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martes, 24 de marzo de 2020

Escenarios de trabajo en la transición ecosocial 2020-2030




31/12/2019 | Emergencia climática, Informes. Ecologistasenacción
Para avanzar en el debate de las relaciones entre emergencia climática y trabajo, Ecologistas en Acción, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, ha realizado el informe Escenarios de trabajo en la transición ecosocial 2020-2030. El objetivo de este informe es explorar el vínculo entre el trabajo (y dentro de él, el empleo) y las emisiones GEI, y contrastar los resultados con el Plan Nacional de Clima y Energía (PNIEC). Para ello, ha desarrollado una modelización de tres posibles escenarios futuros.
Las conclusiones que hemos obtenido a partir del análisis de nuestros tres escenarios se podrían resumir en los siguientes puntos:
El escenario BAU es incompatible con cualquier intento de encarar la emergencia climática, pues implica un importante incremento de las emisiones (21%). Las posibles ganancias en horas de trabajo remunerado que se obtienen en este escenario (13%) producirían un agravamiento de las crisis ecosocial que las haría, por tanto, ambientalmente imposibles.
En términos climáticos, el escenario GND avanza en la dirección correcta, pero algo despacio (reducción del 55% de emisiones GEI contando con las absorciones), y es poco compatible con una idea de justicia climática global. El escenario D, por el contrario, logra alcanzar un nivel de reducción de emisiones necesario y climáticamente justo en términos globales (reducción del 80% contabilizando las absorciones). Ambos escenarios son más ambiciosos que las reducciones planteadas por el PNIEC.
En términos de estructura productiva, el escenario D es el más disruptivo: la economía española entraría en un proceso de contracción y primarización significativo, por más que los sectores secundario y terciario seguirían siendo mayoritarios. La matriz productiva del escenario GND se parece más a la actual, aunque con un peso mayor de la energía, el sector público de cuidados (Estado social) y las nuevas tecnologías. También existen similitudes entre ambos escenarios: nuestro modelo arroja datos que permiten afirmar que la imagen de un GND de placas solares, coche eléctrico y sociedad de consumo sostenible es inviable. La triada coche-avión-carne debe ser puesta en cuestión también en un modelo GND que quiera ser sostenible.
En términos laborales, el GND ofrece oportunidades importantes para una expansión del empleo compatible con una reducción sustancial de las emisiones. Nuestros resultados nos hablan de un millón de empleos nuevos bajo el marco del mercado laboral actualmente existente, y casi cinco en un mercado laboral en el que la jornada laboral se circunscribiera a 30 horas semanales y el trabajo se repartiese de forma equitativa entre la población activa. En el escenario D, la ambición en la reducción de emisiones iría ligada a una pérdida neta de empleo si no se modifica de forma sustancial el mercado de trabajo. En concreto, hablaríamos la pérdida de dos millones de empleos en el actual mercado, y una ganancia de un millón trescientos mil con jornadas de 30 horas. En todo caso, en este último se abren nuevos espacios para construir sociedades autónomas no capitalistas cuyo potencial para la sostenibilidad, la justicia y la libertad es notablemente mayor. En este aspecto, no hemos podido comparar nuestros resultados con los del PNIEC al ser nuestro campo de análisis más amplio y con una metodología distinta.
Ambos escenarios van a enfrentar restricciones similares en su traducción práctica, pero más acentuadas en el caso del D: resistencias al cambio de los intereses creados y de las lógicas estructurales que hoy gobiernan la sociedad moderna. A la vez, se pueden abrir más oportunidades políticas para su desarrollo conforme avance la crisis socioecológica, en este caso es posible que más en el escenario D que en el GND. Pese a sus diferencias, ambos escenarios, GND y D, apuntan en una misma dirección: un incremento del actual mercado laboral y una expansión de los beneficios empresariales implica una plaza segura en la catástrofe ecológica. Un giro decidido en el rumbo de las sociedades capitalistas industriales no es ya únicamente deseable, sino imprescindible.
Informe completo, 138 páginas en:

lunes, 24 de febrero de 2020

Julio Anguita: "Haber entrado en el Gobierno puede ser la tumba o la gloria de Unidas Podemos"


Público 23/02/2020
MARTA NEBOT
Don Julio Anguita es quizás el Don Quijote más Quijote de nuestra política. Tiene 78 años y, antes de escucharle, conviene recordar quién fue y quién sigue siendo: el líder que, con el lema "programa, programa, programa", llevó más alto a la izquierda de este país, antes de Podemos, (21 escaños en 1996, contra el todo poderoso Felipe González); el primer y único alcalde de capital de provincia comunista, al que apodaron el Califa Rojo, cuando consiguió revalidar la alcaldía por mayoría absoluta en 1983; el Coordinador General de Izquierda Unida que dejó la política en 1999 después del tercer infarto; el político que la dejó para volver a ser maestro de escuela; el jubilado que renunció a la pensión como exdiputado para cobrar la que le quedó por ser lo que es, un maestro; y el hombre que sigue y seguirá comprometido con la movilización social hasta que se le acabe el tiempo. 

