Salvador Illa. Para bien o para mal, estas
competencias dependen exclusivamente de las Comunidades Autónomas. Está muy
bien que desde el Gobierno central se coordinen políticas y se apoye
-financieramente sobre todo- a las CC.AA. en los servicios públicos,
transferidos al 100%. Pero no se puede asegurar desde el Gobierno que estos
servicios están funcionando perfectamente. Es asumir un desgaste y riesgo
innecesarios.
Desde el Ministerio de
Sanidad al menos se ha dicho varias veces que la situación en Madrid es
“preocupante”, como antes se dijo de Zaragoza, Catalunya, etc. Si esto es así
¿a qué viene decir que la vuelta al cole en España es totalmente segura, el
lugar más seguro dónde puede estar un niño? Es meterse en un terreno que no te
toca, y los datos ya lo están desmintiendo.
Constantemente hay quien
pregunta “pero el Gobierno ¿qué está haciendo?” (ante la desastrosa situación
sanitaria de Madrid, por ejemplo). Siempre habrá quien acuse al gobierno
central de lo que pasa. Respuesta: te referirás al Gobierno de la
Comunidad ¿no? Porque el Gobierno estatal ¿qué quieres que haga si no tiene
competencias? Han enviado a la UME hasta para desinfectar calles y
residencias de mayores. Ahora los rastreadores. Qué queremos ¿que manden al
ejército a limpiar las calles, a los hospitales a suplir la falta de personal…
que hagan de todo? O que se aplique el 155 a la Comunidad de Madrid y se le
retire las competencias en Sanidad. Si queremos esto digámoslo claramente.
Sería una bomba política, difícilmente aprobable en el Senado.
José Luis Escribá, indepen
del PSOE, con Seguridad Social, inclusión y migraciones, debería ir de la
mano de Pablo Iglesias, pero el PSOE no dejó que esta área fuera una pata más
de las políticas sociales, dirigidas, o al menos coordinadas por Unidas
Podemos. Con lo cual, aspectos tan fundamentales y avanzados como el Ingreso
Mínimo Vital son dirigidos por un Ministerio fuera de las políticas sociales.
El IMV es un avance fundamental, histórico en España, pero deslucido por una
gestión ineficiente o desbordada, que mantiene a la mayoría de los solicitantes
en espera.
Las Vicepresidencias
deberían tener un cierto mando en las áreas que se supone coordinan, con tres
cabezas claras: una macroeconómica, otra para las políticas sociales y otra
para el resto (cultura, educación, universidad, ciencia…). Pero el PSOE se negó
en su momento a dejar las políticas sociales a UP.
Alberto Garzón
(Izquierda Unida), Consumo. Seguimos viendo anuncios de casas de apuestas a
partir de las diez de la noche, canales de TV nos siguen bombardeando con todo
tipo de publicidad animando a la adicción apostadora. Mientras, al ministro
Garzón le oímos decir repetidamente durante los últimos ocho meses que estos
anuncios solo se podrán emitir de madrugada, a partir de la una de la mañana
¿para cuándo será esto? La prohibición del cobro en líneas 902 y otras
protecciones a los consumidores esperemos que pronto sean una realidad. Porque
las grandes corporaciones de la comunicación y de servicios esenciales siguen
sin respetar los derechos de los consumidores.
Yolanda Díaz (ex IU),
Trabajo y Economía Social. Magnífica ministra de Trabajo, seguramente el
miembro del Consejo más valorado por la opinión pública que la conoce y la
mejor ministra de Trabajo que hayamos tenido. Los ERTES y la negociación
laboral pactista con sindicatos y empresarios ha sido dirigida hábilmente, en
medio de la peor crisis desde la Guerra Civil-2ª G.M. Queda, entre otras cosas,
derogar de una vez la reforma laboral y crear un nuevo marco de relaciones.
Irene Montero (Podemos),
Igualdad, con avances claros en políticas sociales igualitarias y de la
diversidad sexual.
Y en el resto de los
ministros hay de todo: están en el lote de “labor desconocida” ¿Sabemos si han
hecho algo interesante o reseñable?
María Aránzazu Gonzalez
(independiente), Exteriores. Juan Carlos Campo (PSOE), Justicia. La renovación
del poder judicial está paralizada, en manos de lo más conservador, incluido el
Tribunal Constitucional, pero él poco puede hacer ante la negativa del PP,
aunque debería intentarlo. Los juicios y resoluciones judiciales con demasiado
retraso, y ahí sí faltan recursos y cambios. Reyes Maroto, Industria, intervino
con acierto en algunas crisis industriales de grandes empresas a punto de
cerrar. Luis Planas, Agricultura, si no hubiera sido por la pandemia el
levantamiento del mundo rural agroganadero hubiera ido a más. Carolina Darias,
política territorial, ¿quién es, qué hace? La crisis catalana va por otros
sitios. José M. Rodriguez, Cultura-Deporte -con enfados sumos de profesionales
y artistas. Pedro Duque, Ciencia. Y Manuel Castells, el sociólogo español más
conocido en el mundo y ministro desconocido, ausente, como tantos otros de los
citados. Primera conclusión: demasiados ministerios en que, si algo es
necesario, es mejorar la política de comunicación. Suponiendo que algo se tiene
que comunicar, seguro que será que sí, aunque a veces surjan dudas.
Al final el mejor
valorado es el Presidente, Pedro Sánchez. Seguido de cerca por Yolanda Díaz. De
hecho, Pedro Sánchez sale reforzado de esta primera parte de la crisis pandémica.
La obsesión constante de
las derechas ultras con Podemos, diciendo que nada se puede negociar si no sale
del Gobierno, solicitando que primero se rompa el Gobierno para poder hablar,
etc. lo que hace en la práctica es dar por bueno al Presidente y echarle todas
las culpas y males de España a Pablo Iglesias. Magnifican a los dos: por un
lado, dejan a Sánchez como el bueno de la película y, por
otro, al señalar a Iglesias como principal enemigo a batir, le alzan al primer
puesto de oposición de las derechas, lo cual le revalida ante sus votantes.
¿Cuántas nuevas leyes se
han aprobado? Realmente ¿se está cambiando el rumbo político-económico-social?
Sabemos que en esta pandemia-crisis estaríamos mucho peor si hubiera sido
gestionada por el PP, pero esto no es suficiente para contentar, o al menos
tranquilizar, a la mayoría de las clases trabajadoras de España. El Gobierno
puede durar cuatro años, pero su evidente debilidad solo será compensada
actuando en lo concreto, es decir, en definitiva: gobernando.

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