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Aspirar a una sociedad socialista es ser feminista y ecologista,
e igualmente ser feminista y ecologista es luchar por una sociedad socialista.
El ecofeminismo que nace de la cercanía histórica de mujeres y naturaleza, une la lucha contra la explotación y la dominación de la mujer con la de la naturaleza ya que existe una relación entre la mujer y la naturaleza que viene de una historia común de explotación por parte de una sociedad capitalista patriarcal.
La
situación de supervivencia se da en muchos hogares, aunque de forma más
dramática en aquellos de familias desfavorecidas, también se da en los de unas
clases trabajadoras cada vez más vulnerables por la precariedad del empleo;
hogares que mayoritariamente atendidos por mujeres. Supervivencia que las
mujeres enfrentan mediante el ajuste de necesidades, el ahorro y
aprovechamiento, conocimientos globales, el respeto a los ciclos de la vida… en
suma, una concepción natural de las cosas. Lo contrario a esto es el mercado:
acumulación hasta el crecimiento infinito.
El
sistema de producción capitalista trae consigo la explotación de las clases
trabajadoras, hombres y mujeres –estas en su doble condición de trabajadoras y
mujer-, y para ello tiene al patriarcado como uno de sus mejores instrumentos
para su mantenimiento pues consigue a través de la división sexual del trabajo
el sostenimiento y reproducción de su modo de producción.
Junto
con la explotación directa de la clase obrera, indirecta del conjunto de las
clases trabajadoras, de la destrucción de la naturaleza y la opresión de la
mujer a favor de la acumulación capitalista no sólo son consustanciales al actual
modo de producción, sino que todas ellas son imprescindibles para su reproducción
aún a costa de una crisis ecológica y social que afectando a la vida del
planeta, la sufren especialmente las mujeres y
muy especialmente las mujeres pobres y esta es la realidad que debemos y
queremos cambiar.
Feminismo
es la lucha por la igualdad real entre mujeres y hombres, algo que debe
situarse en el primer plano de una política transformadora para cambiar una
sociedad basada en la explotación de mujeres trabajadoras y cuidadoras y de
hombres trabajadores y escasamente cuidadores, de explotación de las mujeres
por el hecho de ser mujeres.
La unión entre vida doméstica y medio ambiente es íntima, incluso en nuestro urbanita y tecnificado mundo occidental basado en un sistema que se mantiene por medio de la explotación, de trabajadoras y trabajadores asalariados y, de las mujeres sin trabajo remunerado, indispensables en el sistema capitalista para la reproducción social.
Ecofeminismo
es una filosofía y una práctica que nace de la cercanía y los vínculos
profundos existentes entre la sometimiento de las mujeres y la explotación
destructiva de la naturaleza, y que aunando feminismo, ecologismo y socialismo y
que junto con ellos son piezas claves de una política transformadora.
El
proyecto de sociedad al que aspira el ecofeminismo es ir avanzando hasta
conseguir un sistema social donde hombres, mujeres y naturaleza no se vean
sometidas a prácticas de explotación y dominio. Ambiciosa tarea.
José
Ramón Mendoza
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