Don Julio y yo hace más de quince años que nos seguimos la pista. Le he entrevistado muchas veces al hilo de la actualidad. Esta vez, pretendo que me responda sobre qué espera de la coalición de gobierno, sobre cómo la ve, sobre las dudas de algunos, sobre Vox, sobre el futuro y sobre todas las cosas, porque eso es lo que uno le pide a los oráculos.
¿Qué le ha parecido la entrada de Unidas Podemos en el Gobierno, Don Julio?
A mí los pactos no me dicen nada; a mí lo que me importan son los hechos y sobre eso tengo que decir que el programa me parece plausible y correcto, pero creo que hay que cumplirlo todo. Porque, podríamos pensar que al hacer el programa no se tuvieron en cuenta las dificultades que entraña gobernar. Eso podría ser con Podemos. Pero no con el PSOE, que lleva muchos años gobernando. Es decir, que si de aquí a cien días o a tres meses no se empieza a cumplir el pacto me parecerá mal y si se cumple me parecerá excelente. Naturalmente no exijo que sea milimétricamente, pero sí un 80%. Y para mí, primero están las medidas sociales. Hay otras que tienen que ver con libertades y que yo suscribo, pero eso, si no está sustentado en medidas de avance social —mercado laboral, salarios, inspección de trabajo—, francamente, no tendrá sentido. Para mí las medidas económicas y sociales son tan importantes o muchísimo más que las otras, sin que yo desdeñe las otras.
¿Qué sería imperdonable que no hiciera este Gobierno?
Que se incumpla el programa que se pactó. Es que es un contrato. Yo siempre he sido así. Ya me conocéis: programa, programa, programa. [Y se le escapan unas risillas]. Eso es lo que hay. Lo que demostrará que sea un éxito o no este Gobierno será el cumplimiento de ese programa y, dentro de ese programa, las medidas que vayan a favor de los que no tienen.
¿Qué espera de los ministerios de Podemos?
Pues es que no me he parado a pensar cuáles son los importantes o cuáles menos. Insisto. Son instrumentos. Tienen que servir para cumplir con el programa.
Condenada a muerte por
Como veo que del "programa, programa, programa" no le voy a poder sacar, le digo: "Bueno, pues dentro de tres meses volvemos a hablar. ¿Le parece?" Y él no rehuye el siguiente interrogatorio.
Como veo que de los hechos no me va a hablar, hablemos del cambio de discurso. Porque al entrar en las instituciones el discurso tiene que cambiar, ¿no?
No. Uno puede cambiar al estar en las instituciones las formas, edulcorarlas, pero yo recuerdo una máxima en latín Fortiter in re, Suaviter in modo, es decir, contenidos rotundos aunque las formas sean suaves. Naturalmente, al entrar en el Gobierno eso exige un lenguaje más edulcorado pero los contenidos deben ser los mismos. Eso no se debe cambiar.
¿Cómo valora usted el aplauso de Pablo Iglesias al rey el día de la apertura solemne de las Cortes?
Pues mire, le voy a contar lo que yo hacía. Yo no era ministro, pero era portavoz del grupo parlamentario. Cuando entraba el rey, yo me ponía en pie porque entraba el jefe del Estado, pero nunca le aplaudí. Que yo con esto no quiero decir que no me pareciera bien y quiero que aparezca en la entrevista. Si ellos, al ser ministros, han considerado que tenían que aplaudir, pues vale; es una minucia al lado de otros detalles más importantes. Me parece muy curioso que en un país al que ha venido el relator de Naciones Unidas a decir que somos un país casi en la barbarie, con gente que está parada, que está pasando hambre, que vive en chabolas, reparemos en si se aplaudió o no se aplaudió al rey. Cuando estamos en un país con esta auténtica vergüenza, eso es una minucia, repito. Aunque no pretendo darle lecciones a nadie.
El campo estadounidense, en bancarrota
¿Y sobre el cambio de criterio sobre Dolores Delgado, qué me dice? ¿También es una minucia?
Hay que ser muy cuidadoso cuando se carga la escopeta con palabras. Repito, todo son servidumbres y yo me dirigiría a los que van a leerte: Miren ustedes, la política no es nada distinto a la vida normal. Díganme cuantos de ustedes han tenido que dulcificar ciertas palabras porque han cambiado las relaciones con el vecino, con su hijo, con la cuñada, con la familia. (Se le escapa una risilla maliciosa). Es decir, la vida está llena de pactos, de renuncias y de ponerle sordina a palabras que se han dicho en otro momento. Pues eso, que nos pasa a todos, en política también ocurre. Y repito, en un país en el que el relator de naciones Unidas nos ha puesto de vuelta y media, con razón, me escandaliza que nos fijemos en estas cositas.
¿Usted entendió las críticas de Pablo Echenique al discurso del rey, un discurso de reconciliación, con guiños a los perdedores de la guerra civil y a las víctimas del franquismo?
Mire, soy republicano hasta el hueso. Pero ser republicano no es ser antimonárquico, en principio. Me explico: yo no he sido nunca anti; ni anticapitalista, ni antimonárquico, ni antifascista. Soy comunista, republicano y demócrata y, como consecuencia de eso, estoy en contra del capitalismo, de la monarquía y del fascismo. Pero, si el discurso del rey era plausible pues es plausible. Por ser republicanos no tenemos que convertir en un objeto de cacería al jefe del Estado. Yo quiero que mañana entre la república, pero por una cuestión de contenido; no es caza y captura del monarca.
Hablemos un poquito del campo y de los agricultores. En la reunión de Pablo Iglesias con ASAJA, una de las mayores organizaciones profesionales agrarias de España, el vicepresidente le dijo a su portavoz, que apretaran, que tenían razón y se le ha criticado mucho esta frase, que recuerda al "apreteu" de Torra a los CDR. ¿A usted, qué le ha parecido?
