Ayer, 12 de julio, de regreso a Conil después de haber
pasado 15 días visitando a la familia a la que no veíamos desde hacía cuatro
meses, le dije a mi compañera que en esos momentos estaba conduciendo “al
llegar a casa y después descargar el coche podíamos ir a la playa darnos un
chapuzón” propuesta que fue acogida de manera entusiasta.
Pero al poco tiempo me saltó en el móvil la información
de un diario de la provincia del que no quiero dar el nombre, en la cual se
informaba (es un decir) que, entre otras, las playas de Conil estaban cerradas
por haber cubierto el aforo. Sorprendido porque me parecía imposible que, aún
con pleamar, las playas de Los Bateles, Castillnovo y la Fontanilla hubieran
cubierto el aforo dado su enorme extensión, tanto en longitud como en anchura.
Extrañado seguí leyendo y cuál fue mi sorpresa al leer
que sólo se habían cerrado en un momento dado La Cala del Aceite y algunas de
las calas de Roche, lo cual no es de extrañar dado su tamaño.
Sin embargo lo que, realmente me llamó la atención fue no
sólo que el titular, al menos en lo referente a Conil, no coincidiera exactamente
con el contenido de la información, sino que fuera rotundamente falso y
alarmista, lo que podría dar lugar a que posibles visitantes que quisieran
venir a pasar un día en nuestras playas desistieran de hacerlo, con el consiguiente
perjuicio, no sólo para ellos, sino también para el comercio y la hostelería
conileñas.
Es más, repasando hemeroteca de ese mismo medio de
comunicación, encontré que esa misma falsa información se dio también en el
anterior fin de semana.
Me pregunté entonces y me pregunto ahora ¿Por qué se
ponen esos titulares? ¿Por qué un titular que crea al menos confusión? ¿No pueden
el redactor, el redactor jefe o el director del medio pararse a pensar en el
daño que pueden hacer y más en estos momentos?
Un titular debe ser llamativo ya que su objetivo es el de
atraer al lector a leer el artículo. Pero un titular, así como el resto de la
información deben ser, primero veraces y luego contrastados con las fuentes de
información adecuadas, en este caso la policía local, Protección Civil y, sobre
todo el Concejal responsable de Playas del que con toda seguridad el periodista
tiene el teléfono.
Pero los medios de comunicación han dejado de ser medios
de información para convertirse en puro negocio y, como consecuencia lo menos
es el contenido de la información y su contraste con las fuentes, lo importante
son los titulares, cuanto más llamativos mejor. Me llevan los demonios cuando
en el Rojo Vivo escucho a Ferreras pidiendo titulares cuando lo que debería
pedir es en una frase el análisis de lo que se habla.
Si ello trae consecuencias negativas para personas, localidades
o sectores económicos ¡allá ellos! Y lo digo así porque no quiero ni pensar,
aunque realmente lo pienso, que allá otras intenciones.

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