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lunes, 13 de julio de 2020

REFLEXIONES SOBRE PLAYAS Y PRENSA


Ayer, 12 de julio, de regreso a Conil después de haber pasado 15 días visitando a la familia a la que no veíamos desde hacía cuatro meses, le dije a mi compañera que en esos momentos estaba conduciendo “al llegar a casa y después descargar el coche podíamos ir a la playa darnos un chapuzón” propuesta que fue acogida de manera entusiasta.
Pero al poco tiempo me saltó en el móvil la información de un diario de la provincia del que no quiero dar el nombre, en la cual se informaba (es un decir) que, entre otras, las playas de Conil estaban cerradas por haber cubierto el aforo. Sorprendido porque me parecía imposible que, aún con pleamar, las playas de Los Bateles, Castillnovo y la Fontanilla hubieran cubierto el aforo dado su enorme extensión, tanto en longitud como en anchura.
Extrañado seguí leyendo y cuál fue mi sorpresa al leer que sólo se habían cerrado en un momento dado La Cala del Aceite y algunas de las calas de Roche, lo cual no es de extrañar dado su tamaño.
Sin embargo lo que, realmente me llamó la atención fue no sólo que el titular, al menos en lo referente a Conil, no coincidiera exactamente con el contenido de la información, sino que fuera rotundamente falso y alarmista, lo que podría dar lugar a que posibles visitantes que quisieran venir a pasar un día en nuestras playas desistieran de hacerlo, con el consiguiente perjuicio, no sólo para ellos, sino también para el comercio y la hostelería conileñas.
Es más, repasando hemeroteca de ese mismo medio de comunicación, encontré que esa misma falsa información se dio también en el anterior fin de semana.
Me pregunté entonces y me pregunto ahora ¿Por qué se ponen esos titulares? ¿Por qué un titular que crea al menos confusión? ¿No pueden el redactor, el redactor jefe o el director del medio pararse a pensar en el daño que pueden hacer y más en estos momentos?
Un titular debe ser llamativo ya que su objetivo es el de atraer al lector a leer el artículo. Pero un titular, así como el resto de la información deben ser, primero veraces y luego contrastados con las fuentes de información adecuadas, en este caso la policía local, Protección Civil y, sobre todo el Concejal responsable de Playas del que con toda seguridad el periodista tiene el teléfono.
Pero los medios de comunicación han dejado de ser medios de información para convertirse en puro negocio y, como consecuencia lo menos es el contenido de la información y su contraste con las fuentes, lo importante son los titulares, cuanto más llamativos mejor. Me llevan los demonios cuando en el Rojo Vivo escucho a Ferreras pidiendo titulares cuando lo que debería pedir es en una frase el análisis de lo que se habla.
Si ello trae consecuencias negativas para personas, localidades o sectores económicos ¡allá ellos! Y lo digo así porque no quiero ni pensar, aunque realmente lo pienso, que allá otras intenciones.

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