Hay dos hechos: ahora mismo cualquier cosa que hagan los ministros, visto desde la óptica del Partido Popular y demás miembros del tripartito de derechas, es un escándalo, pero para eso creo que los ministros ya deberían estar acostumbrados a que en frente solo van a encontrar el insulto y que todo lo que hagan va a provocar un escándalo. Voy a decirlo claro: las derechas no tienen proyecto para España, solo quieren seguir medrando de un poder que han tenido durante muchos años. Segunda cuestión: que Pablo Iglesias, en una reunión, pudiera decir "apretad, apretad", yo lo puedo entender. Es que él pertenece a una cultura, como la mía, en la que creemos que se debe articular estar en el Gobierno con decirle a la gente, que tiene justas reivindicaciones, que reivindique. Y estoy hablando de los pequeños empresarios, porque al socaire de este movimiento se están enganchando los grandes propietarios. A las grandes superficies hay que decirles con toda claridad que van a ganar menos. Que ha habido años de vacas gordas y que ya es hora de que las vacas den leche a la gente que menos tiene. Así que ya va siendo hora de ponerlos en su sitio.
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¿Cuál cree usted que va a ser el papel de Pablo Iglesias en la mesa de negociación de Catalunya?
Creo que Pablo Iglesias conecta con sectores que no son independentistas en absoluto pero que tienen la idea de que Catalunya algún día tendrá que pronunciarse y dar una opinión. Eso es lo que hemos venido manteniendo desde hace mucho tiempo y creo que es el interlocutor ideal con esa parte. Porque ni Pablo es independentista, ni yo tampoco, pero entendemos que hay una cosa que se llama democracia y que el problema catalán viene de siglos atrás. Vamos a recordar 1640, con Felipe IV, con Felipe V, en la segunda parte de la república 38 muertos, y en este último tramo no ha habido ni un solo muerto Lo que pasa es que estamos ya en un delirio por no leer, por no reflexionar o por mala uva.
¿Debería haber líneas rojas en esa mesa?
Los independentistas tendrán que votar algún día en una consulta pactada, pero han tensado la cuerda demasiado. Ellos no tienen fuerza para imponer lo que quisieron imponer. Hicieron un auténtico disparate. No sabían ni lo que hacían y terminaron haciendo el más espantoso de los ridículos; porque aquella declaración de independencia que no era una declaración de independencia fue algo de ópera bufa.  Ahora, yo creo que hay que conseguir un momento de paz, de serenidad, un año o año y medio, que haya publicistas de una corriente y otra y una consulta que no tiene que ser vinculante pero sí pactada. Hay precedentes, Escocia o Quebec son ejemplos. Pero para eso, antes, hay que quitarle hierro al asunto y contarle a la gente lo que supondría la independencia en serio.
¿Y usted ve a Pablo Iglesias quitándole hierro al asunto, consiguiendo vender eso a los medios?
A los medios o en múltiples actos por todo el territorio. Eso es una cosa que estoy echando de menos: si los dirigentes tienen que ir a asambleas, pues que vayan a asambleas a explicarle a una militancia que es lo que está pasando. Porque esa militancia mañana se lo explica en su casa a su familia, en la oficina, en el bar. Esto es clave. Yo creo que no se puede confiar todo a los medios de comunicación. Creo que es un error, pero puede ser que yo sea de la escuela antigua. Lo digo convencido, pero sin cerrar la puerta a que yo pueda estar en un error.
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¿Echa de menos los círculos? 
Ya hace cuatro años, cuando se lanzó la idea de la confluencia que yo apoyé, esperaba que a la semana hubiera reuniones en las provincias, a nivel local, en las agrupaciones... Y pasaron unos años, dos, tres y cuatro. Es decir que IU y Podemos y más gente y los de Equo tienen que estar reuniéndose discutiendo de programa informando a la gente. La gente no sabe muchas cosas y recibe la información desde los medios. Hace falta una militancia que explique. Esto sin duda es una tarea muy cansada, pero la izquierda si no tiene apoyo social de militancia activa que explique su mensaje está, literalmente, perdida. No podemos confiar solamente en los titulares de los periódicos o en las cabeceras de los telediarios.
¿Ese es el origen de Vox?
Efectivamente, el avance de la extrema derecha y de la derecha es porque la izquierda le ha dejado el hueco. Eso para mí es casi un axioma político. ¿Qué ha ocurrido? Que eso de la participación ciudadana pasó a mejor vida, que la lucha sindical se abandonó hace bastante tiempo, que estábamos muy bien todos con los mercados y con la Unión Europea, etc, etc y estábamos destruyendo tejido productivo. Porque ese es el auténtico problema de este país, se ha destruido tejido productivo. ¿Hablamos del sector de la pesca? ¿Del acero? ¿Del eléctrico? ¿Del agrario? ¿Qué ha pasado? Pues que recibimos subvenciones de la Unión Europea para la construcción de autopistas, mientras se entregaba la privatización de las empresas del Estado, etc. Todo esto fue el famoso debate con Felipe González, en la década de los 90. Y claro, todo eso lo aprovecha la extrema derecha. Porque se agarran a las masas que lo están pasando muy mal y, como en todos los fascismos, a la gente basta con que le des una consigna rápida, que le señales quién es el culpable. Por eso hace tanta falta una izquierda que luche, que enseñe, que le explique a la gente la parte de responsabilidad que la propia gente tiene. Lo que pasa es que eso es muy duro; pero hay que hacerlo.
De todos modos, a mí el ascenso de Vox no me da miedo porque no tiene ningún proyecto de estado. Absolutamente, nada. En contra incluso de lo que pasa en otros movimientos europeos de la misma línea, que se barnizan con políticas de izquierda, estos son clarísimamente neoliberales. Habrá gente que crea que representan la verdad, la claridad, porque están fundamentados en valores totalmente reaccionarios, de lo peor de la historia de España. Pues sí. Pero vamos, que Fernando VII se sentiría muy identificado con muchas de las propuestas de Vox. Porque es que Franco es un invento del franquismo, el franquismo era anterior. Es la Iglesia Católica, los terratenientes, el miedo a pensar de mucha gente, la buena gente (ésa que ve un crimen ahí al lado y no lo denuncia y mira para otra parte)… Esa especie de etapa mugrienta de la historia de España, algo así como la década ominosa, ha renacido.
