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martes, 30 de julio de 2019

Unos días después


Del escrito anterior podía deducirse la idea de que centraba toda, o al menos la mayoría de la responsabilidad del fracaso de la investidura de Pedro Sánchez en Unidas Podemos. Nada más lejos de mi intención y sí así fue entendido por alguien le pido disculpas por no haber sabido expresarme con claridad. Sí me centré en Unidas Podemos y, más específicamente en su equipo negociador, fue porque son los míos y por ello me preocupó y me preocupa como actúen en cada momento, tanto o más de lo que hagan los otros.

Dejemos pues las cosas claras. Sí Unidas Podemos y quienes la representaron en las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez tuvieron una parte importante de responsabilidad en que sigamos sin gobierno, la mayor responsabilidad corresponde al mismo candidato y al grupo político al que pertenece.

El Partido Socialista ganó las elecciones del 28 de abril y, como consecuencia Pedro Sánchez fue propuesto como candidato a la Presidencia por el Jefe del Estado; candidatura que, para convertirse en Presidencia de Gobierno debe conseguir la confianza del Congreso, mayoría absoluta en primera votación, o simplemente en la segunda un voto más de diputados que se la otorguen que de diputados que la rechacen. Apoyos que, tanto para lograr la mayoría absoluta, como para alcanzar la simple, tiene que conseguirlos mediante acuerdos con otros grupos; acuerdos que pueden ser programáticos o de gobierno de coalición. Apoyos que hay que trabajárselos para conseguir esa mayoría.

Mayoría parlamentaria que existe, sino absoluta, sí para conformar un gobierno, ya sea de coalición o en solitario, al estilo de Portugal, en base a un programa previamente consensuado; es fácil sacar las cuentas, pero eso sí hay que conformarla y mantenerla y lograrla es responsabilidad del candidato a Presidente de Gobierno.

Lo que no es de recibo, por no decir que resulta ridículo, es que el candidato a la presidencia de gobierno que, lógicamente y así lo expresa la constitución, tiene que ofrecer un programa a los diputados, pida a la oposición que le favorezca la candidatura. La labor de la oposición es oponerse. Hablar de que la responsabilidad de la oposición es la favorecer la investidura, por muy inviable que pueda haber un candidato diferente a Pedro Sánchez, carece de toda lógica ya que, precisamente la obligación política de esos grupos es la de impedir la investidura del grupo contrario.

Sin embargo, durante estos meses el candidato se ha dedicado a marear la perdiz, en un intento que ha resultado vano de que Unidas Podemos, su “socio preferente”, cediera a un gobierno monocolor cuando tenía todo el derecho a pedir su presencia en un gobierno de coalición; otra cosa es que sus negociadores y el propio Pablo Iglesias tensaran tanto la cuerda que rompieron el arco.

Está claro, siempre lo ha estado, que el PSOE nunca querido conformar un gobierno del que formen parte personas de grupos políticos situados a su izquierda. Es más un objetivo de este partido ser el único situado a la izquierda del resto del arco parlamentario y así, no tener ningún problema para ocupar el lugar que siempre ha ocupado que no es otro que el de centro- izquierda. Y para eso siempre ha hecho todo lo posible para debilitar hasta el máximo a las fuerzas a su izquierda, primero al Partido Comunista, después de Izquierda Unida y ahora a Unidas-Podemos; algo que por suerte para las clases trabajadoras de este país no ha conseguido.

Queda tiempo hasta septiembre para que el candidato cumpla con su obligación para, que en base a una opción programática, construya una mayoría parlamentaria que posibilite su investidura y, como hemos dicho más arriba esa mayoría existe aunque Sánchez, como principal responsable, e Iglesias como responsable “subsidiario” no hayan sido capaces de armarla. Queda tiempo para ello ¿querrá el candidato ponerse a la labor?

Tiene que hacerlo porque se corre un riesgo muy grande para las clases populares y es que el votante de la izquierda, el que votó al PSOE o el que votó a Unidas Podemos, como consecuencia de que unos y otros hayan  dejado pasar la ocasión de que exista un gobierno de  NO DERECHAS, se desmovilice de tal manera que volvamos a las políticas de los recortes y las privatizaciones.

¿Piensan los señores Sánchez e Iglesias que con su actuación durante estos meses el electorado no les va a pasar factura a ambos? ¿Considera Sánchez que no le van a considerar el principal responsable de tener que volver a las urnas en septiembre? Sí es así no sólo está cometiendo un profundo error, no sólo está traicionando a sus votantes, si no que también está poniendo el peligro el futuro de este país entregándoselo a los amigos de VOX.

Existen opciones y Portugal lo está demostrando.
José Ramón Mendoza






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