Pero, vamos, que yo creo que tendrán poco recorrido porque son unos mentecatos. Dicen unas cosas... El Abascal hablando del Mío Cid como si fuese un comic. ¿Pero tiene usted ni idea de quién fue el Mío Cid? ¿Pero sabe algo de esto? No tiene ni idea. Es que usarle como a un mito es no conocer la historia. El Cid era un mercenario que vendía su espada al mejor postor. Se la vendió a reyes moros para luchar contra reyes cristianos, y a reyes cristianos para luchar contra reyes moros. Es decir, era un caballero de frontera. Con Marcelino Menéndez y Pelayo empieza un fin patriótico y El Cantar del Mío Cid es una magnífica obra de la literatura que idealizaba a un mercenario, a un hombre que no era un prototipo de hombre que hablaba de España porque, entre otras cosas, cuando vivió el Mío Cid, España no existía. A ver si se enteran y estudian un poquito de historia.
Por todo eso digo que tienen poco recorrido.No hay cosa peor que ser anti y Vox solo es anti. El mensaje de Vox empieza y termina en la rabia, no tienen proyecto.
¿Cómo ve a Alberto Garzón? [En el momento de esta entrevista todavía no se había hecho público el decreto sobre la publicidad del juego, que algunos consideran insuficiente]
Pues muy tranquilo, como siempre. Es una persona muy serena. Yo nunca le he visto enfadado. Estará preparando las cosas en su ministerio. Que con lo de los salones de juego, yo le diría que a sangre y fuego; sin misericordia. No podemos tener a nuestra juventud que, por desgracia no tiene trabajo, engolfada en esos sitios. Eso para mí es un cáncer y los cánceres se erradican. Cirugía.
Hablemos de Adelante Andalucía: ¿Usted cree que tiene alguna opción hoy un partido andalucista, como propone Teresa Rodríguez?
Yo no lo veo claro. Porque, tirando de mi memoria política, en los 80, nosotros ligábamos la autonomía andaluza a conquistas sociales, a la reforma agraria, el tema de la pesca con la cuestión de Marruecos… Nosotros ligábamos siempre las autonomías con lucha social por cambiar la situación. Un partido o una fuerza andalucista, descarnada de todo eso, yo no lo entiendo. Tal vez sea por falta de información. Pero cada uno es muy libre. De verdad, lo digo, con todo el respeto.
Ella lo que propone seguir con esas luchas sociales pero hacerlo con un cariz andaluz.
Ya, pero es que el cariz andaluz se lo dan los luchadores. El problema en Andalucía sigue llamándose reforma agraria, sector pesquero, los disparates urbanísticos que se están haciendo, lo que está pasando en Doñana con los acuíferos y, sobre todo, el tremendo paro y la falta de perspectiva para la gente: ése es el problema andaluz y, si los andaluces luchamos por eso, le darán un sesgo andaluz. Vamos, que yo es así cómo lo veo.
Bueno, Don Julio, entiendo, pero le pido que se pringue. Adelante Andalucía, de momento, sale de Unidas Podemos pero aspira a aliarse con Podemos  en las siguientes autonómicas andaluzas. ¿A usted le gustaría más que se presenten juntos o separados?
A mí me gustaría que la gente de izquierdas se pusiera a trabajar en lo concreto. Que mi gente luche por sus problemas.
Sí, pero a la pregunta que le hago no contesta.
No, no contesto porque sería meterme. Le he dicho que a mí me gustaría que toda la izquierda estuviese unida pero eso sí, en función de un proyecto y de un programa. A mí la unidad por la unidad no me vale, la unidad está en la acción. Llevarse bien por llevarse bien no me parece ni bien ni mal, simplemente no me sirve.
Bueno, como sobre esto veo que no le voy a sacar más, Don Julio, le voy a preguntar por otro de los motivos por los que Teresa Rodríguez y los suyos han salido del partido. ¿Haber entrado en el Gobierno puede convertirse en la tumba de Unidas Podemos? Los anticapitalistas creen que es un error.
Depende. Puede ser la tumba o puede ser la gloria. Cuando se optó porque se entrase en el Gobierno, de eso hace casi un año, se aprueba un camino inexorable que ya no admite vuelta atrás. Y hagamos memoria, Pedro Sánchez no quiso. Y ¿qué pasó para que en una noche, o en menos, se consiguiera lo que en cuatro meses no se había conseguido? Pues simplemente porque Sánchez se equivocó convocando elecciones, perdió tres diputados, y ya había una operación para pactar con PP quitándole a él de en medio. En esa situación vincula su suerte a la de Podemos. A partir de ese momento ambos se ponen en una situación extraordinaria y delicada. Sánchez no tiene más remedio que tirar para delante porque tiene en frente a PP, Cs y la extrema derecha y a muchos barones de su partido y al poder económico, que es la auténtica oposición. Ibex, la banca, colocar en su sitio a la Iglesia, problemas que vienen de hace mucho tiempo. Y tiene el respaldo de unas bases, que no sabe lo que le puede durar.
Así que una pedaleará con más ganas que otro pero es lo que hay, la vida les ha puesto ahí y solo pueden tirar hacia delante Por tanto Sánchez y Unidas Podemos no tienen más salida que avanzar permanentemente; avanzar afianzándose en los ciudadanos. Tienen que pedalear para no caerse. Sus aliados están en las calles, en los tajos, no en los sindicatos como tales, sino en los trabajadores. Esos son los suyos, esa es su fuerza, esas son sus legiones romanas.
Y se para a tomar un poco de aire y concluye:
Hay veces en la vida que no sabes qué ha pasado para que te encuentres ahí pero ahí estás y no te queda otra que pedalear palante.
Y a los que dicen que esta era la única salida para Pablo Iglesias, ¿Usted qué les dice?
Pues esto me parece como cosa de las tertulias. A falta de no saber hablar de otras cosas, se lleva al terreno de lo personal. Yo que sé. No estoy en la mente de Pablo Iglesias. Según los católicos lo que pasa en las mentes solo lo sabe Dios y yo no aspiro a tanto. [Y se ríe].
¿Y cuando llegue la campaña electoral?
Cuando llegue la campaña electoral a mí no me preocuparía mucho. Entonces, que el pueblo decida; que es el juez.
¿Por qué cree que lo que no fue posible entre Felipe González y usted, sí que lo ha sido entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias?
Porque Felipe González no quiso. Yo me dirigí a él hasta tres o cuatro veces en la Cámara, nada más llegar a Madrid, para ofrecerle un pacto para resituarle a la izquierda. Me dijo que no con cajas destempladas y ahí está en el diario de sesiones. Además, en 1993, a mí me da un infarto, y recibo una llamada de Alfonso Guerra, diciéndome que había que pactar porque "estos tíos están dispuestos a pactar con los catalanes", me dijo. Supongo que estos tíos serían los suyos. Yo le dije: mira no puedo porque estoy convaleciente, pero te voy a mandar el nombre de alguien que tiene toda mi confianza, para que negociéis cómo se hace público el inicio de las conversaciones. Eso fue en fin de semana y el lunes me encuentro que Felipe González había pactado con Convergència I Unió.
Y en el 98 también se lo propuse a a Almunia. Con subida del salario mínimo, Fiscal General del Estado elegido por el parlamento, muchas cosas de las que se habla ahora, pero hay poca memoria. Y digo más, cuando Aznar en 1995 me pidió por escrito, porque así se lo exigí, que hiciésemos una moción de censura contra Felipe González, la presidencia federal de IU le contestó que no y podíamos haberlo hecho.
Así que aquello de la famosa pinza de la que hablaba Felipe González, nada de nada. Nosotros lo resumimos en un folleto q sacamos, entonces: El PSOE había votado con el PP 58 veces, nosotros con el PSOE 67 y nosotros con el PP 1. Diganme ustedes, ¿dónde está la pinza?.
Esta es la historia, que no todo el mundo sabe, Felipe González nunca nunca quiso.
En fin, Don Julio, que, al final, el PSOE termina gobernando con la izquierda porque no le queda más remedio.
Efectivamente. Si es que las grandes cabezas del PSOE han sido las que han sido. A ver, ¿qué diferencia en política económica ha habido entre PP y PSOE? Vamos a tirar de hemerotecas. ¿Quién empezó las privatizaciones? ¿Quién empezó las reformas del mercado laboral? ¿Por qué vendimos nuestra agricultura a cambio de entrar en el UE (tratado de Mastrich)? ¿Qué pasó con la segunda flota pesquera más importante del mundo? ¿Con las empresas públicas? Lo que pasa es que hoy vivimos al día y no nos acordamos de lo que pasó ayer y así nos va y no hablo de las bases del PSOE, que conste. Las diferencias estaban en políticas de derechos civiles. LGTBI, mujer, etc, pero en política económica y social apenas se puede distinguir ¿quién cambió la Constitución? PSOE con PP, en una tarde. Y, además, Felipe y Aznar, los grandes españoles, defensores de España, siempre pactaron con las burguesías catalanas.
Pero, no acabemos la entrevista hablando del pasado. ¿Y ahora en qué estamos?
Pues estamos ante un colapso civilizatorio. La sostenibilidad del planeta, la crisis energética, etcétera. Y aquí, España necesita más Estado y más sociedad civil y todo eso es un combate tremendo, pero bueno, este es el lugar en el que la historia nos ha colocado y o se asume o no se asume. Objetivamente cuando se ha formado este Gobierno de coalición, después de lo que vino antes… Que oye, que cayó el comunismo y parece que cayó todo, pero no oiga, la vida sigue y los problemas siguen siendo los que son. Pedro Sánchez no cuenta ni con su partido, ni con Felipe, ni con Guerra, ni con muchos barones, ni con los grandes poderes económicos. Esa soledad solo puede paliarse con la gente. No tienen otro aliado. 
César nunca licenció a a sus legiones. Gobernar significa enfrentarse. El conflicto es inevitable, pero para eso tienes que tener tu ejército. Los otros tienen de todo: el banco de España, el Ibex-35, las eléctricas, medios de comunicación. ¿Y con qué voy a enfrentarme? ¿Solo con ruedas de prensa? Y así ¿cuánto voy a durar?
Hay que subir las pensiones, los desahucios se acabaron, necesitamos un estado fuerte, repito, porque habrá muchos enchufados pero el estado fuerte no es, a eso habrá que meterle mano, y necesitamos una sociedad civil fuerte, repito también; la Iglesia que pague los impuestos sin discusión, le religión fuera del currículum (que estamos en el siglo XXI); y tenemos aquí el cambio climático, y hay que decirle a la gente que hay que cambiar el modelo de vida, de comportamiento, unir el consumo a la producción local y aquí consumimos los tomates cordobeses y ya está. Y el libremercado. ¡Ay! el librecomercio y el mercado han sido el timo de la estampita, porque yo no he visto gente más oligopólica, más interventora en el estado que el capitalismo. Pero, bueno, la gente se lo cree. La izquierda ha perdido la médula cerebral en cuanto a valores e ideas. Se dejó arrastrar en seguida. Cayó la URSS y parece que se cayó el mundo. Pero no, insisto, el mundo sigue. Y ahora en España tenemos una oportunidad.
Una última cuestión, Don Julio. Le veo cuidando mucho a la criatura. Le veo no queriendo pisar ningún callo en ningún punto; ni en Andalucía, ni en Madrid, ni en Moncloa. ¿Por qué cree usted que hay que cuidar tanto a este Gobierno y a Unidas Podemos, en este momento?
La situación es la que es, como le acabo de explicar. Podía haber sido otra pero es la que tenemos. Y esto lo enlazo con cómo empecé la entrevista. Yo no lo esperaba; he dicho y he escrito que Sánchez nunca pactaría con Unidas Podemos. Llevé razón hasta que la noche electoral cambió súbitamente de opinión y se encuentra con todas las dificultades que le he dicho. Pero, aún con todo eso, por mucho que los ministros de Podemos hayan moderado su lenguaje y hayan asumido restricciones, están tirando y hay una expectativa en la calle. Y, por todo eso, yo en esta situación, creo que al Gobierno hay que defenderlo siempre y cuando, –y esto quiero subrayarlo– se cumpla lo pactado. Para mí todo esto tiene sentido si se cumple el pacto; y mientras veamos qué cumplen y qué no, y siga esta lucha, pues son los míos. Y, aunque uno pueda disentir, es una lucha en la que yo no puedo pasarme a otro bando y ser neutral. Sé quién es mi enemigo, lo tengo muy claro y sé cómo combatirlo y no les puedo hurtar mi apoyo. Y mi apoyo consiste en apoyar y a veces también en marcar silencios, porque a veces son necesarios. ¿Que algún día podrán reprocharme que callé? Bueno, lo asumo. Yo siempre he asumido lo que he dicho y lo que he hecho y lo sigo asumiendo.


domingo, 9 de febrero de 2020

Mesianismo tecnológico y límites biofísicos: el caso del 100% eléctrico


Mesianismo tecnológico y límites biofísicos: el caso del 100% eléctrico
ASIER ARIAS
Doctor en filosofía y autor de 'La economía política del desastre'
Publicado en “público” 9 de febrero de 2020
En una conversación reciente, mi interlocutor consiguió incidir sin despeinarse en su convencimiento de que «en unos años» podremos obtener de fuentes renovables más energía de la que obtenemos hoy de fuentes fósiles. Lo curioso de la convicción de mi interlocutor es que no constituye ninguna excepción, sino más bien una expresión entre tantas del contraste entre la estrechez de nuestra cultura medioambiental y lo desmedido de la crisis ecológica en curso. Desde luego, no tengo noticia de nadie que sepa cómo funcionan las bolas de cristal, de forma que tiendo a ser prudente cuando se trata de predecir el futuro. No obstante, mucho me temo que ese futuro de sobreabundancia energética pillaría con el pie cambiado a la abrumadora mayoría de los especialistas en el área… porque de hecho dependería del advenimiento de un inopinado Mesías tecnológico.
Texto completo en:
https://blogs.publico.es/dominiopublico/30892/mesianismo-tecnologico-y-limites-biofisicos-el-caso-del-100-electrico/

martes, 28 de enero de 2020

El problema del transporte:La movilidad y la accesibilidad sostenibles.

La producción y el comercio de cercanía
esun objetivo primordial en una
política de movilidad con orientación ecológica

José Ramón Mendoza
Nadie, excepto Alcaldes como el de Madrid o Presidentas como la de esa Comunidad Autónoma, niegan que el tráfico y la movilidad de personas y mercancías en base al transporte por vehículos movidos por motores de combustión interna trae consigo graves consecuencias de salud, sociales y ecológicas, y dentro de estas muy especialmente las de su influencia sobre la contaminación del aire y el calentamiento global. Tampoco a nadie se le escapa que son la causa principal de los aspectos más conflictivos del medio ambiente urbano tales como la contaminación, el ruido, el consumo excesivo de recursos o la ocupación extensiva del espacio.
La sociedad es consciente de la necesidad cada vez más apremiante de disminuir esas consecuencias. Surge entonces la pregunta ¿cómo hacerlo? Y la conclusión inmediata: Sin transformar la movilidad no parece posible racionalizar o hacer más habitables nuestras ciudades y nuestro entorno.
Inmediatamente nos damos cuenta de que hay respuestas diferentes, pero sobre todo de que no todas ellas parten de las mismas premisas ni todo tienen los mismos objetivos ya que de entrada, esa aparentemente sencilla pregunta puede responderse desde dos puntos de vista diferentes aunque complementarios pero que parten de premisas opuestas.
La primera de esas premisas se basa en la idea de que lo que hay que hacer es paliar los inconvenientes del tráfico a través de la sustitución de unos medios de transporte motorizados por otros que dispongan de mayor eficacia ambiental como los vehículos eléctricos o híbridos; y social, en particular, la potenciación del transporte colectivo como alternativa al automóvil privado y de la del ferrocarril como medio de transporte de menor impacto que el que se lleva a cabo por carretera.
El segundo punto de vista parte de una premisa sino contraria, sí diferente a la anterior; ya que se basa en reducir las consecuencias ambientales y sociales del tráfico no mediante la sustitución de un tipo de transporte por otro, sino mediante la reducción al máximo posible de la movilidad motorizada, tanto en lo que se refiere al número como a la distancia de los desplazamientos.
Esta diferencia de puntos de vista de partida y, por lo tanto de respuestas, se corresponde bastante aproximadamente con la distinción existente entre los conceptos de movilidad y accesibilidad manejados en la planificación del transporte desde hace más de veinte años.
Decía la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, en el Parlamento Español, en 2008: “Señoría, cuando definimos la movilidad estamos hablando de flujos de personas y de mercancías”.
La movilidad, es un concepto que se utiliza indistintamente para expresar la facilidad de desplazamiento o como medida de los propios desplazamientos realizados (pasajeros/km o Tm/km) Movilidad es la cualidad de movible. Es actividad, agilidad, inestabilidad,…
La denominada movilidad sostenible es el concepto más utilizado en nuestra sociedad para intentar reducir los efectos ambientales del transporte motorizado.
“Accesibilidad es la facilidad de alcanzar los bienes, servicios y contactos por parte de todas las personas. La accesibilidad es la cualidad de tener las cosas a mano. Este enfoque de la accesibilidad es el que corresponde a la visión ecológica de la ordenación del territorio y del sistema de transporte”.
La accesibilidad es un concepto vinculado a los lugares, a la posibilidad de obtención del bien, del servicio o del contacto buscado desde la perspectiva del desplazamiento mínimo; y por extensión se utiliza el término para indicar la facilidad de acceso de personas y mercancías a un determinado lugar. La accesibilidad, por consiguiente, se valora o bien en relación al coste o dificultad de desplazamiento que requiere la satisfacción de las necesidades, o bien en relación al coste o dificultad de alcanzar el lugar al que se quiere acceder.
Contrastando estos dos conceptos, desde en mi opinión opuestos, los problemas, económicos, logísticos, de planificación y ambientales derivados  del tráfico cobran un nuevo aspecto. Si el objetivo que se persigue es el de facilitar el movimiento de personas y mercancías desde sus lugares de residencia y producción hasta sus lugares de trabajo, ocio, etc…, entonces no cabe duda de que hay que buscar una supuesta sostenibilidad de la movilidad mediante la promoción de los medios de transporte que faciliten los desplazamientos con un menor impacto ambiental y social, es decir mediante la mejora de la movilidad.
Pero, si por el contrario, si el objetivo del transporte es facilitar el acceso a bienes, servicios y contactos, la sostenibilidad debe enfocarse a partir de la reducción de las necesidades de desplazamiento motorizado y del aprovechamiento máximo de la propia capacidad de trasladarse que tiene el ser humano andando o en bicicleta.
El tráfico y el transporte son una parte importante de lo que podríamos llamar “núcleo duro” de la crisis climática, y ello es especialmente significativo en Comunidades Autónomas cuyo modelo de de ordenación del territorio es el de la urbanización residencial dispersa y de una terciarización de nuevo cuño, sufriendo una auténtica convulsión en lo que se refiere a una creciente necesidad de la movilidad de personas, bienes y servicios, a un cada vez mayor uso del automóvil privado y, consecuentemente a la demanda de infraestructuras de transporte.
Para intentar resolver los problemas que este modelo territorial genera en cuanto al transporte se refiere, el modelo que se ha elegido es el de la mejora de la movilidad ya una menor insostenibilidad de la misma, aumentando y mejorando, que duda cabe, las infraestructuras de transporte, eso sí eligiendo mayoritariamente el modelo de carretera y sin atender demasiado a la búsqueda de otras alternativas que provocasen un menor daño ambiental. No debería suponer, sin embargo, una sorpresa el que el balance ambiental y social de la mayoría de las medidas arroje un resultado globalmente poco satisfactorio.
Desde el concepto de accesibilidad se perciben con nitidez las otras facetas que cualifican la sostenibilidad y, en particular, la propia generación de necesidades de bienes, servicios y contactos que da lugar a su vez a la necesidad de desplazamiento.
Como un enfoque al problema ambiental y social de transporte, frente a la movilidad se yergue el concepto de accesibilidad sostenible que, de esta manera se configura como un enfoque del problema de mayor calado y envergadura que el que significa el de la movilidad sostenible.
Efectivamente, mientras que este último se limita a poner sobre la mesa soluciones de tipo técnico que haga más rápida y cómoda la posibilidad de acceder de un punto a otro, el de la accesibilidad, al facilitar la reflexión sobre las necesidades, facilita la reflexión sobre la construcción de las relaciones urbanas y, por tanto, la reflexión sobre el modelo de territorio. Se pone así, de nuevo, sobre el tapete la conveniencia y urgencia de explicitar los objetivos y propósitos del sistema ordenación del mismota que tanto la planificación urbanística, como la idea más amplia de ordenación del territorio se traduce en determinadas necesidades de desplazamiento motorizado y en un patrón de accesibilidades concreto. Un urbanismo disperso genera mayores necesidades de desplazamiento, reduce la accesibilidad y termina exigiendo, por tanto, mejoras en la movilidad que, la mayoría de las veces se llevan a cabo mediante el aumento del transporte y la creación y ampliación de vías de comunicación para el transporte motorizado.
Rompiendo con esto, es decir cuestionando que la solución sean más y supuestamente mejores vías de comunicación y medios de transporte menos contaminantes, la accesibilidad sostenible se convierte en un concepto a partir del cual se pueden filtrar, analizar y criticar las construcciones ideológicas y los intereses económicos, que hay detrás de la planificación urbanística y territorial e incluso detrás de la gestión cotidiana de las administraciones implicadas en la ciudad, desbordando el limitado campo de soluciones técnicas en el que se encorsetan o a quienes desde los intereses urbanísticos y constructores encorsetan a quienes se ocupan del tráfico y del transporte.
Resumiendo, la movilidad sostenible presenta como objetivo principal la reducción del impacto ambiental y social de la movilidad motorizada existente, es decir, la búsqueda de la mejora en la eficacia ambiental y social de los desplazamientos motorizados que se realizan en las ciudades y entre las localidades.
Por su parte, la accesibilidad sostenible formula como objetivo principal la reducción de la demanda de desplazamientos motorizados. Para ello se recurre tanto a la reducción de los desplazamientos de larga distancia que requieren el concurso del motor para su realización, como a la creación de unas condiciones favorables para que se desarrollen los desplazamientos no motorizados.
La creación de proximidad o de cercanía es, por tanto, un objetivo primordial en cualquier política de movilidad con orientación ecológica, ya que reduce la movilidad, y por tanto la presión del transporte sobre el medio ambiente, a la vez que mantiene o mejora la accesibilidad.
Enero 2020


sábado, 25 de enero de 2020

Nueva película sobre la historia de La Vía Campesina


La esperanza campesina" (1h 13 mins)

Sinopsis:
La Vía Campesina es un movimiento internacional que reúne a millones de campesinas, campesinos, sin tierra, jóvenes, mujeres, pueblos originarios, trabajadores agrícolas, y migrantes de todos los rincones del mundo. Los convoca bajo su bandera de lucha por la Reforma Agraria Popular y la Soberanía alimentaria, con el fin de defender su legitimidad y dignidad en un mundo neoliberal que las está destruyendo.
Muchos gobiernos están permitiendo cada vez más que la Organización Mundial del Comercio (OMC en la película) y los Acuerdos de Libre Comercio regulen sus políticas agrícolas y alimentarias. Como resultado, la agricultura campesina se encuentra en competencia con los alimentos importados a bajos precios, |no en función de los costos de producción locales. Por lo tanto, la supervivencia de las campesinas y de los campesinos, que representan casi la mitad de la población mundial, está amenazada. Las consecuencias para la humanidad y para los sistemas alimentarios son nefastas.
En los últimos años, la globalización, la falta de políticas públicas, la expansión de los agronegocios y los monocultivos han destruido decenas de millones de pequeñas granjas. Muchas campesinas y campesinos viven en condiciones muy precarias, y bajo la presión de una fuerte criminalización de sus luchas. Actualmente, el campesinado tiene acceso a sólo el 25% de las tierras agrícolas del mundo. A pesar de esto, todavía logra producir el 80% de los alimentos en los países no industrializados.
Debido a que la agricultura campesina lleva consigo las soluciones que la humanidad necesita para enfrentar los desafíos del futuro, la defensa de los derechos de las campesinas y campesinos es esencial. Es así, que esta nueva película narra cómo nació La Vía Campesina, hace más de 28 años, como una vía alternativa que combina luchas, sueños y desafíos para construir colectivamente solidaridad y asegurar nuestro futuro común.
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